La JEP confirma que fueron identificadas dos víctimas de desaparición forzada en La Escombrera
El Instituto Nacional de Medicina Legal logró, de manera expedita, la identificación de dos personas cuyos cuerpos fueron recuperados por la JEP y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) en La Escombrera, en el marco de las medidas cautelares adoptadas por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad. Tras cumplir con todos los protocolos técnicos y científicos exigidos, se confirmó que los hallazgos corresponden a dos jóvenes de la Comuna 13 y del corregimiento de San Cristóbal, víctimas de desaparición forzada en 2002.
Se trata de una mujer de 20 años y un hombre de 28, ambos provenientes de sectores populares de la ciudad, pertenecientes a una población vulnerable y con proyectos de vida. Ninguna de las dos víctimas tenía antecedentes penales, investigaciones, condenas ni registros en archivos de inteligencia. La verdad judicial, construida a partir de evidencia, testimonios y análisis forenses, confirma que La Escombrera fue un sitio destinado a la desaparición forzada en Colombia.
De la joven se sabe, según las denuncias de su familia, que salió de su casa a las 7:00 p.m. del 30 de julio de 2002 para asistir a una reunión. Estaba organizando actividades competitivas como coordinadora de un grupo juvenil deportivo. Esa noche, al parecer, miembros armados del Bloque Cacique Nutibara, que meses antes se habían instalado en San Cristóbal, irrumpieron en la reunión y se la llevaron.
El 31 de julio, aún en poder de sus captores y con la esperanza de ser liberada, le permitieron llamar a su madre para informarle que había recibido órdenes de desplazarse. Esa fue la última vez que se tuvo noticias suyas. Desde entonces, según la información consignada en los expedientes judiciales, la Fiscalía General de la Nación ha investigado el caso como una desaparición forzada atribuida a la estructura paramilitar liderada por Diego Fernando Murillo, conocido como ‘Don Berna’.
La evidencia recabada por la JEP, en el marco del trámite judicial, indica que el crimen ocurrió ocho días después de la desaparición de un reconocido líder comunal del sector. Al parecer la joven habría sido trasladada viva desde el corregimiento de San Cristóbal, donde operaba abiertamente una base paramilitar, hasta La Escombrera, donde funcionaba otra. Allí fue asesinada y enterrada. La JEP continuará trabajando en el esclarecimiento de este crimen como parte de un fenómeno generalizado de violencia en el centro occidente de Medellín.
En el caso del joven de 28 años, la Fiscalía General de la Nación también asocia su crimen al Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidad de Colombia (AUC), en posible colaboración con la estructura conocida como Frente José Luis Zuluaga, entonces liderada por Luis Eduardo Zuluaga, conocido como ‘Mc Giver’. Este grupo tuvo una notoria presencia en la Comuna 13, especialmente, durante los años 2001 y 2002.
De este segundo caso se sabe que la víctima estaba en condición de discapacidad física y mental, padecía epilepsia y se desplazaba con dificultad, lo que lo hacía particularmente vulnerable. Vivía en casa de sus padres y generaba algunos ingresos como vendedor ambulante. El 13 de octubre de 2002 a las 7:30 de la mañana salió de su hogar, ubicado en el barrio Belencito, y desde ese día su familia no volvió a tener noticias sobre su paradero. En el marco del Caso 08, la JEP continuará trabajando por el esclarecimiento de este crimen.
En versión de Justicia y Paz del 19 de abril de 2013, cuando le preguntaron a ‘Don Berna’ por La Escombrera, como lugar de inhumación de cuerpos por parte de los grupos armados, respondió: “Bueno, doctor, de acuerdo a la versión que me entregaron varios de los postulados y especialmente pues las veces que hable con el comandante ELKIN quien es el que manejaba esa zona él me dice que esa Escombrera me dijo podía haber MÁS DE QUINIENTOS MUERTOS».
En La Escombrera, donde fueron encontradas estas dos víctimas, los equipos forenses de la JEP y la UBPD continúan con las labores de prospección entre una montaña de escombros acumulados durante más de 20 años. Se han sumergido a una profundidad de 15 metros hasta llegar al área de interés forense. Este punto corresponde al periodo 2002-2004, años en los que se registró el mayor número de desapariciones forzadas en este sector del occidente de Medellín.
