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UN FUTURO PROMISORIO PARA EL URABÁ Y LA ZONA COSTANERA DE CÓRDOBA

Por: Marcos Daniel Pineda García

Sigo recorriendo los municipios de Córdoba y el Urabá antioqueño y cada vez me enamoro más de estas tierras llenas de tantas riquezas naturales y un potencial productivo, que representan grandes posibilidades hacia el futuro.

En su libro, Creación y organización del departamento de Córdoba (1956), Remberto Burgos Puche dice que Córdoba tiene que mirar al mar si quiere proyectarse al futuro, y ya para esa época, afirmaba que se necesitaba una vía que comunicara a Montería con Cristo Rey. Han pasado 65 años de esa gran visión y desafortunadamente, la zona costanera sigue siendo la espalda de Córdoba, y el Urabá, el patio trasero de Antioquia, pese a que tener costa es una bendición para cualquier departamento o país.

Antioquia ha empezado a ver el mar como una oportunidad, y ya se habla no solo de uno sino de tres puertos marítimos que se están gestando en el Golfo de Urabá: Puerto Antioquia y Puerto Pisisí, en Turbo y Darien International Port, en Necoclí. Mientras tanto, en Córdoba han fracasado todos los intentos de materializar el primero.

Entre los resultados positivos del actual Gobierno nacional, el Pacto Territorial del Golfo de Morrosquillo, merece todo el reconocimiento: logró beneficiar cinco municipios de Córdoba y cinco de Sucre, con un plan de inversión superior a los dos billones de pesos; ¡nunca antes en la historia, estos municipios habían visto tanta plata junta! Sin duda, el trabajo interinstitucional de varios ministerios y entidades del orden nacional, una vez ejecutado, dará a esta importante región un impulso significativo en el corto plazo.

Con este mismo enfoque y tal vez con matices distintos, se hace necesario y urgente que en Colombia se comience a liderar un pacto territorial para el Golfo de Urabá y la zona costanera de Córdoba, desde Acandí en el Chocó, incluyendo todos los municipios del Urabá antioqueño y los de la zona costanera de Córdoba.

Solo así se podría saldar la deuda histórica que tiene el país con ambas regiones y promover el desarrollo productivo y agroindustrial, avanzar en infraestructura, vías terciarias, agua potable y saneamiento básico; sacar adelante las iniciativas portuarias y turísticas, mejorar los indicadores sociales en salud y educación, proteger las áreas marinas y costeras, sacar adelante proyectos verdes como los del carbono azul en los bosques de manglar, y muchas otras iniciativas, que al final, se traducirían en bienestar y oportunidades de empleo para sus habitantes.

El Urabá y la zona costanera cordobesa, claman atención prioritaria. Un pacto territorial permitiría hacer realidad el sueño de un gran paquete de inversiones públicas e incluso, apalancada con cooperación internacional, podría ser la solución esperada durante décadas en estos municipios costaneros, en los que las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) están por encima de la media nacional, pero que paradójicamente tienen un potencial inmenso para llegar a un futuro promisorio. ¡Pensemos en grande!

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¡Bravo, Montería!

Por Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

El cambio climático es, para estas alturas, una realidad innegable. Por demasiado tiempo, como humanidad hemos llevado al planeta a un extremo, sacando de la tierra mucho más de lo que podemos devolver. El resultado es preocupante: 2020 fue uno de los tres años más calientes desde que se tiene registro y la década pasada fue la más caliente en la historia de la humanidad.

Ante esto, es evidente que debemos actuar. Para ello, es fundamental contar con el compromiso de todo el mundo. No es con medidas restrictivas o con un enfoque únicamente punitivo que vamos a lograr que la gente cambie sus conductas: es con pedagogía, con el compromiso y voluntad de cambio de todos.

Por eso, me llena de orgullo lo que vivimos esta semana en Montería. Esta vez, ante la urgente reactivación económica que nos ha dejado la pandemia, decidimos que el día sin carro, una iniciativa que se realiza en la ciudad desde el año 2012, fuera, por primera vez, pedagógico. Como Gobierno de la Gente, entendemos que cada uno tiene sus propias necesidades y urgencias, pero también confiamos en el compromiso de los habitantes de Montería con su ciudad.

