Deterioro de la capacidad adquisitiva de los consumidores en Colombia. Efecto rebote de la inflación y destrucción del ingreso familiar. 2021.

Por; Giovanni Carlos Argel Fuentes

Decano Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Administrativas. Universidad de Córdoba. Colombia

  1. Índice de Precios al Consumidor. Dinámicas y variaciones en las divisiones del gasto.

El crecimiento inflacionario de los meses de agosto y septiembre de 2021 en Colombia, representan el período de mayor incremento de los precios en la economía, después de los registros más altos de la pandemia. Somos de las economías, a la fecha, con inflación más alta en América Latina y el Caribe: por ejemplo, México presenta tasa de inflación anual para agosto del 5,59 %, mientras que en Chile esta cifra alcanzó el 4,8 %. En el caso de Perú, la variación 12 meses del IPC subió hasta el 4,53 % y Argentina, cuyo último dato, el de julio, era de 51,8 %. Colombia se ubica con una inflación anual de 4.51%. En detalle, para el caso colombiano, según el DANE, en mes de septiembre de 2021, el IPC registró una variación de 0,38% en comparación con agosto del mismo año. Ocho divisiones del gasto se ubicaron por encima del promedio nacional (0,38%): Recreación y cultura (0,77%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,76%), Transporte (0,59%), Restaurantes y hoteles (0,55%), Salud (0,48%), Bienes y servicios diversos (0,48%), Bebidas alcohólicas y tabaco (0,41%) y, por último, Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (0,40%). Por debajo se ubicaron: Muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar (0,38%), Prendas de vestir y calzado (0,08%), Información y comunicación (0,08%) y, por último, Educación (-2,30%).

En la misma gráfica se puede evidenciar que la inflación anual en Colombia a septiembre aumento 2.54 puntos básicos, con respecto al mismo mes de 2020, (1.97%). Igualmente, para el año corrido (enero-septiembre) fue de 4.33% frente al 1.44% en el mismo mes de 2020. Datos Dane.


Los datos de inflación muestran el fuerte crecimiento de los precios producto en gran parte de la reactivación económica mensual y el crecimiento progresivo de los precios IPC e IPP, en la economía y las regiones. A ello se suman los efectos ocasionados por la tasa de cambio, principalmente por la devaluación monetaria del peso colombiano frente al dólar, rebote cambiario que hizo incrementar los precios, principalmente en aquellos productos importados o que requirieron de materias primas importadas en el período.

Algunos expertos citan a su vez como causas de los efectos inflacionarios, las diversas disrupciones de oferta, el soporte monetario-fiscal, es decir el impacto moderado de la reforma tributaria y los requerimientos del gobierno en materia fiscal tradicional. Estos efectos han traído como consecuencia inicial una política monetaria restrictiva que llevará a aumentar progresivamente las tasas de interés y el control de créditos, mediante encajes y topes monetarios en los mismos.

Si analizamos las variaciones del gasto en la contribución mensual de la inflación de septiembre (Gráfica No 2); se evidencian los impactos ocasionados por rubros como: alojamiento, agua, electricidad y gas (0.13%); alimentos y bebidas no alcohólicas (0.13%) y transporte (0.08%), entre otros rubros.

Ahora bien, frente al comportamiento de la variación en el año corrido del IPC (enero-septiembre), según divisiones y subclases, dos divisiones de bienes y servicios se ubicaron por encima del promedio nacional (4,33%): Alimentos y bebidas no alcohólicas (12,21%) y por último, Restaurantes y hoteles (6,15%). El resto de las divisiones se ubicaron por debajo del promedio: Transporte (3,78%), Muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar (3,51%), Salud (3,13%), Bienes y servicios diversos (3,11%), Educación (2,99%), Bebidas alcohólicas y tabaco (2,87%), Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,77%), Prendas de vestir y calzado (1,94%), Recreación y cultura (1,10%) y, por último, Información y comunicación (-5,76%).

