Giros en la doctrina militar: el uso de los bombardeos aéreos a través de las últimas administraciones en Colombia.
La aplicación de ataques aéreos estratégicos contra campamentos de grupos armados ilegales refleja profundas divergencias conceptuales y doctrinarias entre las recientes administraciones del país. Durante el periodo del expresidente Juan Manuel Santos, estas maniobras funcionaron como eje de presión militar sobre las Farc y el ELN, registrando un uso intensivo que disminuyó tras la firma del Acuerdo de Paz. Posteriormente, la administración del expresidente Iván Duque mantuvo los bombardeos como herramienta táctica contra disidencias y estructuras del narcotráfico, aunque la estrategia generó fuertes cuestionamientos institucionales por el deceso de menores de edad reclutados forzosamente en las zonas de impacto.
En contraste, el gobierno del expresidente Gustavo Petro implementó una directriz de restricción y suspensión de bombardeos sobre campamentos donde se determinara la presencia de menores, priorizando el enfoque de «Paz Total» y la prevención de afectaciones a la población infantil. Sin embargo, el actual Ejecutivo liderado por el presidente Abelardo de la Espriella reanuda de manera frontal el despliegue del poder aéreo como mecanismo de ofensiva contra estructuras del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias armadas. La reactivación de estas operaciones reabre el debate nacional en torno a la ponderación del Derecho Internacional Humanitario, la protección frente al reclutamiento forzado y la efectividad operativa de la Fuerza Pública en las regiones.