El resultado fue, a todas luces, sorprendente: el miércoles 22 de septiembre, el tráfico vehicular se redujo en un 45 % en Montería. Sin necesidad de acudir a multas y sanciones a quienes decidieron usar sus carros, casi 1 de cada 2 personas decidieron transportarse por medios alternativos: muchos usaron su bicicleta o caminaron, otros acudieron a los medios públicos de transporte.

Creo firmemente en la capacidad humana de adaptación, creo en la voluntad que todos tenemos por tratar mejor al planeta y emprender las acciones necesarias para mitigar el cambio climático y para adaptarnos de la mejor manera a él. Por eso, celebro triunfos como el del Día Sin Carro en nuestra ciudad que, aunque parezcan pequeños, son en realidad enormes: mostramos que no necesitamos castigos para modificar nuestra conducta, mostramos que estamos dispuestos a construir entre todos una mejor Montería, una ciudad biodiversa, verde y con mejor calidad del aire. No en vano somos una de las ciudades verdes de Colombia: una biodiverciudad.

El éxito del Día Sin Carro pedagógico nos debe servir como punto de partida y no como punto de llegada. Es un llamado a entender que en nuestras manos está hacerle frente de manera efectiva al cambio climático. Acciones cotidianas, como elegir moverse en bicicleta o en transporte público por encima del vehículo particular, tienen un efecto importante en nuestro futuro. Es con estos pequeños cambios que vamos a corregir el rumbo del planeta.

Por último, quisiera destacar el compromiso con Montería de los comerciantes, transportadores, gremios, empresarios, instituciones educativas, entidades públicas y empresas privadas como Elec, Veolia, Urbaser, Afinia, CVS, Gobernación de Córdoba y el Concejo de Montería. También el esfuerzo de los funcionarios de la Alcaldía, que adelantaron una jornada de plantación de árboles en el parque Meandro, una iniciativa clave en el marco del Día Sin Carro. Pero mi mayor agradecimiento es, hoy y siempre, con la ciudadanía, comprometida a fondo con nuestra ciudad. ¡Bravo, Montería!

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CULTURA CIUDADANA Y AUTORIDAD

Por: Marcos Daniel Pineda García.

Aunque resulta interesante apostar a la cultura ciudadana en un ejercicio como el Día Sin Carro “voluntario”, para que una iniciativa de esta naturaleza tenga éxito debe enseñarse poco a poco, sin represión, pero con autoridad.

Luego de realizar esta jornada exitosamente por diez años ininterrumpidos y pese a lo grato de saber que cientos de ciudadanos optaron por medios de transporte alternativos durante el más reciente Día sin Carro realizado en Montería, los resultados fueron confusos, pues también miles de personas optaron por hacer caso omiso a la invitación y circularon sin reparo en sus carros y motos.

Quienes se acogieron a la medida y decidieron hacer su rutina laboral en bicicleta, manifestaron su inconformismo al verse andando entre decenas de vehículos por las principales vías de Montería, cuando se suponía que era el día sin carro, eso sin mencionar al gremio de taxistas, que en esta oportunidad no produjo lo acostumbrado. Muchos monterianos incluso pensaron que habían entendido mal el anuncio y se habían equivocado de fecha.

Lograr un alto nivel de cultura ciudadana no es tarea fácil, tampoco lo es consolidarlo y mucho menos arraigarlo. Muestra de ello fue lo sucedido en Bogotá durante la recordada alcaldía de Mokus, quien hizo de la cultura ciudadana su principal bandera, logrando transformar el comportamiento frente a lo público y consiguiendo que la capital del país pasara por uno de sus mejores momentos.

La meta alcanzada en el corto plazo en Bogotá, solo fue posible gracias a una campaña pedagógica que llevó a los capitalinos a asumir la ciudad como suya, incentivando el cuidado de la misma, desde la más pequeña acción individual hasta el más grande movimiento colectivo.

Tristemente, la falta de una política pública distrital que garantizara la continuidad de esta labor educativa, ocasionó que lo logrado en ese entonces se perdiera con los cambios generacionales y la sucesión administrativa de la ciudad.

