«Votaré NO»: Antonio Correa califica de «simbólica» la idea de una sede del Congreso en Barranquilla

El senador Antonio Correa sentó su posición frente a la propuesta de convertir a Barranquilla en una sede alterna del Congreso de la República, señalando que, si bien puede sonar como un compromiso atractivo de campaña, la iniciativa enfrenta de entrada barreras constitucionales e institucionales de fondo.

​A través de un pronunciamiento publicado en la red social X, el congresista de origen costeño sostuvo que una medida de tal envergadura requiere formalmente «una reforma constitucional, con ocho debates y las mayorías requeridas», enfatizando en que la independencia del poder legislativo se respeta mediante los canales legales y «no los atajos ni las mayorías construidas “por debajo de la mesa”». Correa anticipó que votará «NO» a la propuesta por considerarla una medida meramente «simbólica», alejada de las necesidades estructurales que enfrentan las regiones.

​En contraste, el parlamentario afirmó que concentrará su respaldo en iniciativas orientadas a una verdadera descentralización del presupuesto nacional. En ese sentido, anunció su voto favorable a «una reforma que aumente los recursos del Sistema General de Participaciones para municipios y departamentos» y se mostró partidario de «eliminar los OCAD de regalías para acabar con la intermediación burocrática que tanto daño le ha hecho a las regiones, incluso a los recursos de la paz».

​Correa remarcó que las decisiones legislativas deben alejarse de respuestas orientadas «más al simbolismo o al ego que a las necesidades reales de los territorios», expresando además un mensaje de gratitud hacia la capital del país. Al destacar a Bogotá como «la capital de todos» que le ha brindado oportunidades a ciudadanos de todas las provincias, concluyó que «el verdadero problema sigue siendo el centralismo de los recursos y no el lugar donde sesiona el Congreso», e hizo un llamado a superar los discursos electorales para «concentrarnos en las reformas que transforman la vida de la gente, no en debates que profundizan divisiones innecesarias».