Choque de trenes: la disputa por el Senado que distancia a De la Espriella y Uribe

La luna de miel entre el presidente electo Abelardo de la Espriella y el expresidente Álvaro Uribe Vélez parece haber terminado antes de empezar. El motivo de la discordia es el control de la Presidencia del Senado, una joya de la corona legislativa indispensable para el arranque de la nueva administración. Lo que se perfilaba como una transición pacífica se convirtió en un tablero de tensiones cuando el designado ministro del Interior, Rodrigo Lara, ungió al senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, como la apuesta del Ejecutivo entrante. La jugada cayó como un balde de agua fría en el Centro Democrático, que daba por descontado que la dignidad le correspondía a Honorio Henríquez por ser la fuerza mayoritaria de la coalición. Mientras las huestes de Uribe acusan un desplante innecesario, el ala de De la Espriella defiende el pragmatismo de sumar apoyos conservadores y de otros sectores para blindar sus reformas. Este choque temprano, lejos de ser un simple trámite de pasillo, devela que la convivencia entre el nuevo mandatario y su principal aliado político estará marcada por el pulso constante y el cálculo frío.