Los $10 billones de la salud: la promesa se quedó sin caja.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella tropieza con una de sus banderas de campaña: inyectar hasta $10 billones adicionales para contener la crisis financiera y asistencial del sistema de salud.
En una reunión con EPS, IPS, gremios y otros actores, el Ministerio de Salud presentó un plan de choque. Según participantes, la propia cartera reconoció que hoy no hay recursos presupuestales identificados para honrar esa cifra.
La promesa no es nueva. En junio el equipo ya hablaba de un plan de 90 días con esa inyección de liquidez para deudas, medicamentos y hospitales. Desde entonces la pregunta era la misma: ¿de dónde saldrá la plata?
Una de las alternativas puestas sobre la mesa fueron cerca de $2,5 billones de Presupuestos Máximos no ejecutados. El sector duda de que ese dinero esté disponible: parte de las EPS podría haberlo usado ya para pagar servicios del Plan de Beneficios.
A eso se suma otro problema: el Ministerio admite que no tiene información financiera y asistencial completa de varias EPS intervenidas. Sin ese diagnóstico, es más difícil saber cuánto necesita realmente el sistema y cómo repartir lo que haya. La intención, dicen, se mantiene. El recurso, por ahora, no.
