Tragedia en Lorica: defendió a su esposa de una golpiza y ahora lucha por no perder su brazo tras brutal ataque a machete
Lo que comenzó como un acto de defensa familiar en el barrio El Edén, en Lorica, se transformó en una pesadilla. Jorge Manuel Ospino se encuentra en un centro médico luchando por no perder su brazo tras ser atacado brutalmente, presuntamente, por su propio cuñado, identificado como Eduar Ramos. Mientras la víctima clama por una remisión médica urgente, el señalado agresor continúa caminando libre por las calles.
Los hechos se registraron el pasado domingo, cuando Ospino intervino para proteger a su pareja sentimental (y hermana del agresor), quien estaba siendo víctima de violencia física a manos de Ramos. Según el relato de los familiares, en medio del altercado y aprovechando que Ospino se encontraba de espaldas, el cuñado le asestó dos graves machetazos en el brazo.
El daño fue devastador: los cortes seccionaron una arteria y un nervio vital, provocando una hemorragia masiva y la pérdida inmediata de movilidad en tres dedos de la mano.
Hoy, el estado de salud y el ánimo de Jorge Manuel se deterioran. Requiere una intervención quirúrgica especializada y de alta complejidad para intentar salvar su extremidad, pero el hospital en Lorica no cuenta con el personal idóneo. La familia se encuentra atrapada en la tramitología, esperando una urgente remisión hacia Montería, Barranquilla o Cartagena.
La desesperación es tal que sus tres hijas —quienes viajaron desde Cartagena apenas se enteraron de la tragedia— están considerando asumir el riesgo de trasladarlo por sus propios medios antes de que el daño sea irreversible.
A la tragedia médica se suma la indignación judicial. A pesar de que la familia ya radicó la denuncia formal por intento de homicidio, Eduar Ramos sigue en libertad. El entorno familiar asegura que este no es un hecho aislado, pues el presunto atacante tiene un historial de comportamiento violento y, según afirman, en el pasado habría llegado a agredir a su propia madre.
Por el contrario, familiares y conocidos describen a Jorge Manuel Ospino como un hombre pacífico, que durante los 12 años que residió en Cartagena jamás protagonizó un conflicto vecinal o de convivencia.
Las hijas de la víctima alzaron su voz para exigirle a la justicia y al sistema de salud que no los abandonen en este momento crítico.
«¿Quién hace justicia por esto y a quién podemos acudir?, sentenciaron las jóvenes, exigiendo que las autoridades capturen al responsable para que el caso no quede en la impunidad y pidiendo celeridad a las EPS para garantizar la cirugía que podría salvarle el brazo a su padre.
