Siniestro de la agrupación de Kbeto Zuleta deja otro músico amputado: Hernando Noriega permanece bajo atención médica

La tragedia que sacudió a la agrupación musical de Kbeto Zuleta continúa revelando consecuencias devastadoras tras el aparatoso siniestro ocurrido en la madrugada del lunes 26 de octubre, cuando el vehículo en el que se desplazaban los músicos terminó cayendo al río Ariguaní, en el tramo vial que conecta a El Difícil, Magdalena, con Bosconia, Cesar. Entre los afectados de mayor gravedad se encuentra Hernando José Noriega Soto, de 35 años, quien se desempeñaba desde hace varios años como conguero de la orquesta.

Tras la emergencia, los centros médicos comenzaron a suministrar los reportes sobre los heridos más delicados, destacando la información difundida por El Heraldo sobre el primer parte médico del músico bajo atención especializada. El diagnóstico confirmó la extrema gravedad de sus lesiones, al sufrir una amputación traumática de la pierna izquierda, además de un trauma craneoencefálico y un trauma de tórax.

La historia de Hernando Noriega guarda un duro y doloroso paralelo con la del propio Kbeto Zuleta. Blu Radio confirmó que el reconocido cantante vallenato también perdió una de sus extremidades inferiores como consecuencia del fuerte siniestro. Tras ser atendido de urgencia e intervenido quirúrgicamente en Bosconia, donde permaneció en cuidados intensivos, la Clínica Sinais Vitais informó posteriormente que el artista mostraba signos de mejoría en su evolución posquirúrgica, a pesar de seguir requiriendo atención especializada.

Este panorama deja en evidencia que el accidente no solo somete a Kbeto Zuleta a una compleja recuperación, sino que obliga a otro de los integrantes de su agrupación a afrontar un doloroso proceso físico y emocional marcado por la pérdida de una extremidad. En términos médicos, una amputación traumática se produce cuando una extremidad se pierde de forma directa por una lesión de alta energía, lo que con frecuencia exige múltiples intervenciones quirúrgicas complementarias destinadas a contener hemorragias, evitar infecciones graves y lograr la estabilización del paciente, demostrando que la rehabilitación en este tipo de casos trasciende con creces la cirugía inicial.