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WADITH MANZUR

Por: Marcos Daniel Pineda García

Para esta misma época hace cuatro años, Wadith Manzur iba a retirar su candidatura a la Cámara de Representantes, porque otras vertientes del Partido Conservador, tal vez de manera intencional, no inscribieron candidatos. Su temor en ese momento, era no alcanzar el umbral.

Sin embargo, el equipo que lo rodeaba lo animó y lo motivó a que creyera en que el proyecto que estábamos construyendo y los resultados que estábamos teniendo en Montería y Córdoba, podían generar confianza en los ciudadanos.

Fue así como se decidió y en una campaña de dos meses, de la mano de nuestra senadora, mi querida madre Nora García, Wadith obtuvo la mayor votación a la Cámara de Representantes del departamento, con cerca de 72 mil votos.

Han transcurrido tres años y medio desde que se posesionó, y con el respeto que se merecen los otros representantes que tiene Córdoba, Wadith Manzur ha sido el mejor. Le ha tocado sortear dos años muy difíciles, en medio de una pandemia, con un país desesperanzado y por qué no decirlo, con un equipo político que perdió el respaldo del gobierno municipal que había tenido durante doce años. A Wadith le ha tocado bailar con la más fea.

Sin embargo, ha dado la cara, le ha puesto el pecho a la brisa, ha alzado su voz, no se ha arrugado ante la adversidad, no ha salido corriendo a buscar otro árbol que le dé más sombra, no se ha dejado tentar; ha demostrado que es un hombre de principios y valores, que en su corazón hay gratitud y eso habla muy bien de él como ser humano. Pero lo más importante, ha sido, junto a Nora García, la esquina política de nuestro equipo en el Congreso de la República.

Wadith ha presentado importantes iniciativas legislativas para Córdoba y Colombia, que hoy son leyes, como la de Alivios Financieros, la de Plazos Justos, el Primer Empleo y la Reforma al Icetex. Recientemente, fue aprobada la que sin lugar a dudas, ha sido la mejor iniciativa de su carrera política: el proyecto de Ley +Agro, que permitirá poner control a los precios de los agroinsumos, darle competitividad al campo y será la defensa de los pequeños y medianos productores de nuestro país.

Hoy la vida política me ha puesto en el partidor de las elecciones al Senado, y no dudé en escoger como mi fórmula a la Cámara a quien fue mi compañero en la Alcaldía de Montería, quien fue mi pupilo y hoy es mi coequipero. Me siento orgulloso de poder recorrer el departamento y mirar a los ojos a los cordobeses con resultados de su gestión, seguro de que en él seguiremos encontrando el mejor aliado para enarbolar las banderas de las regiones, el campo y las oportunidades para los jóvenes y las comunidades más vulnerables.

Con Wadith comencé un recorrido por todos los territorios de Córdoba hace más de un año. Somos amigos de la participación ciudadana, por eso abrimos unos espacios de diálogo llamados Tomando Nota, que nos permitieron conocer de manera territorial y sectorial, las necesidades de todos los actores de la sociedad, lo que nos permitió tener una radiografía clara y real de los retos que tiene el departamento, y que harán parte de nuestra agenda al llegar al Congreso de la República.

Toda nave necesita dos pilotos y en este momento, estamos piloteando una gran nave llena de sueños y la ilusión de devolverle la confianza a los cordobeses y trabajar por un país que vuelva a creer. Por eso, hoy escribo estas líneas, para pedirle a Córdoba que no solo me dé la oportunidad de llevar mi nombre al Senado, sino que también me permita llegar con un copiloto que me ayude a dirigir esa gran nave para que siga su rumbo, vuele alto y regrese con todos esos sueños convertidos en resultados que contribuyan a transformarle la vida a la gente.

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UNA NUEVA HISTORIA

Por: Joche Tous

“En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo”, cantaba el tristemente asesinado pensador y autor argentino, Facundo Cabral, y se refería a que sin importar cuantas veces en la vida caigamos, siempre está bien volver a intentarlo, empezar de cero y ser una mejor versión de nosotros mismos.

El próximo 13 de marzo de 2022, luego de dos convulsionados y trágicos años, Colombia estará ante una nueva oportunidad de levantarse, de tomar nuevos y mejores rumbos, mediante la elección del Congreso de la República.

No se me ocurre un mejor escenario que las urnas, en el que podamos alzar la voz sin necesidad de gritar; rebelarnos sin lanzar una sola piedra; librar batallas sin arriesgar la vida o tomar la de otros; pelear por aquello en lo que creemos sin menospreciar las creencias de los demás, y donde los que ganan tendrán como premio, el poder servirle a todos, incluso a aquellos a quienes vencieron.

Luego de meditarlo profundamente, he decidido poner nuevamente mi nombre a consideración de los cordobeses, para ser desde la Cámara de Representantes el llamado a defender sus sueños, sus intereses y su futuro.

