¡Alerta en Montelíbano! Detectan comercialización de carne sin control sanitario
Una silenciosa pero peligrosa amenaza circula por las calles de Montelíbano en motocarros y bolsas plásticas. Las autoridades sanitarias del municipio han encendido las alarmas tras descubrir una red de comercialización ilegal de carne bovina, proveniente de sacrificios clandestinos, que viola todas las medidas de salubridad y pone en jaque la salud de miles de habitantes.
La ruta de este comercio ilegal, según reveló el inspector de sanidad local, José Díaz, conecta directamente al vecino municipio de La Apartada con los expendios de Montelíbano. La mercancía es transportada sin ningún tipo de cadena de frío, expuesta al ambiente y en vehículos no autorizados, burlando de frente el Decreto 1500 de 2007 y la Ley 9 de 1979, los pilares legales que regulan el manejo de productos cárnicos en Colombia.
Detrás del bajo costo o la aparente comodidad de adquirir estos productos, se esconde un enemigo invisible. Al ser animales sacrificados sin la supervisión de un médico veterinario, el consumidor final queda totalmente expuesto a contraer patologías graves:
Infecciones bacterianas y parasitarias: Multiplicadas por la falta de refrigeración y el contacto con superficies contaminadas.
Enfermedades zoonóticas: Males que se transmiten de los animales a los seres humanos y que, sin un control previo en el matadero, son imposibles de detectar a simple vista.
“Consumir carne de procedencia desconocida no es un ahorro, es una ruleta rusa contra la salud pública», advirtieron las autoridades sanitarias.
La respuesta institucional ya está en marcha. Un frente unificado compuesto por la Inspección de Policía, la fuerza pública y los organismos de salud del municipio viene adelantando rigurosos operativos de control sorpresa en carnicerías y expendios locales sospechosos de distribuir este producto ilegal.
Las denuncias ciudadanas ya apuntan a la existencia de fincas y predios dentro del mismo municipio que funcionan como mataderos clandestinos. Las autoridades han sido enfáticas: quienes sean sorprendidos en cualquier eslabón de esta cadena —desde el sacrificio hasta la venta al público— se exponen a severas sanciones que van desde el decomiso de la mercancía y el cierre definitivo de sus locales, hasta multas millonarias y procesos penales por delitos contra la salud pública.
El llamado final es para la comunidad: la forma más efectiva de cortar las alas a este negocio ilegal es la denuncia y el consumo responsable en lugares que garanticen legalidad y sanidad.