En Montería han surgido procesos de cultura ciudadana de la mano con la transformación urbana de la ciudad, como la campaña “Yo Amo a Montería” en 2010, que tuvo éxito gracias a que muchos entendieron que su ciudad contaba con ellos para iniciar por fin el proceso de desarrollo que por tantos años esperaban, y que no podía depender únicamente de iniciativas lideradas por la administración municipal.

Campañas como Monterianízate en 2019, surgidas desde la ciudadanía y acogidas por la Alcaldía, buscaban enseñar que actos tan simples como arrojar la basura en su lugar, respetar las normas de tránsito, darle uso adecuado al mobiliario urbano y cuidar el medio ambiente, más que una obligación, recogen el sentimiento de todos los que entendemos la ciudad como una extensión de nuestro propio hogar y como tal la amamos, valoramos y cuidamos.

Adoptar una lógica colectiva frente al buen uso de lo público, no por miedo a una sanción sino por el beneficio general, no es algo que pueda dejarse al azar, ya que no todos vemos el mundo de la misma manera. Es algo que debe enseñarse con pedagogía, de manera constante, a través de un trabajo integral con la comunidad, pero siempre con el acompañamiento de la autoridad.

Solo así lograremos ciudades con más ciudadanos que habitantes; solo así podremos adoptar la cultura ciudadana como un principio para vivir mejor.

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BIBLIOTECAS HUMANAS

Por: Marcos Daniel Pineda García

¿Saben qué es una biblioteca humana? Se trata de una práctica que inició en la década de los 90 en las bibliotecas de Noruega, donde en lugar de prestarle un libro al usuario, se le asigna una persona dispuesta a compartir con él su historia de vida.

Investigando un poco sobre este concepto, que me llamó poderosamente la atención, descubrí que ya se ha extendido a más de 80 países, incluyendo Colombia. Inmigrantes, personas en condición de calle, miembros de minorías, desplazados, adictos, ex presidiarios, personas con necesidades especiales, ancianos y veteranos de guerra, entre muchos otros, conforman la estantería de libros humanos que de manera voluntaria comparten sus vivencias.

Durante el ejercicio de mi carrera pública he sido un convencido de la necesidad de escuchar a la gente, conocer sus anhelos y necesidades, como una de las claves para poder liderar proyectos de beneficio general. No solo es un gran ejercicio de aprendizaje, sino que también es una forma de reconocer, entender y aceptar las diferencias que tenemos unos con otros.

Todos recorremos distintos caminos en la vida y las circunstancias han ayudado a moldear nuestra historia, en un mundo en el que la tecnología de las comunicaciones supondría el estrechamiento de las brechas, pero que contrario a esto, nos han deshumanizado. La interacción a través de la pantalla de nuestros móviles nos ha vuelto intolerantes, algunas redes sociales han quedado reducidas a murales infinitos de odio y crítica destructiva.

Aunque no podemos negarnos a la tecnología, tampoco podemos perder el contacto o la costumbre de mirarnos a los ojos mientras nos hablamos, de ser empáticos ante las emociones y evitar las transgresiones, de sonreír y de conmovernos y solidarizarnos con aquellos que no la han pasado fácil.

Luego de conocer las bibliotecas humanas y su impacto positivo en quienes las han visitado, no he podido dejar de imaginar cómo sería un mundo lleno de estos espacios. Conflictos motivados por simples diferencias habrían ya finalizado con un abrazo y un estrechón de manos, o simplemente no se habrían dado.

Tal vez esta sea la fórmula para volvernos a conectar como personas, leer de primera mano las páginas de la vida de quien es diferente, restaurar nuestra humanidad y despertar nuestra solidaridad, no solo oír, sino también escuchar, tolerar, aceptar, ser menos críticos y más constructivos.

En estos días, que celebramos el Amor y la Amistad, seamos como un libro abierto, para acercarnos y conocer a quienes menos imaginamos y poder redescubrir ese mundo que añoramos, entregando felicidad y disfrutando cada instante de vida que Dios nos regala.

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La vereda que produce riquezas y recoge pobreza.

Esta población de aproximadamente unas 210 familias observa impávida como a diario en su vereda se produce riqueza, mientras ellos recogen pobreza y contaminación.

Por: Oswaldo Marchena Mendoza.