Lideraremos proyectos de ley en defensa de los derechos humanos; la protección de nuestros niños, jóvenes y adolescentes; promoción de políticas públicas en favor de los más necesitados; gestión de obras de desarrollo e impacto social para las comunidades más apartadas; igualdad para la mujer; impulso y respaldo al campesino, al pequeño productor, a los emprendedores y a los pequeños empresarios.

Haremos seguimiento al cumplimiento e implementación de la Ley de Cero a Siempre, que hace más de 4 años logramos convertir en política de Estado, pero vemos con preocupación que sus metas de cobertura no se han alcanzado.

Queremos ver a Córdoba convertida en protagonista nacional: en ejemplo de reactivación y competitividad, una región capaz de explotar de manera inteligente sus ventajas, sus riquezas y diversidad. Un departamento en el que el turismo verde sea una realidad, que se convierta en nicho de desarrollo agroindustrial, de generación de empleo, oportunidades para los jóvenes y mejoramiento de la calidad de vida.

Seguiremos ejerciendo control político al Gobierno Nacional, sin reparo en el origen ideológico de quien se siente en la casa de Nariño, enfrentando y denunciando toda situación o acción adversa a la ciudadanía, esa a la que se debe todo funcionario o servidor público.

Igualmente seguiremos llamando a debate a las empresas de servicios públicos que de una u otra manera abusen de los usuarios, a quienes escucharemos de manera permanente y de cuyo lado siempre estaremos, a fin de salvaguardar sus derechos.

Volveremos a la Cámara de Representantes, si Dios así lo permite, con un enfoque pluralista e incluyente;  con una visión diferente, salida de lo tradicional, sin olvidar nunca lo que ser representante significa, dispuestos a escribir una nueva historia, en la que el único final feliz posible, sea aquel en el que  logremos llevar bienestar para todos.

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UN NUEVO RETO

Por: MARCOS DANIEL PINEDA GARCÍA.

Mañana 13 de diciembre, inicia formalmente la campaña electoral en Colombia, para elegir un nuevo Congreso de la República, el próximo 13 de marzo de 2022.

Aunque muchos podrían dar por hecho mi decisión de ser candidato al Senado, les confieso que siempre tuve dudas de aspirar a un cargo en la rama legislativa, toda vez que he venido haciendo mi carrera pública en el ejecutivo durante doce años, en los cuales he tenido la oportunidad de ocupar cargos que me han permitido trabajar en proyectos de desarrollo territorial, tanto en el Ministerio del Interior, donde me desempeñé como Director de Asuntos Políticos, como en mis dos períodos como alcalde de mi ciudad, Montería, siendo este el mayor honor que he tenido en la vida.

Pero creo que cuando coinciden la formación integral para ejercer una carrera pública, la convicción de trabajar con vocación de servicio y los deseos de cambiar al país, no importa cuál sea la posición que se ocupe, siempre y cuando se den verdaderos resultados. Soy un convencido que el próximo Congreso de la República tendrá la inmensa responsabilidad de liderar las grandes reformas estructurales que el país necesita y exige, como al acceso a la educación superior, al sistema de salud, a la justicia, legalización y acceso a la tierra, un país que le dé la cara al campo, con iniciativas que generen más desarrollo productivo y ofrezcan oportunidades a los jóvenes, y sobre todo, un Congreso que trabaje por las regiones de Colombia.

Todo esto me motivó a presentar mi nombre a consideración de los colombianos, con la ilusión de ocupar una curul en el Senado de la República y desde allí, poner al servicio del país mi experiencia y preparación, para poder liderar iniciativas, proyectos de ley, acciones y gestiones, que permitan el desarrollo de los territorios del país.
Más allá de las funciones constitucionales que tiene un congresista, de legislar y hacer control político, si la oportunidad se me brinda, quiero ser gestor del desarrollo local y defensor a ultranza de la descentralización de Colombia; quiero ser un senador de las regiones, que conozca y entienda las necesidades del país y las pueda sintonizar con las políticas, planes y acciones del Gobierno nacional, para que lleguen traducidas a las regiones en mejoramiento de calidad de vida y de oportunidades para las personas que más lo requieren. El éxito de un país es entender que cada región es diferente y por lo tanto, se debe atender con un enfoque territorial específico.

Cuando me preguntan cuál fue mi mayor logro como alcalde, en los diferentes escenarios a los que he sido invitado a compartir la experiencia de Montería como modelo de buen gobierno, no dudo en responder que más allá de las obras y los indicadores sociales de nuestra gestión, lo más importante de mi paso por este cargo es haber sido un alcalde más de calle que de oficina, más de territorio que de escritorio, que siempre estaba dispuesto a ir, escuchar y abrir espacios de participación ciudadana, para trabajar de la mano con la comunidad.

