SOBERANÍA TERRITORIAL

Por: Jairo Torres Oviedo

En el actual debate electoral es ineludible hacer referencia al conflicto limítrofe entre Córdoba y Antioquia. Litigio que se ha caracterizado por el silencio de quienes deben asumir liderazgo y compromiso; es decir, los congresistas y quienes aspiran. Una de las variables estructurales que permite entender este conflicto es lo referente a la planeación y poblamiento del territorio. Reflexionemos acerca de esta realidad con el fin de comprender el conflicto limítrofe. Han centrado el conflicto sobre lo territorial; en otras palabras, sobre el espacio geográfico en disputa; pero, se invisibiliza la falta de presencia de la institucionalidad nacional y territorial en gran parte de la zona en disputa. No ha existido soberanía territorial del Estado central ni local. La soberanía estatal se evidencia, no solo con la presencia de fuerza pública en los territorios; sino de manera integral: educación, salud, saneamiento básico, agua potable, vías de acceso… si esto no se garantiza, asistimos a una ausencia de Estado; en consecuencia, a la imposibilidad de ejercer soberanía sobre el territorio. Precisamente, estos vacíos que deja el Estado se suplen por otras fuerzas, incluyendo estructuras al margen de la ley; que es lo que ocasiona el surgimiento de para estados.
Lo anterior ha sido una larga tradición en Colombia; de allí, que esta ausencia de Estado en los territorios sea una de las razones del origen y desarrollo de distintas formas de conflicto. Para el caso que nos ocupa; conflicto Córdoba-Antioquia, concurrimos a la expresión evidente de este fenómeno; una ausencia del Estado central de aproximadamente 100 mil hectáreas en litigio; que se complementa con la ausencia de soberanía del Departamento sobre su propio territorio; soberanía que ha sido suplida en gran parte del territorio en disputa por la institucionalidad antioqueña. Esto lo podemos observar en las poblaciones de Córdoba asentadas en los límites con los municipios de Mutatá y Dabeiba; poblaciones que son atendidas socialmente por el Departamento de Antioquia; inclusive, el acceso geográfico a estas comunidades cordobesas es más accesible desde Antioquia que desde Córdoba. Se quiera o no, es una ausencia de soberanía integral sobre el territorio cordobés expresada en pérdida del control de la frontera territorial y abandono social de sus habitantes. Esta zona en disputa tiene una posición estratégica e innumerables recursos naturales.
Estas riquezas naturales, sumado a la posición estratégica del territorio en disputa, las hace apetecible a los antioqueños; debido a que, por parte de la institucionalidad cordobesa ha existido un total abandono. Por esta razón, es imperioso retomar el liderazgo en defensa de la soberanía territorial del Departamento de Córdoba; para ello, es necesario un trabajo coordinado y técnico de la Comisión de Ordenamiento Territorial, un plan especial y urgente de intervención de la institucionalidad para atender las demandas y necesidades de las comunidades que se encuentran en estos sitios limítrofes. Necesitamos un liderazgo de la dirigencia política, que siente su posición de manera pública sobre el diferendo limítrofe y, que propongan alternativas. ¡Luchemos por recuperar la soberanía social de nuestro territorio!

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