Igual a la variación mensual, los registros indican que los mayores aportes a la variación en lo corrido del año, se ubicaron en las divisiones de Alimentos y bebidas no alcohólicas, Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Restaurantes y hoteles y Transporte, las cuales en conjunto contribuyeron con 3,92 puntos porcentuales a la variación total. La Gráfica No 3 evidencia claramente, la variación año corrido. Allí se puede observar el alto crecimiento de las divisiones del gasto, lo que ha implicó efectos adversos en la capacidad adquisitiva y los ingresos monetarios de la población.

2.0 Inflación por ciudades en Colombia. Septiembre 2021. Frente a las ciudades con mayor y menor inflación en el período estudiado, se resalta la inflación mensual más baja en Popayán e Ibagué, el registro fue de -0,04% en ambas. Las ciudades con mayor inflación fueron Cúcuta y Santa Marta, superaron la media nacional: 0,79% y 0,76%, respectivamente. Bogotá tuvo una inflación mensual de 0,29%. Ahora bien, frente a la variación año corrido, Popayán, Santa Marta y Cúcuta presentaron la mayor inflación en los primeros 9 meses del año: 6,62%, 6,32% y 5,86%, respectivamente. Las ciudades con menor inflación en el año corrido, fueron: Bogotá D.C (3.66%), Tunja (3.81%) y Riohacha (4.06%).

Este deterioro en el ciclo inflacionario está contribuyendo a desmejorar la calidad de vida, lo cual sumado a la pobreza monetaria (42.5%), señalada en columnas anteriores, el alto desempleo (14.3%) aun sostenido en cifras preocupantes, especialmente en las regiones y finalmente la volatilidad de la tasa de cambio; generan preocupaciones a futuro, frente a la consolidación de una burbuja estanflacionaria (es decir un desborde en el aumento de precios). Fenómeno que puede suscitarse ante el vertiginoso crecimiento que se espera del Producto Interno Bruto-PIB para el país, que oscilará, según el Banco Mundial (BM), entre 7.5% y 9.2%.

Lo anterior se reafirma en algunas notas publicadas recientemente por Portafolio.com sobre el tema, cuando indica “Y esto, mientras que el desempleo se mantiene alto en algunas partes del mundo, mientras que la inflación sigue afectando a la mayoría de países. Por ejemplo, para el noveno mes del año, la inflación en la eurozona subió hasta el 3,4%, lo que supone el mayor dato desde 2008, cuando este grupo de países registró un máximo de 3,6%. Y aunque en Estados Unidos el indicador bajó una décima en el último mes para ubicarse en 5,3%, la semana pasada el presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó que la dinámica de este indicador podría ser más preocupante de lo que se esperaba meses atrás”. Así las cosas, desempleo e inflación se juntarán doblegando las buenas prácticas y tendencias de la economía para el resto de año, dando paso a posibles escenarios de inestabilidad y recesión parcial.


Anota, a su vez, el mismo magazín que “también se ha apuntado que la crisis en las cadenas globales de suministro podría generar un choque de oferta que impulsaría los precios, en un momento en que el PIB ya fuera menos dinámico”. Igualmente, el comportamiento de los precios del petróleo podrá generar otros choques de oferta, lo cual derivaría en inflación y probable revaluación, en caso que el dólar frente al peso colombiano, se aprecie.


3.0 Impacto del Comportamiento de la variación mensual, año corrido y anual del IPC según niveles de ingreso por criterio absoluto.

Según el Dane, en septiembre de 2021, la variación mensual del IPC por nivel de ingresos fue: Pobres (0,36%), Vulnerables (0,41%), Clase media (0,37%), Ingresos altos (0,40%) y, por último, Total nivel de ingresos (0,38%). En lo corrido del año, la variación del IPC por nivel de ingresos fue: Pobres (4,97%), Vulnerables (5,12%), Clase media (4,46%), Ingresos altos (3,49%) y, por último, Total nivel de ingresos (4,33%). La variación anual del IPC por nivel de ingresos fue: Pobres (5,24%), Vulnerables (5,40%), Clase media (4,67%), Ingresos altos (3,54%) y, por último, Total nivel de ingresos (4,51%).