Por eso, tengo el compromiso de ser un senador de cara a la ciudadanía, que visite los barrios y las veredas, que escuche a la gente, desde los gremios más importantes de la producción hasta a las asociaciones más pequeñas de campesinos, un senador que esté dispuesto a tender puentes, abrir puertas, desenredar nudos y hacer la gestión, para que las regiones tengan en mí una esquina política, como el buen boxeador, y poder llevar resultados a las comunidades.

La vida pública me ha dado grandes retos. Les confieso que cuando aspiré a la alcaldía de Montería por primera vez, amigos cercanos decían que si ganaba, me iba a quemar, por los fracasos de muchos de los que habían ocupado el cargo, y logramos hacer una alcaldía que partió en dos la historia de la ciudad. Luego, la segunda vez que aspiré, me decían lo mismo, por aquello de que las segundas partes no son buenas, y logramos a hacer una administración incluso mejor que la primera.

Ahora, la responsabilidad es mayor. Soy consciente que estoy aspirando a una corporación desacreditada, que me exigirá llegar a hacer algo diferente. El reto hoy es doble: elegirme y destacarme, saliéndome del molde tradicional, rompiendo esquemas, para demostrarle a Colombia que sí se pueden mostrar resultados, lo mismo que ya hicimos en Montería, donde cambiamos la manera de hacer política, la política transformó una ciudad y la ciudad le cambió la vida a la gente. ¡Vamos a trabajar ahora desde el Senado, por un país que vuelva a creer!

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CONSEJOS MUNICIPALES DE JUVENTUD

Por: Jairo Torres Oviedo

El pasado 5 de diciembre se realizaron las elecciones para escoger los Consejos Municipales de Juventud; en este proceso de elección estaban habilitados para votar, 12.282.273 jóvenes entre los 14 y 28 años; jornada electoral en la que participaron 1.275.098 jóvenes; lo que corresponde al 10.38%; donde se observó una abstención del 89.62%; es decir, 11.007.175 jóvenes no tuvieron participación. Estos resultados evidencian la indiferencia de los jóvenes por los proceso políticos y democráticos; lo que muestra la débil cultura política de la sociedad colombiana que está soportada en la existencia de una generación huérfana y sin liderazgos inspiradores que construyan procesos emancipadores para movilizar idearios sociales y colectivos. Hemos construido un escenario político marcado por la mutua satanización y descalificación del otro, una especie de campo de batalla donde la pretensión es extinguir moralmente al contradictor y, con la idea de que la democracia se construye desde el unanimismo y no desde la pluralidad y la diferencia; ese contexto político, no construye democracia ni cultura política.

En este sentido, la juventud percibe que los problemas del país continúan sin resolver, las oportunidades son escasas y la política se concibió como el espacio de unos pocos; por lo general, los mismos de siempre o sus herederos buscando continuar con sus privilegios y beneficios. A lo anterior, es necesario agregarle las prácticas politiqueras y corruptas que desplazaron la verdadera política. Este acontecimiento que debió ser una oportunidad para proponer desde la deliberación, propuestas que repensaran el país de manera propositiva con el fin de crear conciencia colectiva acerca de los principales problemas colombianos; con el compromiso de crear cultura política en los jóvenes. Esa es una de las funciones de los partidos políticos; pero, una vez más, queda evidenciado, por qué la crisis de los partidos políticos y la resistencia de los jóvenes por no participar en política y en las decisiones del país.
En consecuencia, a pesar de la abstención de los jóvenes, ellos siguen siendo nuestra responsabilidad social; por tal razón hay que garantizarles un presente digno. No se debe olvidar, que los jóvenes representan la esperanza, su compromiso de marchar y expresarse en las calles con el poder de sus convicciones y argumentos: “se debe llevar al país político representado en sus dirigentes”; a leer esa expresión, se entiende, que es un imperativo moral y social entregarles un país donde puedan construir sus sueños; además, esa expresión juvenil, debe inspirarnos y alimentarnos de optimismo y fe, en especial, a quienes tenemos responsabilidades, porque esa energía, fuerza y rebeldía juvenil significa vida en una sociedad, y cuando esa fuerza exige cambios y transformaciones, el mensaje es claro; el país tiene la fuerza más vivificantes y constructiva que una sociedad puede tener: ¡sus jóvenes! No como sujetos pasivos e indiferentes; sino activos y propositivos.

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Diciembre, entre tradiciones y costumbres.

Por: Marcos Daniel Pineda García

La vecina que corre cargando una maleta a medianoche, vecinos que se abrazan, se besan y carcajean como si fueran familia, niños que convierten la calle en un parque lleno de bicicletas azules y rosadas con lazos y cornetas, patinetas, carritos y muñecas. ¡Llegó diciembre! El mes que reúne las más alegres y extrañas tradiciones colombianas de Navidad y fin de año.

