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Por una Montería segura

Por Carlos Ordosgoitia

Alcalde de Montería

La inseguridad urbana, un flagelo que preocupa a millones de colombianos. Muchas ciudades se han convertido en el escenario ideal para los delincuentes: el hurto y el asesinato son pan de cada día.

De acuerdo con la encuesta Pulso País, publicada esta semana por Datexco, 73% de los colombianos considera que la seguridad ha empeorado, 20% cree que sigue igual y apenas 5% cree que ha mejorado.

Montería es hoy la segunda ciudad, con similar tamaño, con mejores índices de criminalidad en hurtos y homicidios, solo superada por Manizales. Estos indicadores van mejorando notablemente, según cifras del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional, entre el 1 de enero y el 15 de julio del presente año, en Montería se presentaron 48.7% menos de casos de homicidio en comparación con Santa Marta, 32.2% menos que Pereira, 22% menos que Villavicencio y 17.6% menos que Valledupar.

Buscando mejorar la seguridad ciudadana, desde Asocapitales lanzamos el pasado lunes en la ciudad de Pereira, una herramienta de apoyo diseñada para alertar de forma temprana a los alcaldes y alcaldesas de las ciudades capitales sobre la conflictividad social generando preventivamente avisos o alarmas para frenar situaciones donde los ciudadanos se vean envueltos en riesgo o crisis.

Es fundamental entender la seguridad como el resultado de muchos factores y riesgos sociales que tienen que ver con las oportunidades educativas y profesionales, el saneamiento básico y las condiciones de vivienda, además de, en muchos casos, complejas situaciones familiares y sociales, que se hicieron más notables durante la pandemia.

La estrategia para enfrentar la inseguridad se debe regir por tres ejes principales. El primero es el de prevención. Si entendemos las causas sociales de la inseguridad, podremos enfrentarlas más efectivamente. Para esto, es esencial el apoyo decidido del Gobierno Nacional, pero también es clave que desde los territorios trabajemos por llevarles a los colombianos cada vez más oportunidades; solo con ellas podremos avanzar. 

El segundo es el trabajo de la Policía y la Fiscalía, que, de la mano de las entidades municipales y la comunidad, tiene el deber de establecer dónde deben estar nuestros policías: a qué horas y en qué sectores, para prevenir y combatir el delito.

Y el tercero es contar con un aparato de investigación criminal y judicial eficiente. Es clave que las autoridades tengan información de vanguardia sobre la manera de funcionar las estructuras criminales, cómo desarticularlas y cómo acabar el delito.

La respuesta debe ser contundente. Por eso, esta semana presentamos la Escuela de Convivencia, una estrategia que articula el accionar del municipio en prevención de consumo de drogas, violencia intrafamiliar, delitos sexuales y vulneración de derechos del adulto mayor y del niño. Con ella, buscamos impactar directamente los sectores con mayor incidencia de delitos.

A través de la Escuela de Convivencia buscamos entender mejor el comportamiento humano y social, para poder responder con una fuerte inversión social que favorezca una calidad de vida digna, trabajando de la mano con la comunidad. Así, nos acercamos al objetivo de entender la seguridad desde una perspectiva más humana y no meramente policial o restrictiva. Claro que hay camino por recorrer, lo hacemos con optimismo avanzando hacia una Montería segura.

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Los PDET ya son sinónimo de trasformación y desarrollo regional

Por: Juan Carlos Zambrano Arciniegas

Director General de la Agencia de Renovación del Territorio

Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PDET se han convertido en la oportunidad para cambiar la realidad de los colombianos, para transformar positivamente vidas y para hacer viable el anhelo de vivir pacíficamente. Además, con el impulso y fortalecimiento de la economía, se van cerrando las brechas y desigualdades existentes en las diversas regiones del país, especialmente en los municipios priorizados en la implementación de los acuerdos de paz.

Sin duda los PDET se convierten en un importante avance social en la historia del país, puesto que se han logrado estructurar a través del consenso, del trabajo común, de la planificación rigurosa e incluyente. Es decir, se ha hecho colectivamente para que entre todos transformemos a Colombia. Fruto del trabajo conjunto entre el gobierno nacional, las gobernaciones y alcaldías, la cooperación internacional, el sector privado, la academia y la comunidad, los PDET han llevado inversiones a estos territorios por más de 9,4 billones de pesos en los tres años del gobierno del Presidente Iván Duque.

