¿Qué clase de cariño es ese?”: Petro tilda de “odios disfrazados de amor” el discurso de Paloma Valencia hacia el petrismo

Un fuerte choque de narrativas se produjo en las últimas horas tras las declaraciones de la candidata presidencial Paloma Valencia, quien afirmó que, de llegar al poder, «querría a los petristas igual que a los uribistas». La respuesta del presidente Gustavo Petro no se hizo esperar; a través de un extenso y contundente mensaje en su cuenta de X, el mandatario calificó este repentino afecto como un «odio disfrazado de amor» y comparó la estrategia con el histórico Caballo de Troya.

«¿Qué clase de cariño nuevo es ese si todas las reformas sociales y la transformación democrática fueron atacadas por ella y su movimiento?», cuestionó Petro, recordando los constantes bloqueos a sus proyectos de salud, pensión y estabilidad laboral. Para el jefe de Estado, es contradictorio hablar de aprecio mientras se «sabotean» las leyes de financiación y se defienden los privilegios de las EPS sobre la atención domiciliaria para los más pobres.

El presidente fue enfático al señalar que ha sobrevivido de «milagro» a lo que llamó la prensa del uribismo y el «amor odiador» de la oposición. Asimismo, lanzó una advertencia sobre lo que representaría un triunfo del sector que representa Valencia: «Lo peor de volver al gobierno de Duque es la violencia contra la gente inocente y sobre todo su juventud», afirmó, pidiendo a los colombianos mirar el futuro sin el «pasado oscuro» de quienes se creen con derechos hereditarios al poder.

Petro aprovechó el espacio para reiterar los pilares de lo que considera un pacto real por el progreso:
Vivienda y Servicios: Propuso una reforma para bajar los arriendos y modificar las fórmulas de servicios públicos (aseo, agua e internet) para «acabar con la estafa».
Justicia Tributaria: Insistió en que quienes tienen más deben pagar más impuestos para financiar los derechos fundamentales.
Prioridad en la niñez: El mandatario llamó a que el presupuesto nacional se vuelque a proteger a los niños como el «tesoro» de la sociedad.

Finalmente, el mandatario sentenció que un regreso disfrazado al pasado sería una «trampa mortal» y que la verdadera política económica debe centrarse en la «vida buena», la comida en la nevera y el estudio gratuito, lejos de la «codicia y el deseo de sangre» que, según él, destruyen a Colombia.