Gustavo Petro se reifere a los chat que publicó Vicky Dávila.

En un extenso trino el presidente rompió su silencio y escribió sobre los chat que publicó la candidata Vicky Dávila

«Aun siguen periodistas hablando de pruebas, sin saber:

¿Por qué una pareja que convive, se habla en su cama por chats?

2. ¿Por qué se habla que mi gobierno abandona la defensa de la testigo protegida, si es punto de la fiscalía, y si la norma dice que se puede retirar la escolta al protegido, si este está es bajo principio de oportunidad y debe cumplir normas que obligan a sostener la condición de los principios de oportunidad, y que son para todo(a)s a las que se acepte esa condición.

Que la prensa averigue cuales son esas normas, esa es su obligación.

De paso como sucede con cualquier ilícito, los bienes materia de la codicia, recuerden que la codicia acaba con la vida humana, deben quedar en manos del estado y serán del estado o de los estafados, dependiendo del delito, proceso en el que no me inmiscuyo y que tiene actores del proceso, en el que solo me inmiscuyo con uno, porque es mi hijo, y es dandole apoyo moral y cariño.

¿Por qué el acceso de la candidata, al proceso, que ahora se disfraza de periodista, porque sabe de las consecuencias legales de sus actos, y porque no quiere hablar de sus fuentes que son información reservada de la fiscalía, en principio porque la fiscalía no puede juzgar ni investigar al presidente, y muchísimo menos por hechos delictivos inexistentes

Esa violación de la constitución no es solo de la candidata sino que comenzó con el fiscal Burgos, incluso con tortura sicológica sobre Nicolás Petro

Con Days a la que di mi abrazo, solo tuve una relación lejana y respetuosa porque, y lo confieso, sentía muchas desconfianzas. De mi parte siempre tendrá mis respetos mientras esté dentro de las normas, que hoy, la obligan

Las fuentes de la periodista derivan de fiscales de la mafia narcotraficante y su cúpula en la fiscalía

Siempre he pensado que la exacerbación juridica contra mi hijo, proviene de un intento desesperado por llevarme a una negociación ilícita y terrible para Colombia.

Dado que la mafia de Marset el uruguayo, posible asesino del fiscal Pecci, tenía influencia en la cúpula de la fiscalía, querían obligarme a negociar, la permanencia de esa cúpula, y ternar a Marcela Mancera.

Seguro en otras circunstancias, mi hijo sería juzgado por los verdaderos delitos que, quizás, cometió, pero querían que a través del proceso de mi hijo estuviera en peligro la presidencia, por eso desesperados la candidata y la cúpula de la fiscalía, buscaban su declaración acusándome , bajo el terror y la tortura sicológica. Por eso irrespetaron sus derechos y a su actual esposa, por eso las preguntas de los interrogatorios de la nueva gestapo, buscaban acusar al presidente rompiendo la constitución. Por eso toda la prensa se fué no ha analizar el delito, sino a afirmar, calumniosamente, que se habían sobrepasado los topes de campaña, por eso aún hoy, un periodista deportivo, sin saber, al servicio de la presión mafiosa, repite sin la evidencia judicial esta calumnia.

Yo no soy de la condición de los que propusieron el trato. Sé perfectamente, que significa un trato con la mafia asesina

Aun con riesgo del sacrificio de mi hijo y mia, no pacté. La terna fué hecha con mujeres ajenas a mi y defensoras de la verdad

Lamentable que el dia de la condena de Uribe, salgan cosas de mi vida íntima mal tratadas por el chisme y la prensa, para eso era, y la única movilización de apoyo a Uribe provenga de una iglesia extraña sobre la que los periodistas de «Cuestión pública» en su ejercicio libre, que mi gobierno protege, descubrió que puede en algunas de sus seccionales haber ayudado a lavar los dólares de Marset, incluso con el envío de dineros para el asesinato del fiscal paraguayo Pecci en Cartagena.

Una verdadera justicia debe investigar eso.

Que triste apoyo popular. Yo respeto la libertad de cultos y las creencias libres de cualquier colombiano, de mi no esperen una censura sobre ello. Lo escribimos nosotros en la Constitución de 1991.

Pero las creencias no se deben mancillar y manipular con el delito.