Hermana de la subteniente hallada muerta en Providencia denuncia que el acoso laboral fue el detonante.
El caso de la subteniente Jennifer Marciales, comandante de la estación de Policía de Providencia hallada sin vida con un disparo en la cabeza, ha dado un giro punzante tras las declaraciones de su familia. En diálogo con medios nacionales, Leidy Marciales, hermana de la oficial, rompió el silencio para denunciar que la uniformada era víctima de una persecución sistemática y que su muerte no puede ser tratada como un simple hecho autoinfligido.
Leidy Marciales fue enfática al señalar que su hermana no solo se sentía acosada, sino que ya había oficializado las quejas ante la institución. La denuncia apunta directamente hacia un superior: el teniente Daniel Felipe Medina Guzmán.
Según la familia, Jennifer había recopilado audios, documentos y asesoría legal para sustentar el acoso laboral y la desautorización pública de la que era objeto. La oficial habría acudido a valoraciones médicas que confirmaron cuadros de ansiedad derivados del ambiente hostil en la isla.
La familia cuestiona por qué, tras reportar el riesgo, la subteniente fue enviada nuevamente a cumplir funciones en el mismo lugar donde se sentía desprotegida.
La versión preliminar de las autoridades sugiere que nadie escuchó la detonación dentro de la estación de Policía entre las 11:00 a.m. y las 2:00 p.m., hora en que fue encontrado el cuerpo. Para Leidy, esto resulta inverosímil: “¿Cómo puede ocurrir algo así en una unidad policial sin que nadie note nada?”, cuestionó.
Además, descartó de plano la depresión como móvil, asegurando que Jennifer tenía planes concretos a corto plazo, como asistir al baby shower de su hermana en julio y continuar con su destacada carrera de 16 años en la institución.
El caso está siendo impulsado por la familia y su abogado, David Felipe Sánchez, bajo la premisa de una posible violencia de género institucional. La defensa sostiene que el liderazgo de Jennifer fue socavado deliberadamente frente a sus subordinados, afectando su dignidad y mando.
Mientras la Policía Nacional asegura haber iniciado las investigaciones internas y ofrece condolencias, la familia Marciales advierte que posee pruebas contundentes dejadas por la subteniente antes de morir. El país queda a la espera de los resultados de balística y necropsia, en un caso que pone bajo la lupa cómo la Policía protege —o desprotege— a sus mujeres en los rangos de mando.
