¿Y qué hay de la bici? ¿Cómo vamos?

 

Por: Aura Patricia Benedetty González.

«En el año 2022, en Colombia perdieron la vida 437 usuarios de la bicicleta, de los cuales 11 pertenecen a Córdoba»

Con un panorama que no es el más alentador, cada vez son más las personas que se animan a utilizar la bicicleta como medio alternativo de transporte, incluyéndola en su día a día y logrando con ello un aporte positivo a la problemática de movilidad que tenemos en nuestras ciudades, y que sin lugar a dudas afecta la calidad de vida de los individuos ¿Ahora bien, estamos preparados en nuestros territorios para enfrentar el reto que trae consigo el uso alternativo de la bicicleta, o es simplemente un plan irrealizable?

En nuestro país, Colombia confluyen diversos climas, que están predispuestos por aspectos geográficos y atmosféricos, no siendo lo mismo tomar la bicicleta como medio de transporte a la una de la tarde en una ciudad como Bogotá, que en la capital del departamento de Córdoba donde las temperaturas oscilan entre los 30 y los 40 grados centígrados, sin dejar de lado el factor cultural que permea nuestras costumbres, y con ello la toma de decisiones al momento de movilizarnos.

Si nos detenemos a revisar las cifras que nos arroja el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, nos encontramos con que en el año 2022, en Colombia perdieron la vida 437 usuarios de la bicicleta, de los cuales 11 pertenecen al Departamento de Córdoba, mostrando un aumento en el departamento de más del 100% con relación al mismo periodo de 2021 donde cinco usuarios de la bicicleta perdieron la vida, cifras éstas que no sólo nos indican que estamos rajados en la seguridad vial de nuestros amantes de la bicicleta, sino también nos refleja que los esfuerzos que se han venido realizando a través de campañas pedagógicas, impulsos legislativos y controles no han dado resultado, no se les ha realizado el seguimiento adecuado, o no responden a las necesidades de los actores viales.

En cuanto a la regulación vigente, es importante señalar que el Código Nacional de Tránsito expedido en el 2002, nos define la bicicleta como: “Vehículo no motorizado de dos (2) o más ruedas en línea, el cual se desplaza por el esfuerzo de su conductor accionando por medio de pedales”. Ya en el año 2016, con la ley pro bici, se dio un gran salto en la materia, teniendo ésta un objeto bastante ambicioso: “Incentivar el uso de la bicicleta como medio principal en todo el país, incrementar el número de viajes en bicicleta, avanzar en la mitigación del impacto ambiental y la mejoría de la movilidad urbana”, y trajo consigo una serie de incentivos a quienes se animaran a usar la bicicleta como medio de transporte. En el caso de los funcionarios públicos, recibirán medio día laboral libre remunerado por cada 30 veces que certifiquen llegar al trabajo en bicicleta, hasta tanto sean completados ochos medios días remunerados al año y con relación a los empleados de empresas privadas, empresas mixtas, empresas industriales y comerciales del Estado, podrán también adoptar el mismo esquema de incentivos diseñado para el sector público, y atendiendo sus necesidades.

¿Ahora bien, vamos por buen camino? O por el contrario, ¿se hace necesario replantear acciones?

Aterrizando lo dicho en el párrafo anterior al ambiente en el que me desenvuelvo puedo manifestar que sólo he conocido dos o tres personas que regularmente asisten al trabajo en bicicleta y que a la vez han hecho uso de los incentivos por llegar en ese medio de transporte al trabajo, refiriéndome con ello claro está a quienes ostentan empleos formales. De igual forma, es sabido que en la informalidad hay muchas más personas cuyo único medio de transporte u opción es movilizarse en bicicleta, y a estas lastimosamente no les asiste ningún incentivo en este sentido por parte de la ley pro bici.

Entre tanto, hace un par de días se virilizó un video en twitter donde un grupo de ciclistas son grabados por un conductor, en determinada vía y que a juicio de quien graba el video, los ciclistas estaban siendo imprudentes, pues según éste se encontraban ocupando todo el carril, y evidentemente si revisamos el video los ciclistas se encuentran ocupando la totalidad del carril. En el video es claro que el conductor que graba a los ciclistas desconoce que estos se encuentran amparados legalmente para ocupar todo el carril de la vía, incluso si transitan en grupo, pero ojo, esto no significa que no estén obligados a conducir con precaución, respetar las señales de tránsito, no adelantar a otros vehículos por la derecha, llevar las luces y cumplir con la premisa principal de la seguridad vial: “Ver y ser visto”, denotándose con esto la falta de conocimiento y promulgación de los derechos y deberes que les asisten a nuestros ciclistas.

Evidentemente con este video no estamos ante un asunto aislado, se hace indispensable capacitar en seguridad vial y autorregulación a estos importantes actores de la vía, desestimular el uso de medios motorizados, educar desde la niñez, poner en práctica la cátedra de educación vial, establecida en nuestro país desde el año 2011, así como también articular entre las diferentes dependencias del estado acciones conjuntas, en pro de la preservación de la vida del ciclista, e implementar incentivos atractivos y verdaderos a quienes se desplacen en las vías a través de la bicicleta, como también incentivar a aquellas empresas que usan en el giro ordinario de sus negocios, la bicicleta como medio de transporte, no sin antes precisar que el primer cambio debe venir por cada uno de nosotros.

¡Que no se nos vuelva paisaje cuidar el don preciado de la vida!