Mariángel: la niña que volvió a nacer y el drama de los siniestros viales
Después de 90 días en cuidados intensivos comenzó a dar señales de vida, ¡fue un milagro de Dios! Hoy a sus 15 años acepta el reto de vivir con una lesión medular y reclama ayuda profesional para el tratamiento que necesita. Una historia de vida: “El Valor del Esfuerzo”.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob
En nuestras vidas hay ángeles que se aparecen en los momentos más difíciles. Aquel 24 de septiembre del año 2010, Mariángel, sin haber cumplido los 4 años, quedó tirada a la orilla de la carretera en medio de la maleza, cuando se transportaba en los brazos de su mamá de Lorica al corregimiento La Peinada en una motocicleta, y fueron impactadas por un vehículo. Su señora madre, Miguelina del Carmen Llorente Tordecilla, falleció en el lugar del accidente, mientras que ella fue rescatada por un motociclista que la llevó al hospital de Lorica, desde donde fue trasladada a una clínica en Montería. Ahí volvió a la vida después de 90 días en cuidados intensivos, “fue un milagro de Dios”.
Esa fue la primera batalla que tuvo que enfrentar en la vida, y de la que salió victoriosa gracias a la ayuda de ese ángel que se le apareció y la llevó al hospital. Después de vencer la muerte tuvo una recaída que también logró superar gracias a Dios y al esfuerzo de los galenos. Hoy a la edad de 15 años afirma textualmente: “Yo siento que desde aquel trágico momento Dios me dio una nueva oportunidad y tiene un propósito en mi vida”.
Por esas extrañas coincidencias de la vida, la víspera de mi visita al corregimiento La Subida en Lorica para conocer y hablar con Mariángel Castro Llorente, me llegó a mi WhatsApp una conferencia denominada “El valor del esfuerzo”, de Tony Nadal, el tío entrenador del tenista Rafael Nadal, quien ha pulverizado muchos de los récords en ese deporte. Tony, como tío y entrenador forjó un gran carácter en Rafael y le enseñó el valor del esfuerzo y el sacrificio. Esos valores fueron fundamentales para los logros del tenista.
Cuando encontré a Mariángel sentada en una rústica mecedora de madera con tapizado rojo, me llamó la atención el dibujo de su sonrisa espontánea y sincera. Entonces, por un momento olvidé que estaba ante una niña, que le toca convivir con una lesión medular y limitaciones en su movilidad. No ha sido fácil la vida de ella, su testimonio e historia de vida me recuerda aquella conferencia: “El valor del esfuerzo”.
La historia de Mariángel, es la de las víctimas de sinestros viales en Colombia; olvidadas por un Estado que no las protegió y las dejó sumidas en el olvido. En su caso, como en la mayoría, no hubo justicia porque la persona que le causó esta tragedia a ella y su familia no pagó un día de cárcel, no hubo reparación. Llama la atención que el vehículo que originó la tragedia y que fue inmovilizado el día del accidente (un vitara color vino tinto de placas 547), días después desapareció como por arte de magia de los patios en Lorica.
Es tanto el olvido y la injusticia que su atención en salud se limita a la que le brinda la EPS. Y ustedes saben cómo es la atención de esas entidades.
Alumna destacada y con figuración en un proyecto internacional
Mariángel, actualmente se encuentra estudiando en la Institución Educativa Jesús de Nazareth, donde la acogieron desde sus estudios secundarios, y ha ocupado siempre el primer puesto, con muchas menciones de honor por ser una estudiante integral. Las limitaciones de movilidad no le afectan sus deseos de progreso. También está estudiando un programa técnico en “Auxiliar Administrativo” el cual está próximo a finalizar.
Asimismo, hace parte de un equipo de trabajo que concursa en un programa internacional de la Universidad Tecnológica de Bolívar, LACCEI, donde tras la evaluación de más de 200 proyectos en la primera ronda, quedaron entre los 10 seleccionados para competir en la instancia final.
Atención especializada.
Mariángel recuerda las tribulaciones de sus primeros años. “Al principio fue muy difícil, muy complicado, porque la vida me planteó una nueva forma de adaptarme, pero con el tiempo, y el apoyo de mi familia y la sabiduría de Dios, digamos que pude salir adelante y lograr acostumbrarme a interactuar con los demás y a no sentirme rechazada”.
Varios profesionales de la salud la han visto y han emitido conceptos, y algunos de esos diagnósticos sugieren que un tratamiento especializado le puede ayudar a mejorar su movilidad, pero debido a la falta de recursos no ha podido acceder a los mismos. ¿Por qué negarle esa oportunidad? ¿Acaso porque vive en un hogar humilde en zona rural de Lorica?
Mariángel Castro Llorente, requiere para sus desplazamientos una silla de ruedas moderna (eléctrica o motorizada), la cual le ayudaría mucho a seguir triunfando en su batalla contra la adversidad. La imagino con su sonrisa inocente si alguien se toca el corazón y la premia por “El valor de su esfuerzo”.