Los antecedentes históricos de la violencia han dejado heridas que no han terminado de sanar, las dificultades propias de un amplio proceso participativo, y la necesidad de una normatividad y coordinación del trabajo municipal, regional y nacional, ha hecho que la implementación de los PDET sea una tarea compleja, pero así mismo, todo un reto para quienes decididamente se la juegan por hacer realidad las iniciativas priorizadas por las comunidades.

El corazón de los PDET son 6.6 millones de personas que habitan las 11 mil veredas de 170 municipios, quienes durante más de un año se reunieron a visualizar el desarrollo que sueñan para sus territorios y lo plasmaron en 16 PDET. Quedan 15 años de una política que no se puede frustrar, que tiene como objetivo principal generar un desarrollo sostenible, una institucionalidad fuerte y una economía desde la legalidad.

La coordinación y la planeación robusta son condiciones necesarias para lograr la irreversibilidad  de los PDET y para que su implementación trascienda más allá de un periodo de gobierno. En esa línea se han establecido 170 acuerdos municipales y 18 ordenanzas departamentales para incorporar las herramientas de planificación a largo plazo en cada ente territorial.

Sin importar los resultados de las próximas contiendas electorales, tanto alcaldes y gobernadores, como gobierno nacional, deben trabajar en equipo para hacer realidad lo que las comunidades consideran prioritario para el desarrollo de sus regiones.

Hasta la fecha se han estructurado 4.350 proyectos que impactan pilares como Desarrollo Productivo y ambiental, infraestructura rural, reactivación económica y emprendimientos no agropecuarios y el actual gobierno nacional viene trabajando para hacerlos realidad.

Ya hay una importante experiencia y un trabajo desarrollado por los diferentes actores de los territorios, con una institucionalidad instalada que permite a los ciudadanos interactuar con mayor facilidad con el Estado para ser parte de la implementación.

Los PDET se han vuelto sinónimo de trasformación, de cambio, de desarrollo. Las regiones priorizadas tienen la oportunidad de ser protagonistas de esa nueva historia. Los que antes miraban a los municipios PDET con recelo, ahora los ven como motores de inversión y desarrollo.

Es evidente que los PDET están funcionando. Para algunos irá muy lento, para otros a buen ritmo, pero lo que nadie duda, ni en las regiones ni en las ciudades, es que el PDET es la gran oportunidad que tenemos para transformar a Colombia. Para hacer del país un territorio en paz, con desarrollo y con legalidad.

No hay que perder el norte, se deben seguir generando alianzas con los diferentes actores en el cumplimiento de los objetivos comunes, que compartan una visión de desarrollo a largo plazo y un compromiso por alcanzar la paz estable y duradera que todos anhelamos. Hoy las bondades del PDET se ven y se defienden desde el territorio.

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Todos unidos contra la ola invernal

Por: Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

El cambio climático es hoy una realidad innegable. Como humanidad, hemos llevado al planeta a un extremo del que nos costará mucho salir, y los resultados los estamos viviendo cada día más intensamente. No es que antes no existieran los inviernos ni las lluvias, es que ahora son eventos más frecuentes y más extremos.

El invierno llegó con fuerza a Montería y necesitamos estar preparados para enfrentarlo. El panorama nacional no es muy alentador, entre el 1 y el 20 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) registró 109 eventos en 20 departamentos, entre ellos Córdoba.

Ante esta realidad, esta semana, en Consejo Extraordinario Municipal de Gestión de Riesgos, determinamos declarar la situación de calamidad pública, con el objetivo de afrontar de manera oportuna la ola invernal que ha impactado a muchas familias. No está en nuestras manos cambiar las condiciones climáticas, pero sí prepararnos para enfrentarlas de manera contundente y, lo estamos haciendo.

Por eso, desde la Alcaldía, en coordinación con la empresa Urrá y la CAR-CVS, hemos activado un sistema de monitoreo permanente de los niveles del río, que nos permitirá tomar decisiones de manera oportuna. Así mismo, hemos adelantado acciones en los sectores donde se reportaron afectaciones resguardando, rápidamente, a la población en riesgo en los dos albergues que instalamos brindándoles atención médica a las familias que lo requieran, así como kits de aseo y alimentación.