En twitter @marchenojob

Un conjunto de hilos líquidos negros (a los que técnicamente les llaman lixiviados) recorre a diario los predios de la vereda Loma Grande (donde funciona un relleno sanitario), se arrastran hasta una quebrada y contamina las aguas que van a parar al caño natural del Purgatorio, para seguir recorriendo predios de Montería, San Carlos, y parte de Ciénaga de Oro, hasta llegar al complejo de humedales del bajo Sinú. Todo un daño ambiental descomunal.

Durante una visita del Defensor del Pueblo, Carlos Camargo a las inmediaciones del relleno, el funcionario le dijo a los medios que encontraron un vertimiento de lixiviados que presuntamente provienen del relleno y tienen descarga final abierta en el canal El Purgatorio.

La literatura dice que los lixiviados son altamente contaminantes ya que contienen concentraciones elevadas de compuestos como pesticidas, hidrocarburos, productos químicos e industriales, y ocasionalmente de metales pesados.   

El llamado relleno sanitario que funciona en la vereda Loma Grande, perteneciente al corregimiento El 12 del municipio de Montería, recibe actualmente un promedio diario de entre 550 y 600 toneladas de basuras, que le significan ingresos aproximados al operador de entre 25 a 35 mil pesos por tonelada. En plata mal contada estamos hablando por bajo de unos 15 a 20 millones de pesos diarios.

La basura de 16 municipios de Córdoba y de otros entes territoriales se entierra todos los días en esa estructura que funciona en la vereda.

A pesar que las tierras de la vereda producen esos ingresos, la población no cuenta con el servicio de agua potable y la vía de acceso se encuentra semidestruida porque además de soportar el tránsito de los camiones de basura que a diario ingresan al relleno, también esta vía sufre afectaciones por el tráfico de camiones pesados que ingresan a recoger material de una cantera que funciona en la vereda.

Esta población de aproximadamente unas 210 familias observa impávida como a diario en su vereda se produce riqueza, mientras ellos recogen pobreza y contaminación. Las obras de compensación a la población se limitan a la Institución Educativa a la que se le hicieron unas mejoras. Para la fiesta de los niños y en navidad el operador lleva regalos y refrigerios.

Hay un tema que poco o nada se nota en medio de los debates que se dan en la comunidad y los medios por el tema del relleno. Y es que por ley 142, el operador del mismo debe destinar un porcentaje de los ingresos para el plan de clausura  y post clausura. ¿Dónde está esa inversión de cierre, teniendo en cuenta que hay zonas del lugar que deberían estar plenamente restauradas? Estamos hablando de dos décadas de recaudo, ¿alguien conoce la suma de esa reserva y dónde se encuentra? ¿Algún concejal de Montería sabe de esto? Les dejo la inquietud.

Para entender la magnitud del problema ambiental en la vereda, es preciso llegar a Loma Grande y tratar de consumir algún alimento en medio de moscas y malos olores. Esa experiencia la viví en la plaza del lugar junto a miembros del Cabildo Jaraguay, cuando tuve la oportunidad de acompañar una de las tantas protestas de sus habitantes contra el daño ambiental del relleno.

Le pregunté al Secretario de Infraestructura de Montería, Germán Quintero Mendoza, por las inversiones que el gobierno de Montería tiene proyectadas en la vereda, y me contestó que están asegurados los recursos para continuar con la ejecución de la extensión de redes de acueducto que permitirá llevar este año el agua potable a la vereda (proyecto que se inició en la pasada administración y que quedó a mitad de camino).

Me informó que están por iniciar los estudios y diseños para la construcción de pavimento hidráulico en la vía que conduce a la vereda.

En todo caso la deuda social con Loma Grande es gigantesca y hasta ahora la compensación que han recibió los habitantes de la vereda por el uso y destrucción de sus suelos se podría decir que es anecdótica.

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LA NATURALEZA NOS PASA FACTURA

Por: Marcos Daniel Pineda García.

Si algo nos han enseñado los grandes desastres de la historia, es que los seres humanos somos impotentes cuando la naturaleza reclama lo que le pertenece. Viene a mi mente la famosa erupción del Monte Vesubio en el año 79 d. C. en Italia, que arrasó con Pompeya y Herculano, y otras ciudades que se habían asentado al pie del volcán, convirtiéndolas en la tumba calcinada de al menos cinco mil personas.

