La maquinaria amarilla de la Gobernación de Córdoba avanza en la rehabilitación vial y el suministro de agua potable durante la fase de recuperación del departamento

 El gobierno departamental mantiene activas las operaciones de atención durante la fase de recuperación tras la emergencia, con intervenciones simultáneas de maquinaria amarilla y suministro de agua potable en varios municipios.

Con intervenciones activas en Moñitos, Puerto Escondido, Canalete y San Bernardo del Viento, la Gobernación de Córdoba continúa llevando soluciones oportunas a las comunidades que más lo necesitan.

“La maquinaria amarilla no se detiene desde el inicio de la emergencia. Seguimos en cada municipio, atendiendo los puntos críticos, recuperando vías y garantizando agua potable por el bienestar general de las familias cordobesas. Los efectos no terminan hasta que cada comunidad pueda volver a su vida normal”, expresó el gobernador Erasmo Zuleta.

En el municipio de Moñitos, se avanza en la habilitación de la vía alterna entre la vereda Tierra Blanca y el corregimiento El Cedro. Con 1,6 kilómetros intervenidos y 400 horas de trabajo de volquetas sencillas, motoniveladora y vibrocompactador, intervención que garantiza la conectividad de comunidades que en su momento quedaron incomunicadas.

Adicionalmente, se suministraron 948.000 litros de agua potable en sectores de Puerto Escondido, garantizando el abastecimiento en la zona urbana. Esta acción hace parte de la estrategia continua de distribución hídrica que se mantiene activa desde el inicio de la emergencia.

En Canalete, la Gobernación actuó en dos frentes simultáneos: se suministraron 424.000 litros de agua potable en puntos estratégicos del municipio. En infraestructura vial, se avanzó en la intervención de los puntos críticos de la vía que comunica el corregimiento Urango con la carretera principal de Canalete, con 218 horas de trabajo técnico.

En la vereda El Chiquí de San Bernardo del Viento, se ejecutó una intervención de mitigación de riesgos con la remoción de 602 metros cúbicos de sedimentos y material vegetal, además de la construcción de un jarillón para proteger a la comunidad de nuevas inundaciones. Esta operación demandó 561 horas de trabajo de excavadora sobre orugas.