Seguimos preparándonos. Tenemos listas tres instituciones más en sectores como Mocarí, Las Palomas y Playa Brígida, para que en el momento en que se requiera abrir las puertas a más albergues garantizando la alimentación y servicios básicos. Igualmente, detectando los sitios de mayor riesgo, instalamos sistemas de bolsas suelo para contener el desborde del río.

En la vía las Palomas-Guasimal afectada por las lluvias, también actuaremos. Daremos paso a una vía alterna en articulación con un privado. Haremos los traslados presupuestales para atender la emergencia dándoles garantías a los ciudadanos con las medidas extraordinarias que se requieran en el momento oportuno.

Desde el Gobierno de la Gente estamos comprometidos con todos los habitantes de Montería y seguiremos adelantando las acciones necesarias para tenderles una mano que les ayude a atravesar el invierno de la mejor manera posible. Pero hay una palabra acá que es clave para el futuro de estas familias: Solidaridad.

Hoy, quiero resaltar el apoyo voluntario de los habitantes de Montería y de la empresa privada que, inmediatamente, tendieron una mano amiga a los primeros afectados. La pandemia y la crisis económica desencadenada desde el año pasado nos han puesto de presente la enorme desigualdad en la que vivimos, y el invierno llegó para recordárnoslo nuevamente.

Como alcalde, puedo asegurar que seguiré comprometido por ayudar a quienes más lo necesiten, pero también hago un llamado a que seamos solidarios y nos preparemos como ciudad para enfrentar el invierno que apenas comienza. Les pido estar unidos, que hagamos lo que esté a nuestro alcance, y que la solidaridad aumente más rápido que el invierno y salgamos lo mejor librados de las lluvias.  

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LA TIERRA DEL OLVIDO

Por: Marcos Daniel Pineda García

En 211 años de vida republicana, Colombia ha acumulado una deuda histórica con el campo, que siempre ha sido la cenicienta del país, haciendo de los campesinos los principales damnificados en un cuento que hasta el momento, no parece tener final feliz. Necesitamos acciones inmediatas que se conviertan por fin en proyectos ejecutados, iniciativas reales y sobre todo, resultados palpables.

En Córdoba acabamos de vivir tan solo una escena del panorama desolador que existe en todo el país, por mil toneladas de ñame que se represaron en Moñitos, por falta de vías para transportarlas e inexistencia de alternativas de comercialización. Exalto la iniciativa del Ministerio de Agricultura y la Gobernación de Córdoba, de realizar una “Ñametón”, que ayudó a salvar no solo esta cosecha sino también la economía de más de 600 familias campesinas.

No encuentro lógica alguna en el hecho que producir una tonelada, no solo de ñame, sino de cualquier otro alimento, resulte más costoso que su valor en el mercado por la inversión en insumos. En buena hora, cursa en el Congreso de la República el proyecto de ley +Agro, de autoría del Represente a la Cámara, Wadith Manzur, que justamente busca darle herramientas al Ministerio de Agricultura, para reglamentar los costos de todos los insumos agropecuarios, sin que se vean afectados los márgenes de los fabricantes y comercializadores y brindando precios justos a los compradores.

También resulta inaudito, que en pleno siglo XXI, cuando en Colombia ya se habla de carreteras 4G, las vías rurales o terciarias por las que se transportan los productos del campo, sigan siendo trochas polvorientas, que en temporada de invierno son prácticamente intransitables. Siempre he sostenido que Colombia necesita una agencia nacional para vías terciarias con autonomía presupuestal y un programa ambicioso de construcción y mantenimiento; necesitamos un doliente eficiente de este tema, porque las entidades territoriales no tienen la capacidad de afrontar este reto enorme por sí solas, en un país mayoritariamente rural.

Es hora de evolucionar de la producción primaria, pasando por el manejo de poscosecha a la transformación de productos, para fortalecer la agroindustria en nuestra región. Debemos apuntarle a estrategias novedosas como la implementación de packing house y la comercialización nacional e internacional.

Otra de las necesidades urgentes del campo colombiano es la legalización de la propiedad. Tenemos que avanzar en titular predios para que los pequeños y medianos productores, que tienen tierras pero no están legalizadas, puedan contar con un título que les permita ser agentes de crédito y beneficiarios de programas de asistencia técnica y subsidios; pero también tenemos que avanzar en leyes que agilicen y flexibilicen estos procesos, para garantizar el acceso fácil, equitativo y oportuno a los beneficios del gobierno.

