Más de 60 templos y catedrales en el país presentan daños estructurales graves, tras el terremoto
Crisis en el patrimonio religioso de Colombia tras sismo de agosto.
El reciente movimiento telúrico ocurrido el pasado 10 de agosto ha dejado una estela de devastación que trasciende lo material, golpeando directamente el corazón del patrimonio histórico y arquitectónico de Colombia.
Decenas de catedrales, parroquias y templos coloniales, muchos de ellos catalogados como Bienes de Interés Cultural (BIC), presentan daños estructurales severos que ponen en riesgo su estabilidad y permanencia.
La magnitud del sismo ha obligado a las autoridades eclesiásticas y civiles a cerrar los accesos a estos recintos para prevenir tragedias, mientras se evalúan los costos astronómicos de una restauración que parece, en muchos casos, inalcanzable para las comunidades locales.
La situación en ciudades capitales y municipios intermedios es alarmante. En Manizales, la emblemática torre de la Catedral enfrenta un destino incierto: los cálculos preliminares indican que un apuntalamiento técnico demandaría una inversión cercana a los 450 millones de pesos, una cifra que, aunque elevada, resulta irrisoria frente a los más de 2.000 millones que costaría una demolición total en caso de colapso.
Esta disyuntiva financiera es el reflejo de una crisis nacional que afecta tanto a la fe de los feligreses como a la memoria arquitectónica del país.
En el Valle del Cauca, la situación ha alcanzado niveles críticos. La Catedral de San Pedro en Cali, uno de los hitos religiosos más importantes del occidente colombiano, mantiene sus puertas cerradas debido a grietas profundas y riesgos de desprendimiento en sus cúpulas.
Similar destino corren templos históricos como La Merced, cuya estructura ha cedido ante la intensidad del fenómeno sísmico.
Las administraciones municipales de Palmira, Bugalagrande y Vijes han tenido que intervenir con celeridad para apuntalar fachadas y estructuras internas que amenazan con desplomarse sobre los transeúntes.
La tragedia es aún más tangible en municipios pequeños donde la iglesia es el centro de la vida social. En Calima El Darién, el templo principal fue declarado pérdida total tras el sismo, dejando a la comunidad sin su espacio de reunión principal.
Por su parte, en el municipio de Dagua, dos templos han sido sentenciados a demolición inmediata por parte de las autoridades de gestión del riesgo, al considerar que su integridad física es irrecuperable.
Se estima que, a nivel nacional, más de 60 parroquias requieren reconstrucción inmediata para evitar la pérdida definitiva de estos inmuebles.
