¿Hasta cuándo vamos a seguir enterrando la basura y acabando con el planeta?


hay algo que poco o nada le ha interesado a las autoridades nacionales, departamentales y municipales, y tiene que ver con la necesidad de procesar la basura, de transformarla y dejar de enterrarla, que al final es lo que hacen los llamados rellenos sanitarios.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
Twitter: @marchenojob.

“Nosotros generamos 2 mil 100 toneladas de residuos sólidos mensuales, cerca de 25 mil toneladas al año y no tenemos un lugar para la disposición”. La afirmación la hizo en la pasada cumbre de alcaldes de Córdoba, el mandatario de Lorica, Jorge Negrete López, a nombre de los 10 municipios de la subregión del bajo Sinú, que le dieron la vocería para que expusiera los problemas y proyectos comunes. El dato quedó flotando en el evento, y vaya uno a saber si el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, incorporó el tema a su agenda.
La disposición de las basuras en los municipios de Córdoba es un problema que vienen eludiendo los mandatarios de turno. De acuerdo a datos de la CAR CVS, según información entregada por la empresa URBASER S.A E.S P. (anteriormente SERVIGENERALES S.A.E.S.P.) en el año 2018 se recibieron en el relleno sanitario Loma Grande en la ciudad de Montería (recibe la basura de la mayoría de municipios del departamento) 16.006 toneladas de residuos sólidos en promedio al mes, mientras que en año 2019 aproximadamente 15.019 toneladas promedio mes.
Ha sido tan fuerte la presión de la cantidad de basuras sobre el relleno Loma Grande que al mismo se le terminó su vida útil de forma anticipada el pasado 15 de enero de 2016, algo que obligó al operador a habilitar una nueva celda en dicho relleno, y que contó con la respectiva licencia por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA. La gran preocupación siempre ha sido que Córdoba cuenta con un solo relleno sanitario y que ante cualquier eventualidad en el mismo estaríamos ante una emergencia sanitaria de gran magnitud.
Expertos del tema recomiendan la construcción de rellenos sanitarios en las diferentes subregiones del departamento. Sin embargo, hay algo que poco o nada le ha interesado a las autoridades nacionales, departamentales y municipales, y tiene que ver con la necesidad de procesar la basura, de transformarla y dejar de enterrarla, que al final es lo que hacen los llamados rellenos sanitarios.
Enterrar la basura: Bueno para el concesionario y malo para el planeta.
Muchos países vienen enfrentando el problema de las basuras con la instalación de plantas de tratamiento que convierten los desechos en energías renovables limpias, y ello equivale a decir que antes de enterrar las basuras y seguir envenenando el planeta, decidieron explotarlas y sacar provecho de las mismas.
En Colombia los rellenos sanitarios mantienen sitiados a sus vecinos. Los de Doña Juana en Bogotá hicieron un frente común para enfrentar los perjuicios que les causa, mientras que los habitantes de la vereda Loma Grande en Montería, observan indefensos como su única fuente de agua recibe a diario lixiviados que se desprenden de las basuras.
La instalación de plantas de tratamiento de basuras (con la capacidad de convertir los residuos en energías o para otros usos) en los rellenos sanitarios, sobre todo en aquellos que están en conflictos permanentes con la comunidad (la mayoría), debido a los malos olores y otros efectos ambientales, debería ser requisito para que sigan operando.
En una publicación de El Espectador, Daniel Callejas, líder de la iniciativa mundial para aprovechar los residuos, sostiene que Colombia tendría un potencial económico si aprende a reutilizar las miles de toneladas de desechos que produce a diario.
El lío con los concesionarios de las basuras es que estos no ven con buenos ojos la instalación de este tipo de plantas, porque para ellos es más negocio enterrarla que transformarla. ¿Y qué pasa si un alcalde o gobernador quiere tratar y procesar las basuras de su territorio?, sucede que los concesionarios se creen los dueños de las basuras y por lo tanto cualquier decisión de ese tipo pasa por su aprobación.
El interrogante que se plantea es ¿Al concesionar la recolección y disposición de las basuras, se le da al operador el manejo total de las mismas?, aquí la respuesta más que de tipo ambiental es del orden jurídico.
Una Planta Piloto en el bajo Sinú.
Los 10 municipios que, de acuerdo al alcalde de Lorica, Jorge Negrete López, producen alrededor de 25 mil toneladas de residuos al año, tienen la oportunidad de darle una mano al ambiente con la instalación de una planta procesadora de basuras en esa subregión, y evitar caer en las manos de un concesionario privado. La idea sería estructurar un operador público donde los entes territoriales junto a la Gobernación de Córdoba se conviertan en socios.
Es un proyecto que se ajusta a las propuestas del gobernador, Orlando Benítez Mora, en el sentido de fortalecer lo público para beneficiar al pueblo. Una planta procesadora de basuras genera empleo y riquezas. En esta nueva alianza por el ambiente jugará un papel importante la Universidad de Córdoba, bajo la fórmula del actual rector, Jairo Torres Oviedo: “La ciencia al servicio del desarrollo de la región”.
Si dejamos de enterrar la basura, le daremos un gran alivio ambiental al planeta.