Qué bueno sería que todos tuviéramos la oportunidad de reconocer el esfuerzo que hay detrás de cada alimento que llega a nuestras mesas, pero para ello, necesitamos trabajar juntos por un país de menos promesas y más garantías para nuestros campesinos, con resultados que le permitan al campo colombiano dejar de ser la tierra del olvido y avanzar hacia caminos de mayor bienestar y desarrollo.

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Saldando la deuda social con el campo monteriano

Por: Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

Trabajar por la Montería rural ha sido una de las principales apuestas de nuestro gobierno, porque al conectar la zona rural estamos conectando a toda la ciudad, garantizando mejores condiciones de vida a los monterianos y aportando a que los productos de nuestro campo tengan una salida más eficiente al mercado, lo que se traduce en beneficios para campesinos y agricultores.

Saldar la deuda histórica con el campo es una decisión que tomamos y en la que tenemos concentrados nuestros esfuerzos. En los últimos 12 años se construyeron 19.6 kilómetros de placa huella en zona rural y la última gran inversión se hizo entre 2012 y 2015, periodo en el que se ejecutaron 18 kilómetros.

En nuestro gobierno estamos escribiendo un hito en inversión en el campo. Nos hemos fijado la meta de construir 30 kilómetros de los cuales tenemos 2.55 kilómetros en ejecución, en la Loma del Ñeque en el corregimiento Patio Bonito y las cabeceras corregimentales de San Anterito y Guateque.

¡Y vamos a pavimentar más vías rurales! En este segundo semestre iniciaremos los procesos contractuales para 12.3 kilómetros en los corregimientos de Santa Lucia, Jaraquiel, Km 12, Los Pericos y Santa Clara. Estas, junto a las que estamos ejecutando, suman el 50 % de la meta que establecimos en el Pacto por la Ruralidad monteriana. Esperamos cerrar este año con 14.5 kilómetros, y seguiremos gestionando recursos para llevar desarrollo al campo, por eso estamos haciendo una inversión importante en estudios y diseños de más vías terciarias.

A escala regional, Montería se encuentra conectada con una red de carreteras de cerca de 5.450 kilómetros, de los cuales alrededor de 4.328 son parte de la red terciaria, que permite una integración adecuada con los municipios cercanos.

Como ven las vías rurales no son un tema menor y, sin embargo, no fue la prioridad en algunas administraciones. Antes de 2020, se habían mejorado cerca de 250 kilómetros.

Trabajamos con la seguridad de que conectar mejor a la Montería rural nos acerca a la ciudad próspera, moderna y justa que nos hemos propuesto ser, haciendo lo importante para no tener que hacer lo urgente. Por primera vez en la historia de Montería adquirimos, con una inversión de 3.000 millones, un banco de maquinaria que está atendiendo las necesidades apremiantes y con el que hemos llegado, desde el pasado mes de mayo, a cerca de 50 kilómetros de vías terciarias con mejoramiento.

Y, por último, pero no menos importante, vamos a realizar el primer gran inventario vial urbano y rural del municipio, lo que nos permitirá focalizar inversiones. Este será un cambio fundamental porque establecerá una ruta para que los gobiernos que sigan puedan priorizar.

Queda un largo camino por recorrer y estamos redoblando esfuerzos por mejorar las vías rurales. En Montería vamos por buen camino. Tenemos los ojos puestos en las vías rurales y seguiremos apostándole a la Montería rural.

Además, todo esto va de la mano con grandes inversiones que estamos ejecutando en agua potable, energía, infraestructura escolar y un decidido apoyo a campesinos y pequeños agricultores. De esto hablaremos en una próxima columna.

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Sector salud comienza a salir de UCI en Córdoba.

79 mil 587 millones, 366 mil 703 pesos, es el valor de los recursos que el Ministerio de Hacienda le tiene congelados a la Gobernación de Córdoba, por concepto de servicios NO PBS y suministro de medicamentos a población pobre no asegurada a cargo del departamento.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

@marchenojob

Las actuales noticias en Córdoba relacionadas con el tema salud no tienen que ver con el descubrimiento de algún cartel, o con una medida del gobierno nacional debido a irregularidades en el manejo de los recursos destinados para atender esa vital actividad. Mejores vientos corren en ese sector desde que un nuevo gobierno cerró la llave de la corrupción y abrió el grifo de la transparencia.