Las celebraciones comienzan oficialmente el día siete del mes 12, con la Noche de las Velitas, en la que se conmemora el Día de la Inmaculada Concepción, y se convierte en un emotivo momento para que las familias se reúnan entorno las velas de colores. Es uno de los días favoritos de los niños y quizá uno de los pocos en que se encienden velas, sin que se haya ido la luz. Nunca falta el grupo de adolescentes que reúne las cera derretida para hacer el peligroso “chicharrón con pelo” o “llamarada del Diablo”, como le dicen en otras regiones del país.

El 16 de diciembre empiezan las Novenas de Aguinaldo, celebración única de los colombianos. Noche tras noche, todos se reúnen alrededor del pesebre, para rezar en medio de villancicos, natilla y buñuelos. Recuerdo que de niño, mi parte favorita de la novena era cuando comenzábamos a cantar: “ven a nuestras almas, Jesús ven, ven, ven, ven”, significaba que la comilona ya estaba cerca.

Cuando por fin llega la Navidad, y mientras los adultos se reúnen en sus casas a departir y esperar la cena, normalmente compuesta por pavo, pernil de cerdo o arroz con pollo, entre muchas más opciones culinarias, los jóvenes brincan de una fiesta a otra y los niños, esperan con ansias que sean las 12 de la noche, para recibir los regalos que trae el Niño Dios. El júbilo se apodera hasta de aquellos no tan creyentes, que como casi todo el mundo, lucen su pinta nueva, solo por si acaso.

Con el muñeco de año viejo ya armado, que a menudo viste el pantalón, la camisa y el sombrero que ya desechó el abuelo, llega el 31 de diciembre. La fiesta reúne a familias enteras. Nunca falta el tío borracho o los parientes que vienen de lejos y a los que se les improvisa cama en la mitad de la sala.

Esta vez, el estrene incluye morunos y pantaloncillos amarillos para la prosperidad o rojos para el amor. Algunos se llenan el bolsillo con lentejas para atraer dinero y como mencioné antes, hay quienes salen arrastrando una maleta llena de ropa, para viajar mucho durante el año venidero. Todo esto luego el abrazo colectivo del barrio, deseando un feliz año y la quema del año viejo, que simboliza dejar atrás todo lo malo del año que se termina. No pueden faltar las 12 uvas, una por cada mes del año nuevo y cada una de las cuales simboliza un deseo o propósito.

Este diciembre, además de revivir todas esas costumbres que hacen de la colombiana una Navidad única, los invito a vivir el mes más bonito del año en unidad familiar, con alegría y responsabilidad cívica. Seamos agradecidos por la vida y la salud y pidamos a Dios por las miles de familias que perdieron a sus seres queridos.

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CINCO AÑOS DE IMPLEMENTACIÓN DEL ACUERDO DE PAZ.

Por: Jairo Torres Oviedo


La mesa de gobernabilidad y paz del Sistema Universitario Estatal -SUE, bajo la coordinación académica de la Universidad de Antioquia y, con el apoyo de la Universidad Francisco de Paula Santander; realizó el 24 y 26 de noviembre el V Encuentro Nacional de Evaluación de la Implementación del Acuerdo de Paz.
Reconocemos como logros de particular interés, la dejación de armas, la transformación de las FARC en partido político con representación en el Congreso, el estatuto de la oposición, la instalación y puesta en marcha del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición; al igual que, la prórroga de la Ley de víctimas por diez años. Resaltamos la importancia de la reciente declaración de la Corte Penal Internacional y el Gobierno nacional a través de la cual, este se comprometió a garantizar el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP. Destacamos el trabajo general de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y, en particular, sus esfuerzos por disponer de informes que den cuenta del impacto del conflicto armado en las universidades públicas.
Constatamos que, al tiempo de los progresos mencionados, la implementación del Acuerdo presenta retrasos e incumplimientos, entre otros, en materia de reforma rural integral (según la Contraloría en 2020 solo se habían entregado un poco más de 8 mil hectarias de las 3 millones que contempla dicho acuerdo) como compromiso de la superación de la pobreza extrema; tampoco se registran avances en materia de la reforma política integral, (propuesta por la Comisión Electoral Especial presentada desde 2017); tampoco se ha progresado en el proyecto de una ley estatutaria de fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil. Reconocemos la crisis en la política de sustitución de cultivos ilícitos y la precaria ejecución de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial.
Coincidimos en que la principal amenaza para la implementación del Acuerdo de Paz es el progresivo derrumbe de la seguridad en las regiones.
Desde 2017 ya suman 294 asesinatos de excombatientes. En consecuencia, desde el SUE proponemos: Fortalecer las ofertas académicas de formación y capacitación para excombatientes de las FARC y para la población víctima del conflicto armado; brindar apoyo académico para acompañar, desde diferentes áreas del conocimiento, iniciativas y proyectos propios del Plan Marco de Implementación del Acuerdo de Paz.

