¡QUÉ CALOR!

Por: Marcos Daniel Pineda García

Lo que parecía un cuento de terror es ahora una realidad. La ola de calor que experimentamos por estos días en Córdoba, es tan solo una pequeña muestra de lo que está sucediendo en todo el mundo y un abrebocas de lo que podría pasar en el futuro.

Si analizamos lo más evidente, que son las muertes relacionadas con el exceso de calor, encontramos que en los últimos 20 años estas han aumentado en un 53.7% en personas mayores de 65 años. Y es que los efectos de las altas temperaturas en nuestro cuerpo, son devastadores, ya que el organismo lucha por mantener una temperatura central de 37.5 grados centígrados para funcionar con normalidad, pero en condiciones extremas de calor, el sobreesfuerzo puede conllevar a fallas cardíacas y peligro de muerte.

Aunque suene cruel, las muertes por golpes de calor son apenas una entrada de lo que vendría siendo el plato fuerte de la catástrofe ambiental que comenzó a cocinar la humanidad desde el inicio de la era industrial, tiempo durante el que la temperatura del planeta ha aumentado 1.1 grados centígrados. Algunos creerán que no es una gran cifra, pero si tomamos como referencia el 2019, que según la ONU fue uno de los años más cálidos de la historia, encontramos que se registraron acontecimientos que demuestran la influencia negativa del cambio climático, como la epidemia mortal de dengue que azotó a Colombia, Brasil, México y Nicaragua, la pérdida de hasta el 70% de cultivos en el Corredor Seco de Centroamérica, las inundaciones en Argentina y Uruguay, los incendios en Brasil, Bolivia y Venezuela y los huracanes de fuerza sin precedentes en todo el Caribe.

La ONU asegura que las consecuencias del cambio climático resultarán más mortales que la pandemia de Covid 19, ya que esta se espera que sea temporal, pero el desequilibrio climático exacerbado por nuestras actividades desmesuradas, viene desde hace décadas y se proyecta a muchísimas más.

En el caso de la Costa Caribe, los embates del calor se disparan ante el pésimo servicio de energía que suministra la empresa Afinia de EPM, porque en medio de las altas temperaturas que azotan la región, muchos hogares no pueden siquiera encender un ventilador a causa de las constantes y prolongadas fallas en el fluido eléctrico. Es urgente apuntarle a sistemas de energías limpias, como la eólica o la solar, lo que serviría para reducir la huella de carbono y para solucionar un problema de siempre, que representa un lastre en las ilusiones de desarrollo de la región.

Aún no es tarde para emprender acciones inmediatas contra el calentamiento global. Es urgente que comencemos a transformar nuestras ciudades, apuntándole a políticas de desarrollo verde y sostenible, con arborización masiva, empraderización de zonas grises y sistemas de transporte amigables con el medio ambiente. Son iniciativas que deben surgir tanto del sector público como el privado, e incluso, desde la cotidianidad de nuestros hogares con acciones tan sencillas como plantar y apadrinar árboles en familia, convirtiéndolo en una actividad habitual.

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental que enfrenta la humanidad, por eso es trabajo de todos contribuir para combatirlo.

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