Desde el pasado miércoles 18 de agosto, teniendo en cuenta los indicadores a la baja en materia de positividad (resulta del número de casos positivos del total de pruebas COVID realizadas) y ocupación de servicios de salud a nivel departamental de la pandemia COVID-19, mediante la Resolución 01075 del 2021, se derogó la declaratoria de alerta roja hospitalaria en Córdoba establecida mediante la Resolución 00542 del 10 de abril de 2021.

La Gobernación de Córdoba a través de la Secretaría de Desarrollo de la Salud desde hace semanas atrás, dio inicio al tan esperado proceso de auditoría de las cuentas médicas en salud, cuyo proceso hace referencia a facturas por concepto de prestación de servicios de salud y medicamentos, presentadas por parte de prestadores de servicios de salud y EPS por concepto de recobros, servicios NO PBS, prestados a la población pobre no asegurada y migrantes desde el año 2010. De esta forma se podrá garantizar y determinar la verdadera deuda del departamento en materia de servicios de salud a las IPS y EPS.

Carteles de la salud ocasionaron la retención de recursos.

Tras los escándalos de corrupción en el sector salud, aceptados y confesados por el exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, el Ministerio de Hacienda, atendiendo una orientación del Ministerio de Salud, le suspendió los giros por concepto de servicios NO PBS (Plan Básico de Salud) y suministro de medicamentos a población pobre no asegurada a cargo del departamento. Castigo que “jodió” a los pobres de Córdoba. Los otros, tienen forma de pagar sus servicios de salud.  

La pandemia encontró deteriorado  y quebrado el sistema de salud en Córdoba (En UCI). Toda la red pública quebrada, con el hospital más importante intervenido y la red privada golpeada por deudas de EPS que fueron liquidadas. Entonces la guerra contra el COVID había que enfrentarla con un “ejercito de médicos, enfermeras y personal de la salud, desmotivados y llenos de deudas”.

Afortunadamente, atrás quedaron los tiempos cuando una horda de funcionarios oprobiosos saqueó los recursos de la salud, y dejaron en la orfandad a muchos pacientes en Córdoba, debido a su afán de enriquecerse de forma rápida e ilegal. Hasta ahora los castigos de los organismos de control a estas personas se podría decir que son anecdóticos.

$79.587.366.703 es el valor de los recursos que el Ministerio de Hacienda le tiene congelados a la Gobernación de Córdoba (recursos de la salud por concepto de servicios NO PBS y suministro de medicamentos a población pobre no asegurada a cargo del departamento).

En el año 2018, la Secretaría de Desarrollo de la Salud de Córdoba comenzó a desarrollar el plan de acción sugerido por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público con la finalidad y propósito de lograr que se descongelen los recursos retenidos por dicho Ministerio que superan los 79 mil millones de pesos, y que se utilizarán para la cancelación de los servicios NO POS (Hoy PBS) que se adeudan a las diferentes EPS, Hospitales, Públicos, Clínicas Privadas y proveedores de servicios de salud del departamento y de esta forma ponerse al día con toda la red.

El entonces Secretario de Salud, Eduardo Vélez Baquero, comenzó a desarrollar el referido plan de acción,  y  solo quedó pendiente la contratación de una Auditoría Especializada, para que determinara el valor real que por ese concepto adeuda la Gobernación de Córdoba y a que entidades de salud. 

Al finalizar la citada Auditoría, y tras la aprobación a la misma por el Ministerio de Salud, el departamento recibirá el desembolso de los recursos y de esta forma se oxigenará la red prestadora de servicios de salud, IPS públicas y privadas, gracias al reconocimiento de esos recursos.

La noticia alentadora entregada por el gobernador, Orlando Benítez Mora, envía un mensaje de tranquilidad y de esperanza a las IPS y EPS, agobiadas por esta prolongada situación de deudas la cual fue heredada por el actual gobierno de Córdoba, sin que se lograra encontrar un avance representativo por parte de las anteriores  administraciones.

Ese enorme tanque de oxígeno servirá para terminar de sacar de UCI al sector salud del departamento.