Avanzar en la construcción y el fortalecimiento de alianzas de cooperación académica para atender los compromisos educativos derivados del Acuerdo de Paz; incentivar prácticas y pasantías en sectores rurales en las que estudiantes y docentes aporten a la construcción de paz; recomendar al Gobierno nacional y a los gobiernos territoriales prestar particular apoyo a los proyectos productivos y de emprendimientos concertados en los municipios PDET; defender la necesidad de que las campañas electorales en curso, tanto a Congreso como a Presidencia, incorporen en sus programas, la defensa de la implementación del Acuerdo de Paz. Las universidades públicas colombianas continuaremos atendiendo nuestras responsabilidades con la democracia, la reconciliación y la convivencia pacífica de cara al país y a la comunidad internacional.

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El dólar supera los $4.000 pesos en Colombia. “Devaluación progresiva y presión inflacionaria, los regalos de final de año”.

Por; Giovanni Carlos Argel Fuentes*

En la tercera y cuarta semana de noviembre de 2021, el dólar en Colombia osciló en el rango $3.923.53-$4.007.00. Ha sido el nivel de cambio más alto en los últimos 3 meses frente a la moneda norteamericana. Igualmente, representa el período más volátil, en términos de la tasa de cambio y frente a la canasta de monedas con la cual se establece paridad cambiaria en el país. La devaluación progresiva que se experimenta desde octubre 14 de 2021 a la fecha ha afectado el ingreso monetario de la población y en especial la situación de los más pobres. Ello, atendiendo, que las compras realizadas de artículos o productos con materia prima importada se encarecen o aumentan de precios por el aumento de la tasa de cambio.  A esto se suma la inflación creciente que se ubica en 4.58 puntos porcentuales y se traduce en aumento sostenido de precios de los bienes y servicios como en contracción temporal de las ventas empresariales.

Frente al comportamiento histórico, en octubre 14 el precio del dólar frente al peso colombiano se ubicaba en $3.725.75, a la fecha se ha incrementado el cambio en

$281.25, lo que significa una volatilidad del 7.54% en el trimestre.

Ahora bien, profundizando un poco más, la volatilidad que presenta la tasa de cambio y su medición por medio de la TRM, en la semana comprendida entre el 21 y 28 de noviembre, ha sido de $84.60 (2.16%), para los últimos 30 días se ubica en $242,03 (6.43%) y para todo el mes de noviembre, el aumento de la TRM fue

$223.69, representando una variación del 5.91%. Es evidente la pérdida progresiva de la capacidad adquisitiva de los consumidores y la prominente depreciación monetaria, que, en lo acumulado del año (es decir todo 2021), ya es del 16.77%.

En ese sentido, con niveles de pobreza monetaria en Colombia cercanos al 45.2% e informalidad en las regiones por encima del 60%, se consolidan estructuras que se radicalizarán sostenidamente con una tasa de devaluación por encima del 6% en el cierre de año.

En la misma vía y estudiando lo sucedido en esta semana (del 21 al 28 de noviembre de 2021), este ha sido el periodo más crítico que en el año ha presentado la paridad cambiaria en Colombia. Presiones cambiarias y el surgimiento de la nueva variante del Covid 19-Ómicron (B.1.1.529), se registran como las causas fundamentales de tal volatilidad.

Se puede evidenciar la movilidad del dólar durante el día 26 de noviembre de 2021.

Nótese que en la apertura del movimiento cambiario (8am), la divisa alcanzó un precio de $4.025 pesos. Después, pasadas las 8:30 a.m., bajó a $4.010,24 pesos. Y pasadas las 9 a.m., bajó a $4.006,36 pesos.

En notorio que el cierre la divisa se ubicó en $4.008,46 pesos, $38,97 pesos por encima de la TRM, el viernes 26. Que a esta fecha era de 3.969,49 pesos.

Recuérdese que la TRM de inicio de semana, fue de 3.923,53 pesos, representando un aumento de $84,93 pesos a la fecha. Este reflejo es producto del nerviosismo inversionista, por la inestabilidad en la reactivación económica del país y otras regiones del mundo causado esta semana por los anuncios de la aparición de la nueva  variante  del  Covid.  De  la  misma  forma  se  sumaron  las  presiones inflacionarias y las negociaciones en el mercado bursátil de la empresa Nutresa S.A, en estos días.

Ahora bien, conceptualmente téngase presente que, en Colombia la tasa de cambio representativa del mercado (TRM) es el indicador cambiario que representa la paridad entre pesos colombianos y dólares de los Estados Unidos. La TRM se calcula con base en las operaciones de compra y venta de divisas entre intermediarios financieros que transan en el mercado cambiario colombiano, con cumplimiento el mismo día cuando se realiza la negociación de las divisas. Indica el Banco de la República que actualmente la Superintendencia Financiera de Colombia calcula y certifica diariamente la TRM con base en las operaciones registradas el día hábil inmediatamente anterior.

