La emboscada jurídica que no prosperó.


El intento de golpe jurídico contra Benítez Mora, fracasó en el Consejo Nacional Electoral, luego en el Tribunal Administrativo de Córdoba, y ahora acaba de naufragar en el Consejo de Estado, donde se le pone punto final a la cacareada presunta inhabilidad del Gobernador.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob

A Orlando Benítez Mora, gobernador de Córdoba, la vida le plantea retos de forma permanente. En el pasado la violencia no solo tocó desde temprano las puertas de su hogar, sino que también se le llevó a seres queridos. En su más reciente escenario de dificultades acaba de salir ileso de una emboscada jurídica que le prepararon; no sus contradictores, sino, un pequeño grupo de quienes fueron derrotados en las urnas en la pasada campaña a la Gobernación de Córdoba por el movimiento político social que lideró Benítez.
Se puede controvertir un modelo de gobierno, algo valido y normal dentro de una democracia, donde los grupos de oposición hoy la ley les garantiza su ejercicio. Algo que no se puede aceptar, son las diferentes maniobras (jurídicas, por ejemplo), para tratar de obtener en los estrados judiciales el propósito que no se alcanzó en las urnas.
Es preciso reconocer que tras los primeros meses del “Gobierno del Pueblo”, muchos sectores que no apoyaron a Benítez en la carrera por la Gobernación, hoy miran con buenos ojos las acciones de su administración. Incluso, desde el Gobierno Nacional, los vientos soplan a favor de la gestión de Benítez.
Nunca un gobernador de Córdoba le tocó enfrentar una pandemia, y ante ese reto el gobierno de Orlando Benítez no ha sido inferior, a pesar de la ostensible disminución de los ingresos, y que la crisis sanitaria paralizó la economía del departamento. Son escenarios llenos de dificultades a lo largo de su vida, donde Benítez Mora, gracias a su resiliencia y fe ha podido salir adelante.
La más reciente tempestad que le tocó sortear, fue una verdadera asonada judicial desatada por esa minoría que no se repone aún del totazo sufrido en las urnas y ante la opinión pública. El intento de golpe jurídico contra Benítez Mora, fracasó en el Consejo Nacional Electoral, luego en el Tribunal Administrativo de Córdoba, y ahora acaba de naufragar en el Consejo de Estado, donde se le pone punto final a la cacareada presunta inhabilidad del Gobernador.
No dejó de gobernar para salir a defenderse.
Es preciso recordar que desde que inició su mandato popular, la administración de Orlando Benítez, nunca se ha detenido. Siguiendo los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud, solo se ha quedado en su casa, desde donde continuó trabajando mientras esperaba los resultados de las pruebas COVID-19, tras haberse relacionado con personas diagnosticadas con el virus.
Desde que se conoció el concepto de la Procuraduría (filtrado de forma extraña a los medios) que pedía anular su elección, Benítez Mora, señaló, “Toda mi vida he actuado con respeto y apego a la ley. Mis actuaciones como dirigente político siempre han sido transparentes y de cara a la opinión pública. Los asuntos jurídico-legales, los dejo en manos del equipo asesor en quienes deposito mi confianza y la confianza del pueblo que representamos. Sigo enfocado en gobernar a Córdoba de forma transparente, decente, incluyente y justa; trabajando sin distracciones, de la mano de Dios y por el pueblo, generando oportunidades, bienestar y seguridad para el departamento”.
Toda esa promesa de seguir enfocado en la hoja de ruta que trazó para el departamento la cumplió al pie de la letra. Nunca dejó de gobernar y gestionar para dedicarse a su defensa.
Volviendo al fallo del Consejo de Estado, esto dijo en su ponencia, la Magistrada, Lucy Jeannette Bermúdez, “Se analizaron detalladamente las funciones asignadas al hermano del hoy gobernador, en su calidad de Subdirector de Planeación Ambiental de la CVS, y no se encontró ninguna que le entregara competencias de autoridad administrativa”. “Pa qué se acabe la vaina”, habría que agregarle.
Que celebren las familias campesinas que se benefician con el programa Unidades Productivas, que les entrega insumos, asistencia técnica y asesoría para la comercialización de los productos. Un programa que dinamiza el campo, y pone al campesino en el centro de la gestión.
Que celebren los primeros 4 mil bachilleres que gracias al Fondo de Educación Superior para el Pueblo, tendrán la oportunidad de ingresar a una Institución de Educación Superior e iniciar una carrera profesional, algo impensable en las familias pobres de esos estudiantes, antes que la iniciativa de política pública del Gobernador, Orlando Benítez, se convirtiera en una realidad.
Que celebre todo Córdoba porque por fin el péndulo que define su estabilidad jurídica y administrativa, dejará de moverse y se quedará quieto.