¿Y qué pasará con los usuarios de Viva?

 

Por: Aura Benedetti A.

Les confieso que me equivoqué. En algún momento pensé y hasta lo expresé públicamente: “Más reversa tiene un avión que la integración entre Viva y Avianca”.

Y resulta que no, si algo ha quedado claro con la crisis del sector aéreo que nos golpea a todos es que en el sector transporte cada minuto cuenta. Hace unos días Avianca comunicó que definitivamente no acepta los condicionamientos establecidos por la Aerocivil y que desiste de cualquier integración con Viva. Recordemos que la Aerocivil había decidido favorablemente la integración bajo unas condiciones, algo así como un sí pero no así.

En este mismo sentido, es necesario traer a colación que en el año 2022 esta entidad había emitido pronunciamiento negando la integración, pero como quiera que aún le quedaban recursos a las aerolíneas interesadas, el proceso siguió su curso. De hecho otras aerolíneas del mercado e interesadas en comprar a Viva entraron al proceso y ante ello, Viva comunicó sus reparos al respecto argumentando que cualquier negociación con un tercero le tomaría mucho más tiempo al proceso.

Pero en realidad, ¿duró mucho el proceso?

Para Avianca jugó un papel importante en su decisión final la falta de celeridad, pues se solicitó la integración junto a Viva desde agosto del año pasado, teniendo como argumento principal las dificultades financieras de Viva y salvar los empleos de quienes trabajaban para ésta low cost.

Por su parte, Viva llevaba varios meses insistiendo en la necesidad de integrarse con Avianca y que se tomara una decisión de fondo al respecto y en un plazo lo más expedito posible, como única solución a la crisis que se encontraba atravesando y como si fuera poco desde finales de febrero comunicó de forma sorpresiva para muchos que suspendía temporalmente el negocio de los vuelos, lo que también implicaba a su vez la suspensión del transporte de carga nacional e internacional por las razones ya conocidas: situación financiera y por asuntos relacionados con proveedores. Para otros no fue tan sorpresiva la suspensión pues la aerolínea meses atrás venía cancelando rutas y frecuencias y fue un: “se veía venir”.

Ahora bien, no estamos ante un asunto cualquiera, el transporte es un servicio público regulado por el Estado, el sector transporte y con él, el sector transporte aéreo es uno de los que más ha sufrido con la pandemia ocasionada por el covid 19. Casi que a nivel global los vuelos estuvieron suspendidos más de tres meses, sólo operando el transporte aéreo de carga y apuntémosle a la sinceridad: ¿qué empresa o qué organización se sostiene con tres meses en pausa?

A las aerolíneas como muchas otras empresas que estuvieron en pausa no les ha quedado de otra que buscar estrategias para sobrevivir. Los impactos de la pandemia no sólo fueron los producidos a corto plazo, ya que afectó a todas las compañías aéreas del mundo, y al parecer impactó mucho más a las low cost.

Así las cosas, ¿Necesitamos mecanismos mucho más eficientes en el sector cuando se trata de intereses de esta magnitud? ¿Cómo se le va a responder a los viajeros?

Pese a que esto nos deja entrever que se hace necesario contar con plazos más exprés para los pronunciamientos de algunas entidades del sector y más cuando estamos ante asuntos tan delicados y que no dan espera, aquí la realidad es que Colombia no sólo perdió una low cost, aquí perdieron miles y miles de viajeros nacionales y extranjeros sus vuelos y conexiones, muchas agencias de viajes perdieron, cientos de trabajadores perdieron sus empleos directos e indirectos y es incalculable cómo se afecta a proveedores y cómo impacte en el sector financiero tanto nacional como internacional a mediano y largo plazo, por aquello que todos conocemos: muchas empresas y organizaciones funcionan con los créditos.

Es evidente que hay muchos términos normativos que cumplir estrictamente, pero también muchos meses pasaron esperando una respuesta. Y me queda el sinsabor de si el gobierno nacional hizo o no todo lo que estaba a su alcance.

Ahora bien, ¿Le correspondía al gobierno tirar algún tipo de salvavidas al respecto?

El asunto tiene tanto de largo como de ancho, muchas voces afirmaron que la salida abrupta del mercado de Viva se trataba de una presión mediática realizada por las aerolíneas interesadas para quedarse con todo el monopolio del mercado, pues tuvieron la posibilidad de comunicarle con antelación a los usuarios lo que estaba sucediendo, y aun así siguieron permitiendo la compra de vuelos por parte de los viajeros y por parte de las agencias.

Está claro que las aerolíneas aquí y en la Conchinchina no son ningunas santas palomas. En realidad falta muchísimo más control, las aerolíneas a veces nos dan la impresión de ser una rueda suelta que nadie controla, pero lo peor de lo peor es que los usuarios del transporte nos hemos llegado a sentir huérfanos en la protección de nuestros derechos e intereses y las aerolíneas se deben a los consumidores. Sin consumidores no hay aerolíneas.

A nivel nacional tenemos a la Superintendencia de Industria y Comercio, donde los usuarios afectados tienen la posibilidad de hacer una reclamación sin abogados, pero advierto, son muchas las formalidades y si o si se necesitará de un abogado por muchas variables: el cumplimiento de los términos, la elaboración de la demanda, sustentar los recursos y pare de contar. Una demanda ante la SIC es desgastante incluso para los profesionales del derecho y a esto hay que adicionar que no pueda ser de interés en ocasiones para estos profesionales porque pueden ser negocios de muy bajas cuantías y mucho desgaste.

No puedo terminar este escrito sin resaltar que Avianca desde el cese de operaciones de Viva ha transportado a muchos de los usuarios que perdieron sus vuelos, no sólo de Viva sino también de Ultra, se estima que son cerca de 160 mil pasajeros atendidos por Avianca según datos expresados por la misma aerolínea en su página web y periódicamente ha venido ampliando el plazo para que usuarios de Viva que aún no se han acercado a tomar su vuelo lo hagan.

Ante este panorama se necesita del acompañamiento decidido del gobierno nacional para brindar soluciones a los consumidores. Los usuarios del transporte aéreo necesitamos so-lu-ci-o-nes, mecanismos no sólo más ágiles sino también eficaces para la reclamación de nuestros intereses. ¿Y cómo resolver el problema de fondo? Hay que estudiar medidas desde adentro del sector transporte y desde adentro de la operación aérea que permitan un impacto positivo, tales como: la reducción del IVA al servicio del transporte aéreo y el combustible y que sin lugar a dudas repercutirían positivamente en la operación de las aerolíneas, y que además puede ser tema de otro artículo, porque éste ya se nos extendió demasiado.

Entre tanto, la conclusión se las dejo a ustedes.