Cuando esta tasa aumenta, se produce Devaluación y cuando disminuye Revaluación  monetaria. Dos fenómenos macroeconómicos  que, sumados a  la dinámica inflacionaria, anteriormente citada, como a su vez a la evolución de la tasa de interés; afectan el crecimiento de un país como la estructura de las ventas empresariales en los distintos sectores, entre otros aspectos.

Los efectos actuales del aumento de la TRM, impactan positivamente a los negocios de los exportadores y de forma negativa a los importadores, finalmente afectan al ciudadano normal en sus ingresos personales, destruyendo el ahorro y la capacidad adquisitiva en el tiempo.

¿Qué sucederá el resto de año 2021 y proyecciones a 2022?.

Conforme a los análisis y pronósticos definidos en nuestra Facultad, se estima un comportamiento del cambio que oscilará entre $3.800 y $3.950, siendo $3.875 la respuesta promedio. Prácticamente se sostiene la tasa de depreciación monetaria promedio para final de año. Si bien, controles monetarios como aumentos en la tasa de interés y fijaciones en los topes de créditos, control del gasto público; sostendrán una inflación a la baja en los próximos trimestres e igualmente de la tasa de cambio; habrá otras actividades que impulsarán un rebote aumentativo de la TRM en el primer trimestre de 2022.

Debemos recordar que el año 2021 se ha caracterizado en Colombia, por ser un período postvacuna, de progresivo ensanchamiento sectorial, recuperaciones agresivas desde un proceso de reactivación económica, inestabilidad fiscal, pérdida del grado de inversión ante calificadores de riesgos, caída de una reforma tributaria progresiva y un dólar con máximos históricos. Esto aumentó la inflación y desestabilizó al sistema exportador en los primeros trimestres del año 2021, como también en parte, impactó al mercado laboral, especialmente por la baja generación de nuevo empleo y la poca capacidad de recuperar los empleos faltantes y perdidos durante 2020.

Así las cosas, Se espera entonces un mayor control de la tasa de cambio por parte del Banrep, teniendo presente los negocios entre Interconexión Eléctrica S.A. y Ecopetrol por US$3.700 millones, sumado a la llegada de capital del Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$2.900 millones. Habrá a su vez un mayor flujo de dólares en el país para finales de año producto del aumento del cambio, lo cual se vuelve atractivo para los inversionistas extranjeros. Es de resaltar que solo en el primer semestre, como se muestra en la Gráfica No 3; se evidencia el aumento de la tasa de devaluación y el tipo de cambio ($3.446.46 en enero a $3.794 en septiembre).

Durante los primeros 10 meses del año el dólar ascendió en $362,28. En el primer semestre  creció $324,17, mientras que  durante  todo  el mes de  noviembre  la depreciación ha sido de $223.69, como se había indicado anteriormente.

De otro lado, teniendo presente la perspectivas al cierre de año y durante 2022, estudios de S&P Global Ratings, realiza interesantes aportes frente a los pronósticos    de PIB e inflación    de    Colombia en    el    marco    del    panorama devaluacionista evidente.

Proyecta S&P un crecimiento del PIB de Colombia del 8% este año, dato que mejora desde 7% de su pronóstico anterior.

El Cuadro No 1, muestra las proyecciones realizadas. Se evidencia un crecimiento del país moderado, para 2021 (8%), 2022 (3%), 2023 (3.3%) y 2024 (3.2%). Según el reporte y las proyecciones, será la segunda economía en América Latina y el Caribe con mayor crecimiento los próximos 3 años. Esto se deberá a un mayor control monetario de la inflación en el primer y segundo trimestre del año 2022, el mejoramiento de las exportaciones de petróleo, el aumento moderado de las tasas de interés, la recuperación fiscal y la estabilidad macroeconómica general a partir de la generación de empleo, vía inversiones públicas y fortalecimiento de la industria privada.

Anota la calificadora de riesgos, que la economía probablemente se ralentizará por un menor consumo el próximo año, producto de la inflación que se sostendrá cercana al 4.58% como este año. Sin embargo, las medidas monetarias que tome el Banco de la República, logrará llevar el incremento de precios, cercano al 3.5% en el primer trimestre.

Las proyecciones de S&P sobre la inflación, muestran lo anteriormente manifestado.

Como puede observarse S&P ve la inflación en Colombia para 2021, en el 5,5%, muy lejana del rango meta del Banco de la República (4.88%), para el año 2022 se proyecta en 3.5% y para los años 2023 y 2024 en el 3.0%. Esta moderación y control a la inflación, devolverá capacidad adquisitiva, estabilidad en el ingreso y mejoramiento de las ventas empresariales. Es de anotar que este control inflacionario también responderá de un control cambiario en el mediano plazo, a partir del crecimiento de las tasas de interés.