En las últimas semanas, hemos visto en las noticias la emergencia que viven miles de familias en 25 municipios de Córdoba y ocho de La Mojana sucreña durante esta temporada de lluvias, por cuenta de los desbordamientos de los ríos Sinú, San Jorge y Cauca, una historia que se repite cada año. Familias que quedaron sin nada por la irrupción de las aguas desenfrenadas, cultivos y ganado perdidos en su totalidad y la incertidumbre de tener que comenzar de nuevo sin saber cómo, son solo algunas de las imágenes que nos deja este desastre natural.

Pero, ¿qué tienen en común la tragedia causada por la erupción del Monte Vesubio y las inundaciones en Córdoba y Sucre? Sencillo: ambas fueron ocasionadas por la intervención antrópica en territorios que la naturaleza siempre ha reclamado como suyos. Levantar una población al pie de un volcán, en medio de un humedal o en la zona de escorrentía de un río, es un peligro latente para sus habitantes.

La falta de planificación del territorio, el inadecuado uso del suelo y la invasión de humedales para levantar construcciones, no solo atentan contra la estabilidad de los ecosistemas, sino que también ponen a las comunidades a merced de las fuerzas de la naturaleza, un poder tan inconmensurable que todavía no somos capaces de contener en su totalidad, pese a los grandes avances de la ingeniería y a los miles de millones de pesos invertidos en obras para el control de inundaciones, que literalmente ‘se ha llevado el río’.

En Córdoba, por ejemplo, según el Plan de Gestión Ambiental 2020-2031 de la CAR CVS, fenómenos como la expansión de la frontera agropecuaria, la apropiación de tierras por parte de particulares en zonas de interés ecológico, los embalsamientos y la explotación forestal, han contribuido a desestabilizar la dinámica hídrica de los cuerpos de agua, ocasionando erosión de las orillas, socavación del lecho y disminución del recurso pesquero, sin que hasta el momento, se hayan logrado controlar las crecientes de manera eficiente.

No entiendo y lamento, que después de tantos episodios a lo largo de una historia llena de desastres, no hayamos aprendido que solo con planificación y una visión transversal de sostenibilidad, podremos priorizar y viabilizar las zonas que pueden ser habitadas, al tiempo que identificamos y protegemos aquellas que por sus condiciones ambientales, son epicentros visibles del eterno ciclo de la naturaleza.

Urge que desde el Gobierno nacional se generen proyectos de vivienda accesibles, oportunos y bien planeados en el tiempo y el territorio, no solo para reubicar a las miles de familias colombianas que hoy son damnificadas por las inundaciones, sino también para proveer de un techo a las personas que en busca de una mejor calidad de vida, terminan estableciéndose en terrenos de nadie, sin medir las consecuencias que puede haber cuando la naturaleza decida pasar factura.

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La política social debe inspirar nuestro futuro

Por Carlos Ordosgoitia

Alcalde de Montería

Tal vez una de las palabras más utilizadas desde que llegó la pandemia, hace ya más de un año y medio, es ‘reinventarse’. Mucho se ha hablado de la necesidad de encontrar nuevamente sentido en lo que hacemos y lo que somos en un mundo que en pocos meses ha cambiado a un paso tremendamente acelerado. Sin embargo, hay otra palabra similar que usamos mucho menos: redescubrir.

Eso fue precisamente lo que quisimos celebrar esta semana en Montería con la Primera Cumbre de Gestoras y Gestores Sociales de ciudades capitales. Nuestro objetivo, desde Asocapitales, no fue otro que el de redescubrir y visibilizar la magnífica labor que las y los gestores adelantan desde sus roles a favor de las comunidades y crear agendas conjuntas intercambiando experiencias exitosas en las regiones que han permitido solucionar problemas sociales.

La pandemia nos ha permitido mejorar en muchos aspectos, identificar oportunidades para transformarnos y también redescubrir la importancia de algunas labores específicas, como es el caso de la gestión social. Y durante la cumbre así lo pudimos confirmar.

Durante dos días, tuvimos el honor de escuchar de primera mano, de parte de estas fantásticas mujeres y de la Gestora Social de Montería, Antonella Vega, cómo en las distintas regiones del país trabajan por el bienestar de los más vulnerables: los niños, niñas y adolecentes, los jóvenes, las mujeres, los abuelos y quienes están privados de su libertad, entre otros.

