Poblaciones del Bajo Sinú se tragan el agua del río contaminada por el alcantarillado de Cotorra (Crónica)
Mientras que en todo el país se habla de cuidar y proteger el agua, en el municipio de Cotorra departamento de Córdoba, las aguas del alcantarillado sanitario (aparentemente sin tratar) llegan de color gris o negro al río Sinú. Eso sucede en la vereda Playas del Campano, corregimiento Los Gómez.
Un campesino con sus manos callosas describió en forma gráfica lo que sucede en el lugar: “en momentos en que están bombeando, parece que una mancha de petróleo saliera de las aguas. Esa es la triste realidad que se observa en estos alrededores del río Sinú”.
Pero como si lo anterior fuera poco, la hediondez y la pestilencia del olor de las aguas, se riega por todos esos sectores y por lo menos, 20 poblaciones de los municipios de Cotorra, Lorica y San Bernardo del Viento, donde tienen que tragarse el líquido putrefacto por culpa del alcantarillado de Cotorra.
Aparte de las localidades Playas del Campano y Los Gómez, en Cotorra. Esa situación se extiende a Mata de Caña, Rabogacho, Mompós, El Campano, Sarandelo, Cotocá Arriba, Islá de Sabá, Palo de Agua, Nariño, La Palma, El Playón, Cotocá Abajo, La Doctrina y San Nicolás de Barí, en Lorica. Además de los poblados de San Bernardo del Viento.
Y es que esas aguas contaminadas y putrefactas han producido enfermedades estomacales y rasquiñas en todo el cuerpo de las personas que se bañan en el río o que ingieren el líquido del Sinú.
Un caso muy palpable es el del arenero (extractor de arena del río) Marcelo Antonio Pérez Urango, quien fue afectado con rasquiña en todo el cuerpo, ya que la mayor parte de sus labores las realiza en el mencionado cauce.
Cuenta él que antes sacaba el material en la parte de abajo donde está instalada la tubería del alcantarillado. “Pero tuve que venirme con mis compañeros más arriba de donde sale el agua hedionda, porque todos nos estábamos enfermando”, reiteró.
Pérez Urango cuanta con un grupo de siete personas las cuales se dedican a este oficio bastante exigente, que consiste en hundirse cuatro o cinco metros durante ocho o diez segundos, para sacar el material de arrastre que es usado en construcciones de viviendas y vías, entre otros.
La tubería que lleva las aguas del alcantarillado de Cotorra, al río Sinú, fue instalada hace más de cinco años, en la administración del entonces alcalde Alejandro Doria Llorente. Aunque en esa época hubo protestas, la Alcaldía le echó el Esmad a la comunidad.
Los acueductos
En esas poblaciones, (desde Playas del Campano hasta Bocas de Tinajones donde desemboca el río Sinú en el golfo de Morrosquillo, en un trayecto de unos 50 kilómetros o más) existen por lo menos diez acueductos que surten de agua a una gran cantidad de la población.
Para corroborar eso hay que citar un solo ejemplo. Es caso del acueducto de Lorica, el cual distribuye el agua, además, a los municipios de Purísima, Momil, Tuchín, Chimá, San Andrés de Sotavento y San Antero. O sea que atiende a una población bastante grande.
Lo anterior mantiene muy preocupados a los habitantes de esas localidades y las zonas de las riberas, “puesto que estamos ingiriendo agua en mal estado y con olor a sarna” dijo una señora de Playas del Campano interrogada por este medio.
“Pero lo peor de todo eso, es que la CVS entidad responsable de la parte ambiental, no le presta atención a este problema y mucho menos plantea soluciones para mitigar esa situación”, expresó uno de los vecinos del lugar.
Al respecto el subdirector de Gestión Ambiental de la corporación, Albeiro Arrieta López, respondió que es falso que ellos no estén pendientes. Ya que siempre han estado atendiendo las quejas de esa comunidad.
Entretanto, al ser consultado el gerente de Aguas del Sinú del municipio de Cotorra, Fredy Moreno Espitia, precisó que las aguas del alcantarillado llegan en buen estado al río Sinú, ya que la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) se encarga de solucionar el problema.
Para muchos, desde el punto de vista histórico, el río Sinú es lo más importante que existe en esta región del departamento de Córdoba. Sin embargo, ni la ciudadanía ni las mismas autoridades, sean ambientales o no, le prestan atención, y mucho menos cuidan esa corriente de agua que está pidiendo auxilio hace rato.