Cabe destacar en las proyecciones de S&P que Brasil, Chile y Colombia regresen a  sus  niveles  de  PIB  antes  de  la  pandemia  en  la  segunda  mitad  de  este año. Mientras que México y Perú lo harán a principios de 2022 y Argentina hacia fines de 2022. Datos tomados de:

https://www.valoraanalitik.com/2021/10/11/sp-incrementa-pronosticos-pib-inflacion- colombia-2021/

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EDUCACIÓN SUPERIOR: UNA DEUDA SOCIAL CON LA JUVENTUD CORDOBESA

Por: Jairo Torres Oviedo

De acuerdo con las proyecciones del DANE y las estadísticas publicadas por el Ministerio de Educación Nacional, en el país, 2.180.170 jóvenes se encontrarían matriculados en programas de pregrado en alguna de las 298 IES, de una población aproximada de 4,2 millones de jóvenes en edad de cursar sus estudios universitarios; lo cual indica, que la cobertura en educación superior para el año 2020 correspondería al 51,58%.
El incremento en el indicador de cobertura estudiantil para pregrado, con base en información tomada del MEN – SNIES, matrícula 2017-2018. Donde se refleja un incremento en la cobertura estudiantil en programas de pre- grado del 57,9% entre los años 2004 y 2017, lo que significa, que las Universidades Oficiales admitieron dentro de sus campus 211.308 estudiantes adicionales de pregrado. Estos datos estadísticos muestran un gran esfuerzo que hacen las universidades oficiales por aumentar cobertura; la demanda de acceso a educación superior pública sigue siendo alta; particularmente en muchas regiones del país; teniendo en cuenta que Bogotá concentra 114 universidades; es decir, el 33% del total de universidades del país. Ciudades como Bogotá, Cali y Medellín tiene el 52% del total de la oferta educativa superior. Es decir, el centro del país posee la mayor cobertura en educación superior; lo anterior, en contraste con lo que sucede en muchas regiones de Colombia, en la que, departamentos como Vichada, Guainía y Vaupés no tienen universidades y los departamentos más afectados por el conflicto armado solo tienen entre 1 y 3 universidades.
En consecuencia, es impostergable incrementar cobertura universitaria pública; en especial, en regiones como el Caribe colombiano, Amazonía y el Pacifico; donde la presencia del Estado ha sido débil. El tema de cobertura en educación superior es un problema estructural que afecta a los jóvenes pobres de Colombia; a quienes se les vulnera el acceso a un derecho fundamental y la posibilidad de generar movilidad social. En este sentido, el Departamento de Córdoba requiere de una política pública urgente y, que garantice el derecho a la educación superior. En Córdoba, de cada 100 jóvenes que finalizan la secundaria; solo 23 ingresan a la universidad; lo que representa una cobertura del 23%; cuando la media nacional está en el 50.77%.
Por lo anterior, desde la rectoría de la Universidad de Córdoba hemos propuesto la regionalización de la Universidad; que permita llevar la universidad a cada subregión del departamento, con la finalidad de que miles de jóvenes ingresen a la educación superior pública y de calidad. Esta propuesta, la reiteramos nuevamente para el debate ciudadano; lo que constituye, un tema central en la agenda pública de desarrollo; pero, además; con la voluntad política de la institucionalidad; esperamos escuchar la posición de quienes aspiran al congreso.
Hacer posible el acceso a la educación superior significa construir justicia social, en una sociedad donde la juventud ha sido una especie de ejército de reserva para la guerra.

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ÁREA METROPOLITANA: ¡SIGAMOS PENSANDO EN GRANDE!

Por: Marcos Daniel Pineda García

Los sueños se consiguen pensando en grande y mirando lejos, nunca me cansaré de repetirlo. Visionar grandes proyectos que nos parecen difíciles hoy, es el primer paso para hacerlos realidad en el mañana.

Uno de los tantos sueños que siempre he tenido para Córdoba, es la creación del área metropolitana Montería-Cereté, que también incluya los municipios de San Carlos, San Pelayo y Ciénaga de Oro. En el pasado hemos tenido algunos intentos fallidos de llevar a cabo esta iniciativa, que no llegaron a materializarse por falta de voluntad política de otros actores.

Este es un proyecto al que no debemos renunciar, no se puede echar al olvido, porque su consolidación se traduciría en enormes ventajas y bondades para los cinco municipios. Para hacerlo posible necesitamos voluntades compartidas, además de tener muy clara la importancia de la planificación equilibrada del territorio, fundamento primordial sobre el que se debe cimentar cualquier iniciativa de desarrollo sostenible.