Hoy es claro que Montería, igual que cualquier otra ciudad, no puede estar bien mientras todos sus habitantes no están bien. Por eso, resulta fundamental destacar la labor de las y los gestores sociales, quienes dedican su vida a mejorar las de los demás.

El mensaje hoy es claro: la inversión del gasto público debe llegarles a todos, lo que nos permitirá equilibrar la cancha y llevar oportunidades a todos los rincones de Montería. Porque no basta con que la ciudad vaya por buen camino, es absolutamente necesario que Montería funcione igual de bien para cada ciudadano. 

Varios fueron los anuncios que en ese sentido pudimos hacer durante la Cumbre. La Primera Dama de la Nación María Juliana Ruíz, presentó el programa LUNNA – Líderes Unidos por los Niños, Niñas y Adolescentes de Colombia – que busca aunar esfuerzos en la protección de esta población junto con las gestoras sociales, como garantes de sus derechos.

Confirmamos que Montería es una de las ciudades que contará con dos centros ‘Sacúdete’, uno construido por el ICBF y, otro cofinanciado por el municipio. Estos espacios están pensados fundamentales para apoyar a los jóvenes y adolescentes a través de procesos de formación innovadores. Con ‘Sacúdete’ potencializaremos su liderazgo, talentos y habilidades de los jóvenes como agentes de cambio.

Además de nuestro compromiso con los niños, niñas y adolescentes, reiteramos que creemos profundamente en las segundas oportunidades. En los próximos meses pondremos en marcha en Montería el proyecto Segundas Oportunidades, de la mano de la Fundación Acción Interna, que permitirá mejorar la calidad de vida de 70 mujeres privadas de la libertad.

Sin duda, la Cumbre de Gestoras y Gestores Sociales fue un espacio enriquecedor para Montería como anfitriona. Nos permitió redescubrir el rol fundamental de la gestión social en el futuro de nuestra ciudad y de nuestro país, además de rendirles un especial homenaje a quienes entregan generosamente su tiempo a esta función social. Pero tal vez la conclusión más importante de la Cumbre es que la política social es, en esencia, lo que debe primar como fuente de inspiración para un mejor futuro.

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Por una Montería segura

Por Carlos Ordosgoitia

Alcalde de Montería

La inseguridad urbana, un flagelo que preocupa a millones de colombianos. Muchas ciudades se han convertido en el escenario ideal para los delincuentes: el hurto y el asesinato son pan de cada día.

De acuerdo con la encuesta Pulso País, publicada esta semana por Datexco, 73% de los colombianos considera que la seguridad ha empeorado, 20% cree que sigue igual y apenas 5% cree que ha mejorado.

Montería es hoy la segunda ciudad, con similar tamaño, con mejores índices de criminalidad en hurtos y homicidios, solo superada por Manizales. Estos indicadores van mejorando notablemente, según cifras del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional, entre el 1 de enero y el 15 de julio del presente año, en Montería se presentaron 48.7% menos de casos de homicidio en comparación con Santa Marta, 32.2% menos que Pereira, 22% menos que Villavicencio y 17.6% menos que Valledupar.

Buscando mejorar la seguridad ciudadana, desde Asocapitales lanzamos el pasado lunes en la ciudad de Pereira, una herramienta de apoyo diseñada para alertar de forma temprana a los alcaldes y alcaldesas de las ciudades capitales sobre la conflictividad social generando preventivamente avisos o alarmas para frenar situaciones donde los ciudadanos se vean envueltos en riesgo o crisis.

Es fundamental entender la seguridad como el resultado de muchos factores y riesgos sociales que tienen que ver con las oportunidades educativas y profesionales, el saneamiento básico y las condiciones de vivienda, además de, en muchos casos, complejas situaciones familiares y sociales, que se hicieron más notables durante la pandemia.

La estrategia para enfrentar la inseguridad se debe regir por tres ejes principales. El primero es el de prevención. Si entendemos las causas sociales de la inseguridad, podremos enfrentarlas más efectivamente. Para esto, es esencial el apoyo decidido del Gobierno Nacional, pero también es clave que desde los territorios trabajemos por llevarles a los colombianos cada vez más oportunidades; solo con ellas podremos avanzar. 