El impacto de la inflación en los ingresos, contribuye sustancialmente a deteriorar la capacidad de compra y pago a los colombianos, genera rebotes en la pobreza monetaria como indicábamos anteriormente y arrebata de la clase media los ingresos ganados en los últimos años. De hecho, impactos cercanos al 4.33% de la inflación en los ingresos, le quita a la familia capacidad de adquisición, ante el aumento o incremento de los precios en tal proporción. Ello se refleja más en el año corrido para las clases pobres y vulnerables, según el Cuadro No 2.

Finalmente, debemos anotar, que en la medida que se avance en la estabilización del crecimiento a futuro, se desacelerará y se sostendrá inflaciones muy altas, que repercuten en los fenómenos anteriormente reseñados. Anotaciones del BM indican que “Se espera que la inversión rebote gradualmente en 2022 a medida que los proyectos de infraestructura tales como las concesiones viales 4G y el metro de Bogotá reanuden a toda marcha”. E igualmente se aceleren las inversiones esperadas en el sector agropecuario en las regiones con vocación productiva, se incrementen las inversiones en el mercado de valores y finalmente las gobernaciones y alcaldías, reactiven sectorialmente actividades productivas, con la utilización de los recursos de los fondos territoriales y sociales en 2022.

Los pronósticos del BM, presentan un oscuro panorama en la dinámica macroeconómica para el país y América Latina, que finalmente acelerarán y mantendrán los precios muy altos y sobre lo que debemos cuidarnos para no empobrecer más a la población frente a su frágil ingreso mínimo. Manifiesta el banco precitado, que “debido al incremento de los costos de producción en el exterior y la depreciación del peso, se proyecta que la inflación suba en el 2021 y que vuelva a bajar al objetivo de inflación de 3% en el 2022. La lenta recuperación de las exportaciones de petróleo y del turismo en comparación a la rápida recuperación de las importaciones empujarán el déficit de la cuenta corriente al 4,9% del PIB en el 2021. El déficit de la cuenta corriente se proyecta descienda ligeramente en el mediano plazo a medida que las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, distribución de dividendos a los inversionistas extranjeros y las remesas vuelvan a niveles prepandemia”.

Sobre la base del paquete de reforma fiscal aprobado en septiembre, que aumenta los ingresos a mediano plazo y fortalece la regla fiscal, se proyecta que el déficit fiscal se ubicará en una senda descendente a partir de 2022. Sin embargo, si la reforma fiscal no arrojara la reducción esperada del déficit, se necesitarían medidas adicionales para bajar el déficit y la deuda en relación al PIB de manera creíble, convincente y sostenida durante el mediano plazo. Ello generará mayor incertidumbre y con precios incrementales para los meses de diciembre de 2021 y enero de 2022

Según las estimaciones del BM “gracias a la continuación de las transferencias de emergencia y la recuperación económica, 2,1 millones de personas se estima van a escapar de la pobreza en el 2021, basado en la línea de pobreza oficial. Sin embargo, se estima que habrán 18.9 millones de personas en pobreza, contra 17.5 millones antes la pandemia. Se proyecta que, si bien la inequidad de ingresos descenderá, esta se mantendrá por encima de los niveles (ya altos) de prepandemia”.

Si bien las cifras, frente a los pronósticos, son aun alarmantes; la inflación frente a los ingresos debe ser controlada con medidas monetarias emergentes. Que eviten el crecimiento de la pobreza monetaria y el desempleo. Ya se inició con el aumento de la tasa de interés y la TIB por parte del Banco de la República, se sobreviene una intervención racional en la política cambiaria y el mejoramiento diferencial de la sostenibilidad fiscal.

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