Mal tiempo en Los Garzones obligó a vuelo de LATAM a sobrevolar Ciénaga de Oro por varios minutos

La tranquilidad de un viaje rutinario se transformó en incertidumbre para los pasajeros del vuelo LA4232 de LATAM, que cubría la ruta Bogotá–Montería la noche del domingo. Lo que debía ser un descenso normal terminó convirtiéndose en una prueba de paciencia y nervios de acero a miles de pies de altura, debido a un fuerte frente climático que azotó a la capital cordobesa.

​Mientras en tierra el cielo se rompía en lluvias intensas, ráfagas de viento y una fuerte actividad eléctrica, en el aire la tripulación de la aeronave se vio obligada a abortar la aproximación inmediata al Aeropuerto Los Garzones.

​Para garantizar la seguridad de los viajeros, el piloto activó el protocolo de emergencia para estos casos: un patrón de espera. Durante varios minutos que parecieron eternos para quienes iban a bordo, el avión sobrevoló en círculos el municipio de Ciénaga de Oro y sus zonas aledañas, aguardando una «ventana» de buen tiempo.

​Las aplicaciones de rastreo de radar mostraron el recorrido del avión dibujando múltiples circuitos en el aire, una maniobra estándar pero que siempre genera zozobra entre los ocupantes.

​Tras recibir el reporte de una leve mejoría en las condiciones meteorológicas por parte de la torre de control, los pilotos iniciaron las maniobras de descenso. Finalmente, la aeronave tocó pista en Los Garzones de manera segura, desatando el alivio de los pasajeros y la tripulación.

​Aunque el incidente no pasó de ser un susto prolongado y un retraso en el itinerario, puso a prueba una vez más los estrictos protocolos de seguridad de la aviación comercial frente a los caprichos del clima tropical.