¿Quiénes buscan desestabilizar a la Universidad de Córdoba, desde la ilegalidad?

Hay audios circulando libres por la autopista oscura de las redes sociales, donde se dice que una estudiante de la Universidad fue violada (hasta la fecha no hay denuncia en Fiscalía, o Policía sobre el presunto hecho). Tampoco se conoce el nombre de la estudiante que según los audios fue abusada sexualmente.
Por: Oswaldo Marchena Mendoza.
@marchenojob
Primero fue un grupo político que se resistía a dejar de cabalgar sobre los hombros de su presupuesto y burocracia. Ahora, residuos de ese grupo lograron conectarse con una minoría que pretende desestabilizar su institucionalidad, no para imponer sus ideas, porque no tienen agenda, sino para generar caos y pescar en río revuelto (ganancia de pescadores).
Los sindicatos mayoritarios de la Universidad de Córdoba, tanto el de trabajadores (Sintraunicol), y de profesores (Aspu), han expuesto diferencias con las directivas de Unicor, pero gracias al diálogo fluido con el rector, Jairo Torres Oviedo, hoy esos sindicatos y demás estamentos del centro de estudios superiores transitan por una sola ruta.
La sinergia entre Trabajadores, estudiantes y directivas universitarias, tiene a Unicor hoy en un lugar privilegiado, y ello le hace bien a Córdoba, un departamento que en el pasado ocupaba el foco mediático por temas non sancto.
Hay otros dos sindicatos minoritarios, que no comulgan con la hoja de ruta que sigue la Universidad de Córdoba, y para el debate tienen las garantías contempladas en los estatutos de la Universidad.
También hay una manifestación libre de estudiantes que, entre otros aspectos, exigen condiciones de seguridad en el entorno de la institución, sobre todo en horas nocturnas al momento de abordar transporte público formal o informal. Ese reclamo de los estudiantes, no solo se debe atender, sino que es un compromiso de las autoridades de Montería.
Desde las alcantarillas de las redes sociales se vomitan a diario mensajes cargados de odios, pidiendo la renuncia del rector Jairo Torres Oviedo, como si ese fuera el escenario, en caso que el rector estuviese condenado por casos de corrupción. A la fecha, el ciudadano Jairo Torres Oviedo, no tiene ninguna sanción y no está comprometido con alguna investigación por temas de corrupción, y si ello llega a suceder, las leyes de Colombia le brindan garantías para defenderse, bajo algo que se denomina debido proceso.
Fue en esa caverna sórdida oculta en las redes sociales, desde donde se dijo que, en la Universidad de Córdoba, habían detonado una granda (gracias a Dios solo fue una mentira). ¿Se imaginan el escenario tras el estallido de una granada? También hay audios circulando por la autopista oscura de las redes, donde se informa que una estudiante de la Universidad fue violada (hasta la fecha no hay denuncia en Fiscalía, o Policía sobre el presunto hecho). Tampoco se conoce el nombre de la estudiante que según los audios fue abusada sexualmente.
El peligro de las mentiras es que de tanto repetirse crean una apariencia de verdad, y por ello se aclaró en una rueda de prensa que la persona que activó el artefacto (que no fue una granada), no trabaja en la Universidad. ¿Por qué lo hizo?, es una explicación que deberá dar con pelos y señales a las autoridades judiciales.
Algo que me llama la atención es que unos estudiantes que defienden la legalidad, manifestaron off the récord que, detrás de los hechos violentos (diferente a las justas peticiones de la comunidad estudiantil) se mueven ilegales (personas con alguna condena o que actualmente enfrentan procesos penales). ¿Quién los impulsa?
Ojalá esos ilegales no interfieran los verdaderos reclamos de los estudiantes, de quienes exigen en el marco de la normatividad vigente, dentro de la legalidad, lejos de la violencia.
La Universidad pública se defiende abierta y funcionando.
En una entrevista que le hice al profesor Jairo Torres, sobre cobertura de educación superior en Córdoba, me respondió que, de cada 100 jóvenes que finalizan la secundaria, solo 23 ingresan a la universidad, lo cual representa una cobertura del 23%, cuando la media nacional está en el 50,77%. ¿Es posible que ese pequeño porcentaje que lograron acceder a un cupo en la Universidad de Córdoba quieran el cierre de las actividades académicas?
Me parece que es más sano participar en el diálogo propuesto por el Consejo Superior, a estamentos universitario y sobre todo a estudiantes. Ese debe ser el escenario del debate y las propuestas.
Un dato para terminar: Desde el Sistema Universitario Estatal, cuyo presidente es Jairo Torres Oviedo, se busca que se logren las reformas y políticas públicas que garanticen el derecho a la educación superior en condiciones de calidad, pertinencia y gratuidad.