El segundo es el trabajo de la Policía y la Fiscalía, que, de la mano de las entidades municipales y la comunidad, tiene el deber de establecer dónde deben estar nuestros policías: a qué horas y en qué sectores, para prevenir y combatir el delito.

Y el tercero es contar con un aparato de investigación criminal y judicial eficiente. Es clave que las autoridades tengan información de vanguardia sobre la manera de funcionar las estructuras criminales, cómo desarticularlas y cómo acabar el delito.

La respuesta debe ser contundente. Por eso, esta semana presentamos la Escuela de Convivencia, una estrategia que articula el accionar del municipio en prevención de consumo de drogas, violencia intrafamiliar, delitos sexuales y vulneración de derechos del adulto mayor y del niño. Con ella, buscamos impactar directamente los sectores con mayor incidencia de delitos.

A través de la Escuela de Convivencia buscamos entender mejor el comportamiento humano y social, para poder responder con una fuerte inversión social que favorezca una calidad de vida digna, trabajando de la mano con la comunidad. Así, nos acercamos al objetivo de entender la seguridad desde una perspectiva más humana y no meramente policial o restrictiva. Claro que hay camino por recorrer, lo hacemos con optimismo avanzando hacia una Montería segura.

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Los PDET ya son sinónimo de trasformación y desarrollo regional

Por: Juan Carlos Zambrano Arciniegas

Director General de la Agencia de Renovación del Territorio

Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PDET se han convertido en la oportunidad para cambiar la realidad de los colombianos, para transformar positivamente vidas y para hacer viable el anhelo de vivir pacíficamente. Además, con el impulso y fortalecimiento de la economía, se van cerrando las brechas y desigualdades existentes en las diversas regiones del país, especialmente en los municipios priorizados en la implementación de los acuerdos de paz.

Sin duda los PDET se convierten en un importante avance social en la historia del país, puesto que se han logrado estructurar a través del consenso, del trabajo común, de la planificación rigurosa e incluyente. Es decir, se ha hecho colectivamente para que entre todos transformemos a Colombia. Fruto del trabajo conjunto entre el gobierno nacional, las gobernaciones y alcaldías, la cooperación internacional, el sector privado, la academia y la comunidad, los PDET han llevado inversiones a estos territorios por más de 9,4 billones de pesos en los tres años del gobierno del Presidente Iván Duque.

Los antecedentes históricos de la violencia han dejado heridas que no han terminado de sanar, las dificultades propias de un amplio proceso participativo, y la necesidad de una normatividad y coordinación del trabajo municipal, regional y nacional, ha hecho que la implementación de los PDET sea una tarea compleja, pero así mismo, todo un reto para quienes decididamente se la juegan por hacer realidad las iniciativas priorizadas por las comunidades.

El corazón de los PDET son 6.6 millones de personas que habitan las 11 mil veredas de 170 municipios, quienes durante más de un año se reunieron a visualizar el desarrollo que sueñan para sus territorios y lo plasmaron en 16 PDET. Quedan 15 años de una política que no se puede frustrar, que tiene como objetivo principal generar un desarrollo sostenible, una institucionalidad fuerte y una economía desde la legalidad.

La coordinación y la planeación robusta son condiciones necesarias para lograr la irreversibilidad  de los PDET y para que su implementación trascienda más allá de un periodo de gobierno. En esa línea se han establecido 170 acuerdos municipales y 18 ordenanzas departamentales para incorporar las herramientas de planificación a largo plazo en cada ente territorial.

Sin importar los resultados de las próximas contiendas electorales, tanto alcaldes y gobernadores, como gobierno nacional, deben trabajar en equipo para hacer realidad lo que las comunidades consideran prioritario para el desarrollo de sus regiones.

Hasta la fecha se han estructurado 4.350 proyectos que impactan pilares como Desarrollo Productivo y ambiental, infraestructura rural, reactivación económica y emprendimientos no agropecuarios y el actual gobierno nacional viene trabajando para hacerlos realidad.

