Revelan qué hizo uno de los presuntos asesinos de Jaime Esteban Moreno después de la golpiza: está prófugo de la justicia

La investigación por el brutal asesinato de Jaime Esteban Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes, en Chapinero (Bogotá), reveló la inquietante frialdad de uno de los sospechosos, Ricardo González Castro (22 años), que se encuentra prófugo de la justicia.

Mientras Juan Carlos Suárez permanece detenido, nuevos videos de seguridad muestran que González Castro, cuya participación en la golpiza fue clave, acudió a su puesto de comidas rápidas en San Victorino la mañana siguiente del crimen (31 de octubre de 2025).

González Castro trabajó con la misma ropa, mostrando una aparente calma que contrastaba con la gravedad del ataque.

Las cámaras lo captaron laborando y, unas catorce horas después del deceso de Moreno, huyendo apresuradamente. Antes de escapar, el joven le confesó a un testigo que había estado en una «pelea» y que presentaba raspaduras en dedos y codo, heridas que coinciden con la agresión.

La Fiscalía General de la Nación reveló el escalofriante detonante del ataque durante la audiencia de imputación. El brutal asalto no se produjo por una riña, sino tras unas acusaciones de presunto acoso hechas por dos mujeres contra Jaime Esteban Moreno dentro del «Before Club».

Según la fiscal del caso, estas acusaciones, «sin que mediara verificación ni defensa alguna,» motivaron una persecución violenta fuera del establecimiento por parte de los dos hombres.

Un testigo relató que, tras el primer golpe de un hombre con el rostro pintado, las mujeres gritaron a la víctima: «Ahí tiene para que siga acosando». La Fiscalía añadió que el detenido, Juan Carlos Suárez, hizo «manifestaciones claras que reflejan la intención de matarlo» en medio de la agresión.

Las autoridades intensifican ahora la búsqueda de Ricardo González Castro, quien, tras renunciar a su trabajo con la excusa de montar un nuevo negocio familiar, se convirtió en uno de los hombres más buscados por el brutal crimen que indignó a Bogotá.