La MOE enciende las alarmas por el aumento de la violencia política, el acoso a la prensa y la desinformación a una semana de las elecciones presidenciales

una semana de que se abran las urnas para la primera vuelta presidencial, la Misión de Observación Electoral (MOE) presentó un exhaustivo y preocupante panorama sobre las garantías democráticas en el país durante la decimocuarta Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento Electoral. La organización encendió las alarmas sobre varios frentes críticos que amenazan el normal desarrollo de los comicios, los cuales van desde un incremento en la violencia focalizada contra políticos y periodistas, hasta un alarmante ecosistema de desinformación y hostilidad en el entorno digital.

En el plano de la seguridad y el orden público, la MOE reveló cifras inquietantes sobre el deterioro de las condiciones para hacer campaña. Hasta la fecha se han registrado 63 afectaciones directas al proselitismo político en 21 departamentos del país, una problemática que se concentra en un 57% en Antioquia, Norte de Santander, Bogotá y Santander. El reporte detalla 24 casos de daños a publicidad electoral, 17 ataques a sedes de campaña, 11 hostigamientos a militantes, dos afectaciones a material electoral y un enfrentamiento en un evento público. Especial gravedad revisten los ocho hechos de control político territorial ejercido por grupos armados ilegales.

Esta radiografía se complementa con un acumulado de 565 hechos de violencia contra liderazgos políticos, sociales y comunales ocurridos entre enero de 2025 y abril de 2026; si bien la cifra global muestra una disminución respecto a los comicios de 2022, la MOE alertó que los asesinatos y las agresiones dirigidas específicamente contra líderes políticos registraron un preocupante repunte.

La libertad de prensa y el debate en las plataformas digitales también atraviesan un momento crítico. Citando datos de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), la MOE denunció que entre enero y mayo de 2026 se han perpetrado 44 agresiones contra periodistas y medios de comunicación que cubren el proceso electoral, lo que representa un vertiginoso aumento del 175% en comparación con el año 2022, incluyendo un fuerte componente de hostigamientos digitales y violencias basadas en género. Asimismo, el monitoreo de la conversación en redes sociales arrojó que el 94,4% de los mensajes analizados están cargados de insultos, polarización, ridiculización y humillación, un ambiente de crispación alimentado por campañas de desinformación que buscan socavar la credibilidad de la organización electoral y de las distintas candidaturas mediante montajes audiovisuales y la difusión de falsas amenazas al orden público.

Por otra parte, la participación ciudadana ha empezado a canalizar denuncias a través de la plataforma de veeduría Pilas con el Voto, donde los colombianos han reportado de manera reiterada posibles irregularidades relacionadas con la participación indebida en política por parte de funcionarios públicos y diversas presiones que afectan el voto libre, quejas que se localizan principalmente en Bogotá, Antioquia, Cauca, Nariño y Tolima. Como contrapeso institucional y para garantizar la transparencia del proceso en el exterior, la MOE anunció un despliegue internacional sin precedentes que sigue en expansión: un equipo de 134 observadores acompañará las votaciones en 49 ciudades de 27 países, con presencia clave en puntos de alta votación o complejidad como Madrid, Nueva York, Miami, Buenos Aires, Londres, Seúl, Pretoria y Caracas. Ante este complejo escenario, el organismo electoral formuló un llamado urgente a las autoridades, los partidos políticos y la ciudadanía en general para atender estas alertas y blindar las instituciones de cara a la inminente jornada democrática.