«Nos dejaron solos, pero nosotros no abandonamos a nuestra gente”, el duro reclamo de Alejandro Char al Gobierno Nacional por la seguridad de Barranquilla

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, lanzó un fuerte reproche al Gobierno Nacional, acusándolo de desatender la crisis de seguridad que atraviesa el país y de dejar al territorio desprotegido frente a la delincuencia. En un acto público junto al gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, el mandatario capitalino aseguró de forma tajante que la administración central los ha dejado solos en la tarea de combatir la criminalidad, lo que ha obligado a las autoridades locales a asumir la totalidad de las inversiones en infraestructura y equipamiento con recursos propios de la región.

​El fuerte reclamo se dio durante la inauguración de una sede policial en el barrio Rebolo, en el suroriente de la ciudad, un sector donde más de 100.000 habitantes carecían de un cuadrante cercano para denunciar delitos. Char recordó que al asumir su tercer mandato encontró un cuerpo policial con una capacidad operativa críticamente debilitada. Para revertir esta situación, explicó que el Distrito y la Gobernación tuvieron que financiar de manera exclusiva la adquisición de 700 motocicletas, 70 camionetas, sistemas de radiocomunicación, computadores y redes de videovigilancia de última tecnología, ante la supuesta falta de cofinanciación estatal.

​La molestia de las autoridades locales no solo se limitó al ámbito urbano. El alcalde barranquillero también criticó con dureza la respuesta del Ejecutivo central ante los recientes bloqueos armados y retenes ilegales en la Troncal del Caribe, los cuales paralizaron tramos de La Guajira y el Magdalena por cerca de 48 horas sin una reacción militar o policial oportuna. Según Char, este tipo de episodios evidencia un deterioro generalizado del orden público que ha confinado a los ciudadanos al temor y a la pérdida de libertades cotidianas, señalando de forma ilustrativa que la inseguridad actual ha llegado al punto en que las rejas de las viviendas ya no ofrecen ninguna garantía para la tranquilidad de las familias.