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LA GENERACIÓN DE LA TOTUMA

Por: Marcos Daniel Pineda García.*

Pertenezco a la generación de monterianos y cordobeses que tuvo la suerte de vivir el tránsito de pueblo a ciudad de nuestra capital. Hemos sido testigos de su desarrollo y valoramos los avances que disfrutamos hoy, porque conocimos las ‘afugias’ del subdesarrollo que nos tocó en nuestros primeros años de infancia y juventud.

¡Se fue el agua! era una frase común. Junto a la ducha manteníamos un tanque de agua y una totuma, para solucionar el problema y hasta sabroso era bañarse con totuma. También era muy común, cuando el agua llegaba a cualquier hora, escuchar aquel grito lleno de emoción: ¡Vino el agua, prendan las plumas para llenar los tanques!

En aquellos años la lámpara de gas era tan importante como el cilindro de gas propano que distribuía el camión de Batigas; el pozo séptico era una necesidad de primer orden, porque no contábamos con alcantarillado; la malla vial de Montería tenía dos estaciones: polvo y barro, las calles eran polvorientas de enero a marzo y el resto del año llenas de charcos, algunos tan grandes que iban de esquina a esquina.

Recuerdo que al preguntar por alguna dirección, la respuesta usual era: ¡por allí no te metas, que esa calle está vuelta m…! Montería era un pueblo, sin parques en los barrios y la Villa Olímpica era, literalmente, un playón.

Armábamos combo los viernes por la tarde para ir al Cine Sinú, que proyectaba una sola película dos veces al día, con un entretiempo para que visitáramos la cafetería del teatro. Si de conciertos se trataba, el artista más famoso que nos visitó fue Diomedes Díaz, quien amenizaba las famosas KZ de zinc en la calle 41 con carrera cuarta, donde tocaba sentarse en unas sillas ‘vete ligero’ en las que solo cabía una nalga. No había centros comerciales o grandes almacenes de cadena, ir a hacer compras al antiguo Ley o subir las escaleras eléctricas del Magali París, era tremendo plan.

Le sacábamos la mano al Uaz o pesero, que te hacía la carrera a donde fueras y los taxis amarillos solo existían en las películas gringas que veíamos años después de su estreno, en uno de los dos canales de televisión que tenía Colombia en ese entonces. Cuando llegaron las Montrans, fue un avance significativo para el transporte urbano de la ciudad. Ir a Planeta Rica era lejísimos, por una vía angosta y con mucho tráfico; llegar a las cruces de Santa Lucía, tardaba una hora en vía destapada, y para volar a Bogotá, había que hacer escala en Medellín, sin bajarse del avión.

Esa fue la Montería de ayer que le tocó a mi generación, ¡la generación de la totuma! Y ni hablar de lo que vivieron nuestros padres y abuelos. Hemos sido testigos de cambios que aún nos sorprenden y que marcaron un antes y un después.

A los que tuvieron la fortuna de nacer en una ciudad que les ha brindado más calidad de vida, quiero invitarlos a conocer de dónde venimos, a luchar juntos para no desviar el camino y a defender con orgullo lo que hemos construido, sin desconocer que aún falta un largo camino por recorrer en esta, nuestra “tierra de ensueño”.

*Exalcalde de Montería.

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Que no nos ganen los violentos

Por: Carlos Ordosgoitia

Presidente Asocapitales

Las imágenes que vimos la semana pasada en el Estadio El Campín en Bogotá son impresionantes. Todos vimos a jóvenes agredirse con una violencia absolutamente desbordada durante el primer partido de fútbol con público desde la pandemia en Bogotá. Estas imágenes no las podemos repetir, ni en Bogotá ni en ningún estadio del país.

El fútbol es un deporte que genera pasiones, pero no podemos permitir que esto se traduzca en violencia. Los estadios del país deben ser escenarios para el disfrute de las familias e, incluso, para los niños, que en muchos casos sueñan con ser futbolistas y celebrar un gol. Por eso, es necesario que trabajemos en entender de dónde viene esa violencia, cuáles son sus causas, sus raíces, analizando también el contexto social en el que sucede.

Tenemos que sacarles tarjeta roja a los violentos, pero impedir el ingreso de público a los estadios no debe ser la salida; no podemos simplemente cerrarles las puertas a las familias e hinchas pacíficos, pues esto solo representaría el triunfo de unos pocos desadaptados que no encuentran más vías que las violentas. Terminaríamos cerrándoles también las puertas a los sueños de nuestros pequeños deportistas.

