Madres comunitarias entregan balance negativo, sobre la alianza “Unicórdoba e ICBF por la primera infancia de Córdoba”.

El pasado 23 de mayo, el rector de la Universidad de Córdoba Jairo Torres Oviedo y la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Astrid Cáceres, y los equipos de trabajo de las dos entidades presentaron el primer balance sobre el convenio por medio del cual la alma mater opera las unidades de atención de la primera infancia en Montería y Sahagún.

Este balance que construyeron las dos entidades no tuvo en cuenta a las madres comunitarias y mucho menos a los padres que tienen a sus hijos en los Centros de Desarrollo Infantil.

Llama la atención que la directora del ICBF Astris Cáceres, no se tomó la molestia de hablar con las madres comunitarias para que estas expusieran sus inquietudes sobre el desarrollo del convenio. A la directora del ICBF solo le importó el informe del operador, en este caso la Universidad de Córdoba.

El balance de las madres comunitarias:

Bajo la operación de la Universidad de Córdoba fue cerrado el CDI Furatena y reubicaron a los niños y niñas en el CDI el Recuerdo. Las madres comunitarias le dijeron a Burbuja Política que la Universidad tomó esa decisión para ahorrarse el pago del arriendo, y no tuvieron en cuenta las necesidades de las familias que llevan sus hijos a ese CDI, quienes ahora deben caminar largos trayectos (distancias) para llegar a el Recuerdo.

A los niños y niñas que no pueden asistir por temas de tiempo y distancia se les está violando su derecho a la alimentación.

Otro asunto que seguro no conoce la directora del ICBF Astrid Cáceers, es que a 8 madres comunitarias que venían laborando en los CDI operados hoy por Comfacor y la Universidad de Córdoba, no fueron contratadas porque pasan de los 70 años y presentan algunos problemas de salud (hipertensión-Diabetes). No tuvieron en cuenta que entregaron sus mejores años a la atención de la primera infancia.

Señalan las madres comunitarias que el operador (Unicórdoba) no envía material de aseo suficiente a los CDI y no entregan el material didáctico necesario.

¿Desde cuándo los balances sobre operación de programas de la primera infancia se hacen solo con el operador, sin tener en cuenta la voz de las madres comunitarias?