La vereda que produce riquezas y recoge pobreza.

Esta población de aproximadamente unas 210 familias observa impávida como a diario en su vereda se produce riqueza, mientras ellos recogen pobreza y contaminación.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

En twitter @marchenojob

Un conjunto de hilos líquidos negros (a los que técnicamente les llaman lixiviados) recorre a diario los predios de la vereda Loma Grande (donde funciona un relleno sanitario), se arrastran hasta una quebrada y contamina las aguas que van a parar al caño natural del Purgatorio, para seguir recorriendo predios de Montería, San Carlos, y parte de Ciénaga de Oro, hasta llegar al complejo de humedales del bajo Sinú. Todo un daño ambiental descomunal.

Durante una visita del Defensor del Pueblo, Carlos Camargo a las inmediaciones del relleno, el funcionario le dijo a los medios que encontraron un vertimiento de lixiviados que presuntamente provienen del relleno y tienen descarga final abierta en el canal El Purgatorio.

La literatura dice que los lixiviados son altamente contaminantes ya que contienen concentraciones elevadas de compuestos como pesticidas, hidrocarburos, productos químicos e industriales, y ocasionalmente de metales pesados.   

El llamado relleno sanitario que funciona en la vereda Loma Grande, perteneciente al corregimiento El 12 del municipio de Montería, recibe actualmente un promedio diario de entre 550 y 600 toneladas de basuras, que le significan ingresos aproximados al operador de entre 25 a 35 mil pesos por tonelada. En plata mal contada estamos hablando por bajo de unos 15 a 20 millones de pesos diarios.

La basura de 16 municipios de Córdoba y de otros entes territoriales se entierra todos los días en esa estructura que funciona en la vereda.

A pesar que las tierras de la vereda producen esos ingresos, la población no cuenta con el servicio de agua potable y la vía de acceso se encuentra semidestruida porque además de soportar el tránsito de los camiones de basura que a diario ingresan al relleno, también esta vía sufre afectaciones por el tráfico de camiones pesados que ingresan a recoger material de una cantera que funciona en la vereda.

Esta población de aproximadamente unas 210 familias observa impávida como a diario en su vereda se produce riqueza, mientras ellos recogen pobreza y contaminación. Las obras de compensación a la población se limitan a la Institución Educativa a la que se le hicieron unas mejoras. Para la fiesta de los niños y en navidad el operador lleva regalos y refrigerios.

Hay un tema que poco o nada se nota en medio de los debates que se dan en la comunidad y los medios por el tema del relleno. Y es que por ley 142, el operador del mismo debe destinar un porcentaje de los ingresos para el plan de clausura  y post clausura. ¿Dónde está esa inversión de cierre, teniendo en cuenta que hay zonas del lugar que deberían estar plenamente restauradas? Estamos hablando de dos décadas de recaudo, ¿alguien conoce la suma de esa reserva y dónde se encuentra? ¿Algún concejal de Montería sabe de esto? Les dejo la inquietud.

Para entender la magnitud del problema ambiental en la vereda, es preciso llegar a Loma Grande y tratar de consumir algún alimento en medio de moscas y malos olores. Esa experiencia la viví en la plaza del lugar junto a miembros del Cabildo Jaraguay, cuando tuve la oportunidad de acompañar una de las tantas protestas de sus habitantes contra el daño ambiental del relleno.

Le pregunté al Secretario de Infraestructura de Montería, Germán Quintero Mendoza, por las inversiones que el gobierno de Montería tiene proyectadas en la vereda, y me contestó que están asegurados los recursos para continuar con la ejecución de la extensión de redes de acueducto que permitirá llevar este año el agua potable a la vereda (proyecto que se inició en la pasada administración y que quedó a mitad de camino).

Me informó que están por iniciar los estudios y diseños para la construcción de pavimento hidráulico en la vía que conduce a la vereda.

En todo caso la deuda social con Loma Grande es gigantesca y hasta ahora la compensación que han recibió los habitantes de la vereda por el uso y destrucción de sus suelos se podría decir que es anecdótica.

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