Las marchas en las calles responden a un acumulado histórico de problemas que no se han resuelto: Jairo Torres Oviedo, rector de Unicórdoba.

“Podemos seguir avanzando sin necesidad de hacer uso de la violencia, porque la violencia nos desnaturaliza, nos deslegitima, y es una expresión de la irracionalidad”

Entrevista con Jairo Torres Oviedo, rector de la Universidad de Córdoba y presidente del Sistema Universitario Estatal, SUE.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

Una de las personas que más conoce a los jóvenes, porque les ha tomado el pulso a sus problemas, debido a su papel como vocero de las universidades públicas en Colombia es el rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres Oviedo. Con él hablamos en Burbuja Política, sobre varios temas de interés nacional y departamental.

Oswaldo Marchena Mendoza: ¿Su lectura sobre la bomba social que estalló en las calles?

Jairo Torres Oviedo:

Yo he venido haciendo análisis sobre toda esta realidad, no desde ahora; en mi columna de opinión abordo estas inconformidades sociales. Por supuesto vivimos momentos difíciles, complejos en Colombia con todas las marchas y protestas sociales que se han tomado las calles y que responden precisamente a un acumulado histórico de problemas que no se han resuelto, problemas sociales, económicos, políticos, que hoy confluyen y generan una reacción ciudadana donde los jóvenes de Colombia y específicamente los universitarios son una fuerza vital que hoy se movilizan, porque reclaman un país mejor, un país con oportunidades y con justicia social.

En Colombia el 52% de los jóvenes está en la universidad, y ello equivale a dos millones 500 mil, mientras en Córdoba solamente el 23%, es decir que, de cada 100 bachilleres solo 23 ingresan a la universidad, pública y privada. Estamos por debajo del promedio nacional, ¿cómo se resuelve eso? regionalizando, masificando y democratizando el acceso a la universidad pública en Colombia y en el departamento de Córdoba en particular.

OM: ¿Cuál sería la salida a esta crisis social que comienza a afectar sectores importantes de la economía?

JT:  Creo que estas crisis deben llevar a quienes asumen responsabilidades en el manejo de la institucionalidad desde el gobierno y la diligencia política, a intervenir esos problemas. Creo que Colombia no puede seguir postergando problemas sociales que no se han resuelto, creo que es el momento de construir ese gran Acuerdo Nacional, un acuerdo sobre realidades, no sobre la demagogia, ni el discurso, sino, un acuerdo que haga posible intervenir esa problemática social y resolverla y eso implica precisamente darles oportunidades a los jóvenes, específicamente de acceso a la educación superior. Colombia hoy tiene un problema serio de acceso a la educación superior, hay 2 millones 500 mil jóvenes que no están en la universidad ni publica ni privada.
Colombia tiene una cobertura del 52% , es decir hoy de los 5 millones de jóvenes aptos para entrar al sistema universitario tanto público como privado, dos millones 500 mil se encuentran en ese sistema público privado y 2 millones 500 mil se encuentran por fuera.  Así que Colombia requiere una política de Estado agresiva, fuerte, que haga posible reducir ese indicador nefasto.

Pero también si miramos los indicadores y las estadísticas del Dane, el tema de desempleo Juvenil, jóvenes de 14 a 28 años, y eso también está mandando un mensaje desalentador, porque es que los jóvenes representan el presente, son la fuerza que hace la transformación en una sociedad y si a los jóvenes no les permitimos construir el presente, pues la sociedad no tendrá ninguna posibilidad. Aquí confluyen una serie de variables sociables que requieren no solamente el discurso y la explicación y el diagnostico si no la voluntad de quienes toman decisiones para intervenir y hacer esas transformaciones.

¿Cómo funcionaría eso que usted llama un gran Acuerdo Nacional?

JT: Aquí estamos hablando de problemas estructurales, y esos problemas requieren de salidas estructurales, en consecuencia se necesita un gran Acuerdo Nacional de quienes hoy están al frente de estas movilizaciones en conjunto con el Gobierno que haga posible trazar una hoja de ruta de lo inmediato, mediano y largo plazo, y ello implica necesariamente políticas de Estado y obviamente esa política de Estado tiene que impulsarla el actual Gobierno, y cómo eso no va a suceder de forma inmediata, entonces hay que hacerle un llamado a la sensatez y la racionalidad, porque el país tiene que avanzar en la dirección de resolver esos problemas estructurales, y eso va a depender de un gran Acuerdo Nacional que establezca esa hoja de ruta y que se materialice la voluntad de quienes toman las decisiones.

Se debe seguir avanzando en el diálogo, que se definan unos tiempos y que de ese diálogo se desprenda un proceso de entendimiento y unos acuerdos en donde se le mande un mensaje al país y sea el país quien le haga seguimiento a ese acuerdo en los próximos años. Pero por supuesto esto no se va a resolver en los próximos 8, 10 meses, esto requiere políticas de Estado sostenibles, de mediano y largo plazo, donde haya una voluntad decidida de quienes hoy asumen esta responsabilidad.

OM: La economía empieza a resentirse por los efectos del paro.

JT: Nosotros estamos hablando que hoy en Colombia hay unos efectos colaterales del paro, hay un desabastecimiento en términos económicos generados por el bloqueo , hay una afectación a la dinámica productiva del país y en consecuencia las universidades publicas no somos ajenas a eso, porque las universidades publicas en el caso de los profesores catedráticos su vinculación laboral esta regulada por un contrato que establece que a eso profesores se les paga por hora catedra, es decir el desarrollo de ese contrato es la actividad de una docencia, y esa docencia hoy no se está realizando porque a partir del 3 de mayo los estudiantes se fueron a paro indefinido y los profesores están en asambleas permanentes de acuerdo al Comité Nacional del Paro donde ellos tienen voceros.

BP: El mensaje a los jóvenes que están en la calle

JT: Les digo que la protesta es un derecho constitucional, y me refiero a la protesta pacífica. Necesitamos seguir protestando con propuestas, con ideas. Hay que excluir la violencia. Cualquier expresión de violencia. Creo que en el caso de las universidades públicas hemos avanzado, y los avances han sido a través de una rebeldía encausada, pacífica, propositiva y argumentada.

Podemos seguir avanzando sin necesidad de hacer uso del recurso de la fuerza o de la violencia, porque la violencia nos desnaturaliza, nos deslegitima, y es una expresión de la irracionalidad.

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