Con magia negra: así evade Iván Mordisco la captura del Ejército

En medio de una de las mayores operaciones militares desde el acuerdo de paz de 2016, el Ejército Nacional ha revelado que Iván Mordisco, cabecilla de las disidencias de las FARC, estaría usando rituales de brujería negra para evitar su captura.

Durante un reciente rastreo en la selva del Araracuara, tropas encontraron un campamento abandonado que contenía muñecos con hilos rojos, velas negras, tallas en madera y pergaminos con mantras. También hallaron pertenencias personales del jefe guerrillero, como gafas de aumento especial y un portátil. Según inteligencia militar, estos elementos son parte de rituales realizados por chamanes amazónicos para blindarlo espiritualmente.

El operativo, que incluye más de mil hombres, drones, helicópteros y binomios caninos, avanza a paso lento por la compleja geografía del sur del país. Mordisco, dicen las autoridades, se moviliza con un anillo de cinco personas, entre ellas tres mujeres indígenas formadas como escoltas personales.

Aunque el cerco se estrecha, la selva y el conocimiento del terreno siguen jugando a favor del disidente. Cambia de escondite cada noche, se esconde en caletas improvisadas bajo raíces o sobre plataformas colgantes, y se desplaza por los ríos Caquetá y Putumayo, rutas que conoce desde sus tiempos de contrabandista.

El uso de la brujería por parte del jefe insurgente ha generado un nuevo ángulo de análisis sobre las creencias y métodos de protección usados por los cabecillas ilegales que se resisten a ser capturados.