Desde Asocapitales hemos dado discusiones profundas sobre posibles soluciones. Estamos convencidos de que la clave está en trabajar conjuntamente con las barras, los equipos y las autoridades. Solo de la mano de las barras podremos entender las razones de la violencia para encontrar la manera de evitarla; es fundamental hablar con ellos, entender qué piensan y qué proponen. En muchos casos, lo único que necesitan estos jóvenes es ser reconocidos, escuchados, y tener una oportunidad en la vida.

En cuanto a las sanciones, creemos que deben ser individuales: a los hinchas violentos, a las barras que no se comporten, no a toda la hinchada ni a toda la ciudad. Trabajaremos en iniciativas como la instalación de cámaras biométricas en los estadios para mayor facilidad en la identificación de los violentos, pero también es fundamental trabajar de la mano de las barras en la identificación de sus integrantes. No podemos repetir imágenes como las de Bogotá. Y mucho menos situaciones como esas: en la que un hombre tremendamente violento es capturado y resulta que tenía abierta ya una investigación por tentativa de homicidio.

Trabajemos para que los estadios sean un escenario de convivencia pacífica y alegría, como ocurre en la mayoría de casos. En Montería, por ejemplo, vivimos el regreso del público al estadio con un piloto de reactivación del escenario deportivo. Tuvimos el encuentro entre nuestro equipo Jaguares y el Atlético Huila. Registramos un partido tranquilo, donde grupos familiares y la hinchada en general volvieron a vivir la fiesta del fútbol en paz.

Así debe ser siempre. Cerrémosle la puerta a la violencia, que no cabe en el futbol. Pero abrámosela a los sueños de los pequeños deportistas que esperan toda la semana para poder ir al estadio a celebrar los goles de su equipo en paz. Ese es el compromiso de Asocapitales.  

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RECORRIENDO CÓRDOBA (I)

Por: Marcos Daniel Pineda García.

Un nuevo reto en mi vida pública, me ha dado la oportunidad de hacer recorridos a lo largo y ancho de Córdoba. Estrechar la mano de viejos y entrañables amigos, cultivar nuevas amistades, visitar los pueblos a los que siempre es bueno volver y descubrir lugares aún desconocidos, me ha llevado a enamorarme más de mi hermoso departamento.

Estampas vivas, llenas de recuerdos de la niñez y de mi vida en familia, que me enseñó a amar cada centímetro cuadrado de esta tierra bendecida. La inmensa riqueza de los campos que se transforman y diversifican de manera única, anuncian a cada kilómetro la pronta llegada a los municipios que componen nuestra geografía.

Quién no se maravilla cuando después de una pronunciada curva se ve inmerso en la majestuosidad de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú o mientras se acerca al imponente Centro Histórico de Lorica, con el mercado público como fachada principal, que nos invita a degustar un delicioso bocachico frito y recorrer el malecón, para luego tomarse una foto frente al mural del maestro Manuel Zapata Olivella.

La alegría de respirar el salitre en el aire y ver a lo lejos los azules del mar y el cielo fundirse en uno solo, mientras nos acercamos a las playas de los municipios costaneros, como Puerto Escondido, donde nos reciben a ritmo de bullerengue con la alegría de sus habitantes. O la siempre hipnótica experiencia que nos brindan las playas de Moñitos y San Bernardo del Viento.

Viajar por Córdoba es dar una mirada a la historia. De Ciénaga de Oro, por ejemplo, uno de los municipios más antiguos de la región, se dice que sus primeros habitantes datan de hace tres milenios. Allí, la celebración de la Semana Santa es patrimonio religioso y cultural y el chicheme y la caraqueña, preparaciones tradicionales del municipio, son como bebidas celestiales.

Las notas de las bandas de viento nos llevan a San Pelayo, donde el porro es el protagonista del más colorido festival y uno de los principales epicentros de nuestra cultura musical. Incontables alboradas y amaneceres con las aguadoras como testigo, son imborrables memorias que nos transportan a este bello municipio.