Ya hay una importante experiencia y un trabajo desarrollado por los diferentes actores de los territorios, con una institucionalidad instalada que permite a los ciudadanos interactuar con mayor facilidad con el Estado para ser parte de la implementación.

Los PDET se han vuelto sinónimo de trasformación, de cambio, de desarrollo. Las regiones priorizadas tienen la oportunidad de ser protagonistas de esa nueva historia. Los que antes miraban a los municipios PDET con recelo, ahora los ven como motores de inversión y desarrollo.

Es evidente que los PDET están funcionando. Para algunos irá muy lento, para otros a buen ritmo, pero lo que nadie duda, ni en las regiones ni en las ciudades, es que el PDET es la gran oportunidad que tenemos para transformar a Colombia. Para hacer del país un territorio en paz, con desarrollo y con legalidad.

No hay que perder el norte, se deben seguir generando alianzas con los diferentes actores en el cumplimiento de los objetivos comunes, que compartan una visión de desarrollo a largo plazo y un compromiso por alcanzar la paz estable y duradera que todos anhelamos. Hoy las bondades del PDET se ven y se defienden desde el territorio.

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Todos unidos contra la ola invernal

Por: Carlos Ordosgoitia Sanin

Alcalde de Montería

El cambio climático es hoy una realidad innegable. Como humanidad, hemos llevado al planeta a un extremo del que nos costará mucho salir, y los resultados los estamos viviendo cada día más intensamente. No es que antes no existieran los inviernos ni las lluvias, es que ahora son eventos más frecuentes y más extremos.

El invierno llegó con fuerza a Montería y necesitamos estar preparados para enfrentarlo. El panorama nacional no es muy alentador, entre el 1 y el 20 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) registró 109 eventos en 20 departamentos, entre ellos Córdoba.

Ante esta realidad, esta semana, en Consejo Extraordinario Municipal de Gestión de Riesgos, determinamos declarar la situación de calamidad pública, con el objetivo de afrontar de manera oportuna la ola invernal que ha impactado a muchas familias. No está en nuestras manos cambiar las condiciones climáticas, pero sí prepararnos para enfrentarlas de manera contundente y, lo estamos haciendo.

Por eso, desde la Alcaldía, en coordinación con la empresa Urrá y la CAR-CVS, hemos activado un sistema de monitoreo permanente de los niveles del río, que nos permitirá tomar decisiones de manera oportuna. Así mismo, hemos adelantado acciones en los sectores donde se reportaron afectaciones resguardando, rápidamente, a la población en riesgo en los dos albergues que instalamos brindándoles atención médica a las familias que lo requieran, así como kits de aseo y alimentación.

Seguimos preparándonos. Tenemos listas tres instituciones más en sectores como Mocarí, Las Palomas y Playa Brígida, para que en el momento en que se requiera abrir las puertas a más albergues garantizando la alimentación y servicios básicos. Igualmente, detectando los sitios de mayor riesgo, instalamos sistemas de bolsas suelo para contener el desborde del río.

En la vía las Palomas-Guasimal afectada por las lluvias, también actuaremos. Daremos paso a una vía alterna en articulación con un privado. Haremos los traslados presupuestales para atender la emergencia dándoles garantías a los ciudadanos con las medidas extraordinarias que se requieran en el momento oportuno.

Desde el Gobierno de la Gente estamos comprometidos con todos los habitantes de Montería y seguiremos adelantando las acciones necesarias para tenderles una mano que les ayude a atravesar el invierno de la mejor manera posible. Pero hay una palabra acá que es clave para el futuro de estas familias: Solidaridad.

Hoy, quiero resaltar el apoyo voluntario de los habitantes de Montería y de la empresa privada que, inmediatamente, tendieron una mano amiga a los primeros afectados. La pandemia y la crisis económica desencadenada desde el año pasado nos han puesto de presente la enorme desigualdad en la que vivimos, y el invierno llegó para recordárnoslo nuevamente.

Como alcalde, puedo asegurar que seguiré comprometido por ayudar a quienes más lo necesiten, pero también hago un llamado a que seamos solidarios y nos preparemos como ciudad para enfrentar el invierno que apenas comienza. Les pido estar unidos, que hagamos lo que esté a nuestro alcance, y que la solidaridad aumente más rápido que el invierno y salgamos lo mejor librados de las lluvias.  

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