Por una Montería segura

Por Carlos Ordosgoitia

Alcalde de Montería

La inseguridad urbana, un flagelo que preocupa a millones de colombianos. Muchas ciudades se han convertido en el escenario ideal para los delincuentes: el hurto y el asesinato son pan de cada día.

De acuerdo con la encuesta Pulso País, publicada esta semana por Datexco, 73% de los colombianos considera que la seguridad ha empeorado, 20% cree que sigue igual y apenas 5% cree que ha mejorado.

Montería es hoy la segunda ciudad, con similar tamaño, con mejores índices de criminalidad en hurtos y homicidios, solo superada por Manizales. Estos indicadores van mejorando notablemente, según cifras del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional, entre el 1 de enero y el 15 de julio del presente año, en Montería se presentaron 48.7% menos de casos de homicidio en comparación con Santa Marta, 32.2% menos que Pereira, 22% menos que Villavicencio y 17.6% menos que Valledupar.

Buscando mejorar la seguridad ciudadana, desde Asocapitales lanzamos el pasado lunes en la ciudad de Pereira, una herramienta de apoyo diseñada para alertar de forma temprana a los alcaldes y alcaldesas de las ciudades capitales sobre la conflictividad social generando preventivamente avisos o alarmas para frenar situaciones donde los ciudadanos se vean envueltos en riesgo o crisis.

Es fundamental entender la seguridad como el resultado de muchos factores y riesgos sociales que tienen que ver con las oportunidades educativas y profesionales, el saneamiento básico y las condiciones de vivienda, además de, en muchos casos, complejas situaciones familiares y sociales, que se hicieron más notables durante la pandemia.

La estrategia para enfrentar la inseguridad se debe regir por tres ejes principales. El primero es el de prevención. Si entendemos las causas sociales de la inseguridad, podremos enfrentarlas más efectivamente. Para esto, es esencial el apoyo decidido del Gobierno Nacional, pero también es clave que desde los territorios trabajemos por llevarles a los colombianos cada vez más oportunidades; solo con ellas podremos avanzar. 

El segundo es el trabajo de la Policía y la Fiscalía, que, de la mano de las entidades municipales y la comunidad, tiene el deber de establecer dónde deben estar nuestros policías: a qué horas y en qué sectores, para prevenir y combatir el delito.

Y el tercero es contar con un aparato de investigación criminal y judicial eficiente. Es clave que las autoridades tengan información de vanguardia sobre la manera de funcionar las estructuras criminales, cómo desarticularlas y cómo acabar el delito.

La respuesta debe ser contundente. Por eso, esta semana presentamos la Escuela de Convivencia, una estrategia que articula el accionar del municipio en prevención de consumo de drogas, violencia intrafamiliar, delitos sexuales y vulneración de derechos del adulto mayor y del niño. Con ella, buscamos impactar directamente los sectores con mayor incidencia de delitos.

A través de la Escuela de Convivencia buscamos entender mejor el comportamiento humano y social, para poder responder con una fuerte inversión social que favorezca una calidad de vida digna, trabajando de la mano con la comunidad. Así, nos acercamos al objetivo de entender la seguridad desde una perspectiva más humana y no meramente policial o restrictiva. Claro que hay camino por recorrer, lo hacemos con optimismo avanzando hacia una Montería segura.

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