Del infierno insular de Gorgona a los ‘Buque cárcel’ : la reinvención del aislamiento penitenciario que propone el presidente Abelardo De La Espriella
Colombia parece estar desempolvando una de sus fórmulas más severas de aislamiento criminal, pero con un giro adaptado al siglo XXI. La propuesta liderada por el gobierno de Abelardo De la Espriella de habilitar buques oficiales de la Armada Nacional como cárceles transitorias de alta seguridad (Estrategia Remas) revive el fantasma de una de las épocas más oscuras de la historia penitenciaria del país: el confinamiento rodeado de agua.
Entre 1960 y 1984, la Isla de Gorgona operó como el «Alcatraz colombiano», un penal de máxima seguridad incrustado en el Pacífico donde la selva espesa, las serpientes venenosas y las corrientes infestadas de tiburones funcionaban como un cerco natural infranqueable. Aquel infierno de concreto, clausurado en los años 80 tras graves denuncias por violaciones a los derechos humanos y torturas, buscaba cortar de raíz cualquier intento de fuga o contacto con el exterior.
Decenios después, la iniciativa del gobierno De la Espriella recupera ese mismo concepto de aislamiento rodeado por el mar, pero reemplazando la selva tropical por estructuras de acero, tecnología militar y radares navales. Las similitudes y diferencias entre ambas épocas reflejan tanto la persistencia de la crisis carcelaria como la evolución del crimen organizado:
Infraestructura e Incomunicación: Mientras que en Gorgona los reclusos sufrían las inclemencias del clima bajo el régimen de un penal insular tradicional, el plan abanderado por De la Espriella plantea convertir camarotes en celdas blindadas de 4x 4 metros sin acceso a televisión, radio ni equipos de comunicación. La meta prioritaria es neutralizar el 12% de las extorsiones que hoy se originan desde los centros penitenciarios terrestres.
Régimen y Control: El antiguo penal insular sometía a los prisioneros a trabajos forzados de tala y labores agrícolas bajo una estricta vigilancia. Por su parte, la rutina diseñada para las embarcaciones de la Armada contempla apenas 30 minutos de exposición diaria al sol bajo esposas, el deber de participar en el mantenimiento del buque, una dieta idéntica a la de la tripulación y visitas restringidas a solo una vez al mes.
Enfoque en las Redes Criminales: Gorgona albergaba a todo tipo de condenados por delitos graves para aislarlos físicamente del país. En contraste, la propuesta impulsada por el presidente De la Espriella apunta específicamente a una cúpula inicial de 40 reclusos de alta peligrosidad —incluyendo cabecillas de estructuras como Los Costeños y Los Pepes— para inhabilitar el mando a distancia que continúan ejerciendo sobre redes de extorsión, homicidios y narcotráfico en regiones como Barranquilla.
Aunque el antecedente más directo de reclusión en alta mar se remonta a 2007 —cuando narcotraficantes como alias Macaco y Don Diego fueron aislados temporalmente durante 47 días en fragatas del Caribe—, la propuesta de De la Espriella evidencia cómo el Estado busca respuestas radicales cuando el sistema penitenciario en tierra pierde el control frente al crimen organizado.