Tenemos tierras emprendedoras y productivas, como Chinú, donde más de 460 familias se dedican a la fabricación de calzado de excelente calidad y donde sería imperdonable no degustar los deliciosos quesitos que venden a la orilla de la carretera.

Desde allí nos transportamos a la subregión del San Jorge, tierra minera por excelencia, con municipios de gran proyección como Puerto Libertador y Montelíbano, así como de gran auge ganadero y comercial como Buenavista, Planeta Rica, Pueblo Nuevo y La Apartada. Disfrutar de un buen bagre en el antiguo puente sobre el río, se ha vuelto una parada obligatoria.

Son apenas algunos de los lugares que he podido visitar en los últimos meses, confirmando que nuestra región aún tiene mucho potencial por descubrir, problemas que solucionar y caminos de desarrollo por andar.

Por lo pronto, seguiré en las carreteras recorriendo mi departamento. Aún faltan viajes por hacer, nuevos amigos por conocer y municipios por visitar.

Juntos debemos trabajar para darle a esta tierra el lugar que se merece y entre todos hacer de Córdoba un verdadero protagonista nacional.

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TOKIO 2020

Por: Marcos Daniel Pineda García

Nunca olvidaré aquel 5 de agosto de 1992, cuando aún era un joven de 15 años de edad, y vi por primera vez en mi vida a una colombiana obtener una medalla olímpica. El nombre de Ximena Restrepo, quien acababa de ganar bronce en la prueba de los 400 metros retumbaba en el televisor de la casa, donde junto a mi padre saltábamos de emoción, con la esperanza que nuestros gritos viajaran de Montería a Barcelona, sede de los juegos en aquel año histórico para el deporte colombiano.

Más tarde, siendo ya un universitario, pudimos saborear al fin una medalla de oro, gracias a nuestra legendaria María Isabel Urrutia, quien se coronó campeona de halterofilia en la categoría de los 76 kilogramos. Sidney 2000, fue el escenario de tal proeza, y fue quizá en ese momento cuando entendí la magnitud de lo que representa para el mundo, el que sin duda es el evento deportivo más importante del planeta.

Sin demeritar el Mundial de Fútbol, del que soy fanático, las olimpiadas traen el misticismo único de la historia en los orígenes de la civilización, cuando apenas transcurría el siglo V a.C. y cada 4 años los estados griegos entraban en tregua para entregarse a la celebración deportiva, en honor al dios Zeus.

Detrás de cada deportista, hay un esfuerzo inimaginable, horas de entrenamiento, lesiones, que pueden acabar carreras y toda una historia de vida.

Cómo olvidar a nuestra campeona, la judoca Yuri Alvear, a quien le tocó salir a las calles vallecaucanas a vender empanadas para costear su viaje a las Olimpiadas de Londres 2012; de regreso trajo consigo el bronce olímpico. Como ella, miles de deportistas a lo largo de nuestra historia han pasado por lo mismo.

Todo esto con miras a alcanzar un cupo olímpico para el que deben luchar por cuatro años, lo cual ya es un logro extremadamente difícil y por el que se merecen el respeto de todo el país.

No obstante, es válido preguntarse qué pasó en las recientes olimpiadas, recordando que en Londres 2012 y Río 2016, los colombianos obtuvieron 9 y 8 preseas respectivamente, mientras que al cierre de esta columna, apenas se habían obtenido 5.

Vale la pena llamar a la reflexión al Ministerio del Deporte, al Comité Olímpico Colombiano y las federaciones, para que trabajen conjunta y decididamente en los procesos de formación, siguiendo el ejemplo de países como Italia, Gran Bretaña o Australia, entre otros, que mostraron un progreso muy significativo en las recientes justas.

Es hora de dar a nuestros deportistas el estatus que se merecen, que la creación en buena hora del ministerio, se vea reflejada en mayor inversión para el deporte y que esto redunde en lo local y lo regional, en la búsqueda de talentos y el fortalecimiento de las diferentes disciplinas, para que el camino de la gloria sea en curva ascendente y no descendente. Que cada cuatro años, sean más las preseas alcanzadas.

Por lo pronto, no queda más que agradecer a cada uno de los 70 atletas que nos representaron en Tokio, en especial a Luis Javier Mosquera, Mariana Pajón, Anthony Zambrano, Sandra Arenas y Carlos Ramírez, medallistas cuyo nombre quedará grabado por siempre en nuestra historia.

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