Esposos y con poder: la designación de Viviane Morales revive el debate por el papel de Carlos Alonso Lucio en el gobierno de De la Espriella
Uno de los primeros movimientos del presidente electo, Abelardo de la Espriella, comienza a generar lecturas políticas más allá de los nombramientos. La llegada de Viviane Morales al Ministerio de Educación coincide con el protagonismo que ya tiene su esposo, Carlos Alonso Lucio, como uno de los líderes del proceso de empalme del gobierno entrante.
La coincidencia ha despertado atención por la trayectoria política de Lucio. El hoy dirigente hizo parte del M-19 durante su juventud y, tras la desmovilización de esa organización, inició una carrera política que años después lo convertiría en uno de los hombres más cercanos al presidente electo y una de las figuras clave en la transición hacia el nuevo gobierno.
El escenario ha llamado la atención porque, durante la campaña presidencial, De la Espriella construyó buena parte de su discurso alrededor de fuertes críticas al gobierno de Gustavo Petro y recordó en repetidas ocasiones el pasado del mandatario como exintegrante del M-19. Ese mensaje fue uno de los ejes de su narrativa política y de sus propuestas de cambio.
Ahora, con Lucio al frente de un sector estratégico del empalme y Morales como ministra de Educación, distintos sectores han empezado a preguntarse si estos nombramientos contrastan con el discurso que marcó la campaña presidencial del hoy mandatario electo.
Aunque desde el gobierno entrante no se ha hecho referencia a esas observaciones, el doble nombramiento de una de las parejas con mayor trayectoria en la política nacional ya comienza a alimentar el debate sobre las primeras decisiones con las que Abelardo de la Espriella conforma su administración.
