Escándalo en la Casa de Nariño: denuncian interrogatorio sin garantías y requisa desnuda a funcionaria del DAPRE.

Una grave denuncia sacude al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella y pone en el centro de la polémica al director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), Carlos Andrés Ríos Puerta.

El expresidente Gustavo Petro y su abogado, Alejandro Carranza, acusan al funcionario de abuso de poder, violación sistemática de derechos humanos y persecución política contra servidoras públicas identificadas como progresistas.​

Según la denuncia difundida por Carranza —quien respondió directamente a un trino de Petro—, el director del DAPRE, su secretaria y otras personas que se presentaron como investigadores (posiblemente de la Dirección Nacional de Inteligencia) interrogaron durante más de cinco horas a una madre soltera inocente que trabaja en la entidad. La mujer, según el relato, quedó indefensa: no contó con representación legal ni se respetó el debido proceso. “La quebraron emocionalmente”, señaló Carranza.​

El episodio más grave, según la versión, ocurrió en un baño de la Casa de Nariño. Una teniente de la Policía Nacional habría obligado a la funcionaria a desnudarse por completo para practicarle una requisa, mientras el director del DAPRE y otros se encontraban en las inmediaciones. Carranza calificó los hechos como tortura psicológica, violencia política, de género y acoso laboral. Anunció que ampliará la denuncia y pedirá a la Fiscalía que recaude de inmediato las grabaciones de las cámaras del DAPRE y de la Secretaría Jurídica antes de que puedan ser eliminadas. También exigió que la teniente responda penal y disciplinariamente.​

Petro elevó el tono de la acusación. En su publicación original afirmó que Ríos Puerta ha llegado a un “abierto abuso de poder y violación sistemática de derechos humanos en el DAPRE tratando de buscar mujeres progresistas en la administración pública” y pidió que la denuncia se amplíe a tortura psicológica. En mensajes posteriores, el expresidente calificó lo ocurrido como un delito de lesa humanidad y sostuvo que se está torturando a mujeres para presionarlas a respaldar calumnias levantadas en su contra.​