La Ley 1625 de 2013 (Ley de Áreas Metropolitanas), utiliza un término que me gusta mucho: “territorios amigos”. Los municipios que las conforman trabajan juntos en problemas comunes, para hacer más eficiente la gestión, dinamizar la integración y armonizar el crecimiento económico y urbano de toda el área.

Generación de oportunidades de empleo con la atracción de inversión pública y privada, producción de bienes y servicios, creación de agroindustrias, fortalecimiento de la seguridad, mejor movilidad con tarifas únicas de transporte público integrado y mayor capacidad de gestión de recursos, son solo algunas de las posibilidades que pueden abrirse con la conformación de un área metropolitana, que condense en su interior una oferta transversal para satisfacer las necesidades de sus habitantes.

La educación y la salud, deben ser también prioridades en el marco de esta oferta. Pensemos en una Universidad Metropolitana, ubicada estratégicamente en Cereté, como punto intermedio del área para facilitar el desplazamiento de jóvenes de todos los municipios de la región. Por supuesto, es un proyecto que necesitaría el apoyo financiero de los cinco municipios, la Gobernación de Córdoba y el Gobierno nacional, con el fin de ampliar la cobertura de la educación superior técnica, tecnológica y profesional en nuestro departamento.

En materia de salud, podríamos ampliar y renovar el destartalado Hospital Sandiego de Cereté, para convertirlo en un Hospital Metropolitano, que ofrezca servicios de alta calidad. ¡Déjenme seguir mirando lejos! A partir de la conformación de un área metropolitana, podemos pensar en macroproyectos como un tren de cercanías, que permita la conexión entre los cinco municipios de manera rápida, económica y amigable con el ambiente, tal como se ha implementado desde hace muchos años a lo largo y ancho del mundo. También la construcción de un centro de alto rendimiento para la formación de deportistas, con sede en Montería, pero que beneficie a todo el departamento. ¡Son tantos sueños que podemos alcanzar!

¿Se imaginan todo lo que podríamos lograr trabajando juntos, como municipios hermanos, para hacer realidad este sueño?

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Opinión

LA MEJOR ESQUINA DE AMÉRICA

Por Antonio Correa Jiménez

La Cámara de Comercio de Montería ha publicado un libro con este título, del cual es coautor el doctor Ernesto Vergara Parra, que me ha parecido de sumo interés por la importante información que tiene de los departamentos de Córdoba, Antioquia, Sucre, Chocó y San Andrés, Providencia y Santa Catalina; por el potencial socioeconómico que poseen en los campos de la agricultura, la ganadería, la minería, la energía, el turismo y una gran variedad de productos para ser procesados industrialmente y exportados, y por la visión a corto, mediano y largo plazo, contemplada en los planes de desarrollo de sus actuales gobernantes.

La propuesta va más allá de lo que cada departamento puede hacer. Contempla la creación de un bloque regional que comprenda los cinco departamentos referenciados, a través de la figura de la Región Administrativa y de Planificación -RAP-, lo que constituiría un nuevo polo de desarrollo para fortalecer sus economías y garantizar el bienestar de las comunidades.

Igualmente plantea la posibilidad de crear una alianza estratégica con la vecina República de Panamá, que permita estrechar nuestros vínculos históricos y de hermandad, a fin de aunar esfuerzos para propiciar un intercambio comercial dinámico de bienes y servicios que beneficie a ambos países y logre posicionar nuestros productos en los mercados internacionales.

La posición geográfica de Panamá tiene varios aspectos que lo hacen atractivo para el proceso de consolidación de “La mejor esquina de América”: estabilidad política y económica, plataforma logística de clase mundial, sector financiero internacional, seguridad, entre otras. La visión que tiene su actual presidente, doctor Laurentino Cortizo Cohen, en cuyo Plan de Acción denominado “Uniendo Fuerzas”, describe las tareas principales y acciones prioritarias para transformar a Panamá y mejorar la calidad de vida de los panameños.

Esta es una propuesta viable y atractiva de gran envergadura que merece ser apoyada por los gobernantes de los entes territoriales incluidos en ella, pero también por el gobierno nacional, los gremios económicos, las cámaras de comercio, las universidades públicas y privadas y la comunidad en general, pues los beneficios de todo orden superarán con creces los esfuerzos que se hagan en ese sentido.

Un acuerdo de voluntades y de acción de nuestros gobernantes en ese sentido, sería un paso decisivo para lograr la redención social y económica de este amplio territorio que nos pertenece a todos y que, no obstante, la riqueza que posee, aún permanece en el atraso y con grandes conflictos no resueltos.

Ofrezco desde ahora, mi apoyo a esta iniciativa para que los propósitos que allí se plantean lleguen a feliz término. Solo unidos en una gran cruzada de rescate y justicia, lograremos que la visionada “Mejor esquina de América”, adquiera la importancia que debe tener para esta parte del Caribe colombiano, para Colombia y el mundo.

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